Los Fernando Alonso: asesinos en potencia al volante
Dos personas de la misma familia, de 48 y 11 años de edad, fallecieron y otras tres resultaron heridas en un choque frontal en la carretera de Valverde del Camino (Huelva) a la altura de Trigueros (en la misma provincia). Todos viajaban en el mismo coche. Un cuarto herido era el ocupante del otro turismo que chocó de manera frontal con el que viajaba la familia que iban de Huelva a su pueblo (La Zarza, una aldea de Calañas) tras ver un partido de baloncesto del Ciudad de Huelva.
Siempre que monto en un coche, procuro tomar las precauciones oportunas para no tener o provocar accidente alguno. Todavía hay quien dice que soy un exagerado, pero yo siempre afirmo lo mismo: “nadie de los que mueren en la carretera decide morir”.
Al margen de este accidente, donde al parecer el alcohol andaba de por medio (no he podido saber qué conductor era el que presuntamente iba bebido), me gustaría reflexionar sobre la cantidad de “asesinos en potencia” que hay en nuestras calles y carreteras. Supongo que en todo esto tenemos que ver en parte los medios de comunicación. Aunque la responsabilidad se pudiera cuantificar en un 1%, no podría dejar de asumirse esa pequeña parte de culpa. Yo no me dedico a Deportes, pero he escuchado, sobre todo en televisión, frases como éstas: “Fernando Alonso, el héroe nacional”. (¿Realmente es un deporte una competición de vehículos a motor?). Recuerdo cómo hace unos años sólo en las noticias de Telecinco se informaba de las andanzas de un chaval que competía al volante. Luego el asunto se hizo pesado, hartible al máximo, y empezaron a proliferar niñatos al volante que inundan las calles. Lo curioso es que no sólo son de un cierto tipo social (burracos se les llama en Huelva a lo que en Sevilla se conoce como Canis, más o menos), sino que niños pijos de pueblo y de ciudad también practican el acto público de haber quién la tiene más grande (la inconciencia).
No sólo en avenidas, sino en calles estrechitas los Fernando Alonso de turno pisan el pedal y se desquitan de lo que no saben o no pueden. En este punto, uno que es padre de un niño bastante inquieto y que le gusta correr sufre un poquito la verdad. Así que ir por la ciudad a veces se convierte en una jungla.
Si no se respetan los límites de velocidad y hay un choque, qué pasaría si los vehículos invaden la acera tras la colisión, porque no sería la primera vez que esto ocurre en ciudad. De hecho, hay quien puede contar que lo atropelló un coche mientras paseaba por la acera después de que ese vehículo colisionara con otro. ¿Qué pasaría si quien va por la acera es un padre o una madre con su hijo? Se me hierve el alma nada más pensarlo, pero si con esto soy capaz de hacer caer en la cuenta a tan sólo una persona del peligro que entraña no sólo para los conductores sino también y sobre todo para los peatones, habré cambiando al menos una pequeña parte del mundo. Espero que este cambio sí se produzca a gran velocidad.
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