El Defensor del Ciudadano elegido a dedo
Artículo de opinión de Odiel Información de Huelva publicado el miércoles 9 de julio de 2008
Autor: Ígor R. Iglesias
Manuel no es primo de Pedro, ni siquiera son camaradas. El primero forma parte de una izquierda que se cargó a los ‘buenos’ con la inclusión en sus filas, como le ocurrió a los de Pablo Iglesias (como ha señalado el propio Alfonso Guerra sobre algunos ‘impostores’), de todos aquellos conservadores que no encajaron muy bien en el franquismo.
Pedro nunca se interesó por la política y dedicó su vida a inmortalizar los momentos más especiales de muchos onubenses. Su tienda de fotos fue entonces un negocio en auge, que no goza en la actualidad del esplendor de antaño. Nunca tuvo inquietudes, hasta que con 51 años lo hicieron alcalde.
Para el otro ser comunista tuvo que ser ‘guay’, sobre todo cuando los que disfrazaron la hoz y el martillo con la IU (como una interjección pueblerina) desterraron de su memoria aquello que representó Santiago Carrillo (y los 3.500 que fueron expulsados junto a él) para el Partido Comunista y el papel que éste desempeñó en la transición democrática.
Sin ideas ni sentido, Pedro Rodríguez llegó rebotado del mundo del pequeño negocio a la política, mientras que el otro Rodríguez ascendió como muchos en su ‘bicho’ rojiverde gracias a las cabezas cortadas de quienes frecuentaron la clandestina sede cercana a la calle Puerto antes de ser apuñalados por la espalda.
Aquella cubertería fue conservada y hoy les sirve a los ‘izquierdistas’ para compartir mantel con quienes están acostumbrados a gobernar a dedo.
Escupir ácido bórico-cópico-múndico
Artículo de opinión publicado en el ElPlural.com el miércoles 9 de julio de 2008
http://www.elplural.com/andalucia/opinion/detail.php?id=22902
Autor: Ígor R. Iglesias
El ácido bórico nos relaciona con ETA. Cualquiera, islamista o no, es sospechoso de estar involucrado en una trama terrorista. Con ello, los genios del periodismo español (Pedro Jota, Losantos y los suyos) hacen de la realidad una novela por entregas, urdida por malos escritores y muy mala leche en el alma y en el cuerpo.
La Audiencia Nacional ha desestimado las patrañas de la derechona, empeñada en crear crispación allá donde un perito creyó estar en una peli y actúo asumiendo un papel mezcla de Colombo, Inspector Gadget y Horatio, el pelirrojo del CSI Miami. Este particular investigador quiso dejar claro que había ácido bórico en el hogar de uno de los islamistas del 11M, la misma sustancia que se había encontrado en el piso franco de unos etarras un par de años antes. Claro al gachó se le olvidó citar el bote de lejía del 20 duros de la esquina, que era el mismo con el que aquellos etarras limpiaban el pisito. Porque, eso sí, los asesinos también son pulcros e intentan no dejar ni huella. Aunque las del ácido bórico se les olvidaron en los rincones por donde habían visto pululando alguna cucaracha.
Y es que como esos bichejos fotofóbicos, los iluminados periodistas de la derecha mediática son una plaga para un país que intenta ser moderno y vivir sin malos rollos. Este tipo de cucarachas humanas son repugnantes porque han creado en la mente de muchos desinformados (a veces con plena conciencia de ello) ciudadanos españoles que el “PSOE y ETA son lo mismo”, que “Zapatero es un asesino” o que “agrede a las víctimas”. Estas frases han sido proferidas por gente como Losantos, Pedro Jota y al que ahora éstos curiosamente no pueden ver: Mariano Rajoy.
Estos individuos y los que los acompañan en el camino han utilizado la osadía de un perito cualquiera que sin ningún criterio científico quiso dejar claro las ‘claras’ conexiones entre islamistas y los etarras: unos y otros compraban en el Carrefour Express de la esquina. Toda una evidencia con la que desatar el mal en un país que necesita menos personajillos acomplejados y narcisistas como éstos que no se despeinan ni siquiera para insultar a madres que han perdido un hijo, como Pilar Manjón. El manipulador-historiador-cuentista César Vidal es otro de esos despreciables cobardes de baja calaña que, sentados a la derecha del padre en la Tierra, no podrán pasear como Pedro por su casa por los parajes celestiales cuando la espichen.