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El Marianico, el Rajoy y el prescrito

Artículo de opinión publicado en ElPlural.com el miércoles 29 de diciembre de 2010
Autor: Ígor R. Iglesias

Mariano Rajoy se suele frotar las patitas para no quedarse pegado. Pero cuando ha de mojarse, implicarse, palpar lo que es la realidad de un máximo representante de partido y candidato a presidente de Gobierno, deja entrever su verdadero rostro.

Que este señor que aspira a gobernar España diga que “nos trae sin cuidado si el candidato será Zapatero, Pepiño, Rubalcaba o la Chacón” es censurable hasta tal punto que esto debe hacernos ver quién podría convertirse en nuestro presidente.

Para empezar, (el) Rajoy no tiene ningún respeto por sus adversarios políticos, no sólo porque diga que “nos trae sin cuidado”; también porque se refiere a dos de ellos con un desprecio absoluto: llamar al ministro de Fomento Pepiño en lugar de José Blanco o Blanco simplemente es un falta de respeto a este señor y a quien escucha. Mucho más grave es referirse a Carme Chacón como ‘la Chacón’.

Es curioso que la única mujer de la lista tenga el triste ‘privilegio’ de ser la única persona a la que se le llama de tal modo, anteponiendo el artículo determinado al nombre, en este caso al apellido, algo que en términos diafásico-diastráticos podría pasar si no se tratara de alguien que, primero, se propone ser presidente de Gobierno y, segundo, habla ante los medios de comunicación como tal aspirante y representante del principal partido de la oposición. Uno podría entender que lo hiciera con sus amigotes en un cena privada, pero lo ha hecho públicamente: toda una declaración de intenciones.

Así mismo, como Rajoy no es un iletrado, lo que se haya detrás de esta forma de referirse a la ministra de Defensa es que (el) Mariano es un maleducado, un déspota y un machista, porque ni a Zapatero lo llama el Zapatero o el José Luis; ni a Rubalcaba, el Rubalcaba. Con lo de Pepiño ya lo había bordado. Sin embargo, a Carme Chacón no la llama Chacón, sino la Chacón, una forma de tratar a las mujeres a la que nos tienen acostumbrados los dirigentes del PP (recuerden lo que dijo el alcalde de Valladolid sobre ‘la Pajín’ y sus morritos).

Sin tan poco le preocupa que el PSOE presente como candidato o candidata a una de estas personas, ¿a qué viene referirse a éstas de un modo tan despectivo? Eso es sólo producto de quien no tiene confianza en sí mismo y cree que el adversario volvería a dejarlo fuera de la Moncloa, donde, por mucho que le toque la tómbola, dudo que llegue.

O también, puede ser, de quien prefiere que hoy se escriba un artículo como este sobre un asunto que pasará inadvertido para que nadie hable de su silencio sobre Fabra, otro que tal baila, que hoy asimila la inocencia a la prescripción de delitos esperando que la cara de gilipollas que se nos ha puesto a los que escuchamos semejante sandez no nos haga darnos cuenta de quien es verdaderamente el que tiene la cara de lo que es.

Qué nombre

Artículo de opinión publicado en ODIEL Información de Huelva el domingo 4 de julio de 2010

Autor: Ígor R. Iglesias

A ver, ¿qué nombre le ponemos a gastarse el dinero ingresado por la Unión Europea con destino a otros ayuntamientos (Gibraleón, Aljaraque, Punta Umbría y Palos de la Frontera), pero que recibe el de Huelva como coordinador del proyector por el que esa partida económica es despachada y que el Ayuntamiento de la capital onubense, gobernado por el Partido Popular, se gasta en otras cuestiones, cosas, asuntos o váyase usted a saber qué, sin que tales euros lleguen a su destino, algo que ha podido hacer el equipo de Gobierno del alcalde de Huelva, Pedro Rodríguez, que también es vicepresidente del PP en Andalucía, y que tantas veces ha sido un modelo de alcalde para el líder de esta derecha, Javier Arenas (el que se ha comprado las maletas en las rebajas pensando en Madrid, como dicen en el PSOE), y que lo ha podido hacer con total impunidad, y saltándose a la torera (como Huelva en Colombinas) la honradez que se presupone de un regidor público (aunque puestos a saltarnos todas las normas, incluso las de la lógica, podría decir a modo de humor surrealista, regidor púbico, por aquello de rizar el rizo), la lealtad institucional (aunque por la máxima citada podría llamarla prostitucional, porque en realidad es una putada para el resto de consistorios) o la legalidad (aunque también podría decir aquí sexualidad, por seguir con el rollo picantón, como el que se marca quien ni come ni deja comer), y que además se parece a eso de quitar dinero de un lado (del destinado a empleados) para salvar al que antes había sido salvado (Recre) para exprimirlo económicamente y dejar en la bancarrota la entidad deportiva y el Ayuntamiento, mientras la ciudad no ha visto un duro de ese jugo, fruto del zumito resultante de tal extracción?

Y el alcalde a su bola…

Ocupándose de los asuntos importantes de Huelva.

Foto: Lupe Cejudo.

 

Arriba, trabajadores onubenses a los que se les adeuda dinero por parte del Ayuntamiento. El alcalde de Huelva, Pedro Rodríguez (PP), no da la cara. Sin embargo, si se le puede ver en multitud de actividades lúdicas, como la que se muestra en la foto de abajo.

Apretados

Artículo de opinión publicado en ODIEL Información de Huelva el domingo 18 de octubre de 2009

odiel

Autor: Ígor R. Iglesias

Lleva razón Manuel Chaves cuando aconseja a Pedro Rodríguez que se apriete el cinturón. Son tantos cinturones sueltos los del PP en el equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Huelva, que no me extraña que la ciudad vaya más a la deriva que nunca.

No se explica que en el año en el que las arcas municipales reciben la mayor inversión económica del Estado y de la Junta (con el Plan E y el Proteja, respectivamente), el Ayuntamiento argumente que no tiene dinero para los servicios básicos ni para sus compromisos con los ciudadanos, toda vez que se está construyendo una ciudad con dinero que el Gobierno ha destinado para que estos políticos municipales puedan acometer los proyectos que llevan prometiendo desde hace 14 años.

Tan mal van las cosas en el Consistorio onubense, que ni Pedro Rodríguez ni Francisco Moro ni el resto dicen ni esta boca es mía sobre sus sueldos. No es de recibo, incluso es razón para cabrearse, que Rodríguez (Perico, como le gusta que lo llamen; “llámame Don Vitto”, dijo una vez Correa) cobre más que Zapatero y se dedique a poner excusas (tontas) sobre por qué no se recoge la basura, sobre por qué los de Valdocco no han cobrado aún (y la mentira en el Catolicismo es pecado y de los gordos), sobre por qué la Poli o los músicos de la Banda Municipal no cobran lo que se les debe, sobre por qué las asociaciones de vecinos no reciben sus subvenciones, sobre por qué Apreja este año no podrá celebra el Día Sin Juego de Azar, entre otros colectivos.

Digo que Pedro Rodríguez pone excusas, pero miento, porque ni siquiera hemos visto al alcalde dar la cara nada más que para contestar en plan Morancos de Triana o Dúo Sacapuntas (aunque a mí me parece más Arévalo) al vicepresidente tercero cuando aconseja reducir el sueldo de quien cobra cuatro o cinco veces más que un mortal de sueldo medio.

Ahí los tenemos, son ellos, los de la derecha que sin escrúpulos se suben los sueldos hasta cifras desorbitadas (y a nadie le parece mal). Ahí los tenemos, sin atender a su ciudad, dejándola abandonada, huérfana, mientras manosean símbolos con los que decenas de miles de onubenses de la capital nos hemos criado. Ahí los tienen ustedes, esos que no planifican (la ejecución de las obras del Plan E son una muestra) porque están acostumbrados a la opulencia y si la obra del chalé o el macropiso se queda corta, no pasa ‘na’, pichita, que hay más parné.

Pedro Rodríguez y quien ostenta un poder (Francisco Moro) que muchos desconocen tienen un cinturón bastante ancho, donde cabe todo lo que han acumulado a lo largo de este tiempo. Ya se lo dijo a otro periódico el alcalde: “Nadie está en esto para perder dinero”. Se equivoca, Pedro, la política es un servicio público (así lo piensa, sin ir más lejos, el portavoz provincial de su partido) y no un pozo para manirrotos, por mucho que cobrar un sueldo esté dentro de la legalidad.

El día que los alcaldes tengan un tope en función de la población veremos, para bien nuestro, el de los ciudadanos, cuántos se meten en “esto” para perder dinero.

Ideología ‘popular’

Artículo de opinión publicado en ElPlural.com el sábado 17 de octubre de 2009

elplural

Autor: Ígor R. Iglesias

El Partido Popular va de Guatemala a ‘guatepeor’. El cese del cabeza de turco Ricardo Costa ha traído un nuevo problema al PP valenciano: el negador del Holocausto nazi.

Dice César Augusto Asencio que aquellas palabras que escribió en un periódico alicantino en 1979 son un error de juventud. Es normal que lo diga ahora que tiene algo que perder, pero entonces, hace 30 años, el jovencillo César no se jugaba ningún imperio y era libre, incluso mediáticamente, para opinar sin más consecuencias que las de reflejar su pensamiento. Ese que le ha convertido en el político de derechas que es, la base de lo que el PP ha construido a lo largo de estas últimas décadas.

Hay quien dice que el PP está falto de historia ideológica y, en cierto sentido, quien lo afirma no se equivoca. Pero no está completa esa descripción del principal partido de la derecha española, ese que agrupa a muchos huérfanos del franquismo, sino se atiende al pensamiento conservador y fascistas que ha predominado en este “suelo patrio”, como tanto les gusta considerar a esta tierra a los anacrónicos españolistas.

Las palabras del ahora no tan jovencito César, su pensamiento, no está justificado más que por la más estricta ignorancia y el absolutismo facha que dice mucho de esa base ideológica del partido que gobierna en la Comunidad Valenciana, constatable en los actos delictivos de tramas corruptas que manchan las manos del PP.

Si Rajoy fuera listo (no nos cabe duda de que puede que sea inteligente), se desharía de Camps o Asencio y de otros a los que tenemos que agradecerles, en referencia al Caso Gürtel, que nos hayan mostrado en la actualidad cómo ha actuado siempre la derecha en España. Sin embargo, Mariano parece tan corto que no es de extrañar que sus gaviotas echen a volar cuando vean que la playa se queda sola.

Obrar mal

Artículo de opinión publicado en Odiel Información de Huelva el domingo 4 de cotubre de 2009

odiel

http://www.odielinformacion.es/index.php?option=com_content&task=view&id=19446&Itemid=843
Autor: Ígor R. Iglesias

Hay mil maneras de hacer las cosas en muchos asuntos. Según sea el color del cristal con que se mire, así serán las cosas vistas, por ejemplo, por unos ojos progresistas o por otros conservadores. Pero aunque de un lado o de otro las maneras de proceder sean totalemente distintas hay una cosa en la que las dudas no caben: la buena fe.

Tras varios meses de ejecución de las obras del Plan E, tal y como las ha planificado el Ayuntamiento de Huelva (PP), se puede hacer ya una evaluación de cómo ha gestionado este asunto el equipo de Gobierno del alcalde Pedro Rodríguez. En primer lugar, su estrategia ha pasado del parasitismo económico con el que ha podido y así todavía lo está haciendo, por ejemplo, asfaltar las calles o remodelar barrios enteros, cumpliendo gran parte de lo que lleva prometiendo desde 1995 y que no había cumplido hasta ahora por haber sometido las arcas municipales a una constante dilapidación. En este sentido, habrá que observar cuánto han aumentado los sueldos de los dirigentes municipales (alcaldes y tenientes de alcalde) y cuánto ha disminuido el gasto social desde el ascenso de Pedro Rodríguez a la Alcaldía con respecto a sus antecesores en el cargo, Juan Ceada y José Antonio Marín Rite (ambos del PSOE), e incluso todos los presidentes de Gobierno que ha tenido España (Pedro Rodríguez cobra actualmente más de 97.000 eurosal año).

En segundo lugar, tras haber puesto la mano, el Ayuntamiento de la capital tira la piedra y lo hace con fuerza. La rapidez con la que se ha ejecutado la remodelación de la avenida de Italia o de la Alameda Sundheim contrasta con el hecho de que la calle Concepción fuera levantada a principios del mes de agosto y ahí se quedaran las zanjas, abiertas sin que haya prisa por cerrarlas y no seguir perjudicando con ello a los muchos comercios que se ven afectados por tales retrasos. Es lo mismo que ocurre en la Plaza Houston. ¿Por qué no se concluyen las obras que se empiezan en determinados sitios? No hay que ser un lumbreras para darse cuenta de que la estrategia del PP pasa por perjudicar a los comerciantes aparentando dejadez o ejecutando mal y de manera consciente la planificación de las obras y su control para culpar a Zapatero de eso, de aquello y de lo de más allá.

¿Cómo es posible –insisto– que en ciertas zonas las obras se ejecutan con celeridad admirable y que en la calle Concepción o en la plaza Houston se demoren hasta desesperar a un sector que, a la crisis, ha de sumar los jueguecitos estratégicos de partidos, como el PP, que camufla con su populismo su sucia estrategia de conseguir el poder con zancadillas hacia el oponente?

La historia tendrá un final. Cuando se aproximen las elecciones de 2011 y llegue el momento del autobombo (por parte de todos), ahí estarán los llamados (autollamados) ‘populares’, pregonando lo bien que lo han hecho, la mar de cosas que han aportado, la de promesas que han cumplido y ‘to’ lo que se preocupan por los onubenses y, especialmente, por los que ostentan la absurda categoría de onubensistas. Y ZP seguirá siendo malo, malo, malo.

Pillar al concejal

Artículo de opinión publicado en ODIEL Información de Huelva el domingo 27 de septiembre de 2009

odiel

http://www.odielinformacion.es/index.php?option=com_content&task=view&id=19200&Itemid=843
Autor: Ígor R. Iglesias

 

Hasta ahora hemos visto a concejales con profesiones diversas, todas recogidas en el catálogo que manejan en las diversas oficinas del Servicio Andaluz de Empleo (SAE). Las incompatibilidades de cargos públicos son tan comunes como la impunidad con que algún que otro representante de los ciudadanos puede sumar parné tras parné. Son muchos los que ganan en un año lo que a usted o a mí (y si no es así, felicidades, campeón) nos cuesta un piso, con los 30 ó 40 años de endeudamiento.

Pero la incompatibilidad más grande a la que asistimos es a la de ser concejal y dedicarse presuntamente a traficar con droga, y venderla. Se piensa que las altas esferas respiran de otra manera, y en esto muchos políticos son medioambientalmente sostenibles. Pero de ahí a ser directamente el narco va un trecho (o Estrecho) y esto convierte al político en alguien con los huevos muy muy muy grandes. ¡Que lo presenten ‘pa’ alcalde!

Usted podría ser concejal, no ir a ningún pleno, trabajar contratado en un ayuntamiento, cogerse una baja y bajarse al moro. Una vez en tierras africanas, durante su convalecencia, que para usted podría ser como unas vacaciones, atisbaría sucursales de Nestlé (o marca el ‘jingao’) y se haría con el cargamento necesario como para quedar como un imbécil en el Puerto de Ceuta. Si usted pensara que podría pasar 11 kilos y pico de hachís por ahí… ¡Pues hay quien lo piensa, oiga!

Esto no sería lo más escandaloso, porque en el libro de estilo de los traviesos (políticamente hablando) encontramos algo que supera en altura a lo esperpéntico de ser un presunto traficante chapuza y a lo repugnante de tener la conciencia de una cucaracha. Esa altitud, que es igualmente repugnante, es la de aquellos que empañan la buena política, la necesaria política, la honrada política, permitiendo que individuos de este calado los representen a ellos y al resto de ciudadanos. Es éste el caso de un concejal que es también presuntamente un traficante de poca monta, pero podría hacerse extensible al mismo partido (PP) y a otros que, como éste, permiten que chaqueteros, embusteros, mangantes y sirvengüencillas, en general (de poca y mucha monta, que hay para elegir), se vinculen a sus siglas y puedan hacerse llamar servidores.

En el caso que nos atañe, ya había algo de repugnante antes de las elecciones y antes de lo de la droga y antes del balones fuera del Partido Popular. El individuo es un cunero, un relleno. Sería más digno para un partido que aspira, como dice, a gobernar, y que se llama serio y popular, huir de tales artimañas, que no son sino ridículas. Si no se tiene a nadie, pues nada, a hacer una reflexión sobre el porqué. ¿O al PP de Huelva sólo le importan los municipios que dan grandes sueldos a sus ediles (Huelva y Lepe, por ejemplo)?

El PP no ha suspendido a su edil, aunque delante de los micrófonos y las cámaras se diga de boquilla que sí. Pero ni hay fechas ni papeles. Ni lo sabían, se enteraron por ODIEL Información. Ojo, no reconocer los erroes (tener garbanzos negros) es tan cutre como ‘pillar’ a alguien para una lista electoral.

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