¿Miembra? No, quilla, no

Artículo de opinión publicado en ElPlural.com el viernes 13 de junio de 2008

http://www.elplural.com/andalucia/opinion/detail.php?id=21989

Autor: Ígor R. Iglesias

La ministra de Igualdad ha propuesto que la RAE incluya en el diccionario académico la palabra ‘miembra’ como femenino de ‘miembro’. Bibiana Aído confunde el género con el sexo y no sólo ella, pues hasta la llamada Ley contra la Violencia de Género incluye en su nombre un eufemismo que en términos lingüísticos es ambiguo, pues género y sexo no son la misma cosa.

El femenino de miembro es miembro. Así lo recoge el Diccionario de la Real Academia Española y el Diccionario Panhispánico de Dudas de la Asociación de Academias de la Lengua Española, entre otros. La propuesta de Aído se fundamenta en la creencia de que las palabras que acaban en –a han de ser femeninas y las acabadas en –o, masculinas. De cualquier corpus oral o escrito del español concluiríamos que en la mayor parte de los casos es así, pero en este ámbito no por percatarnos de que tres individuos observados de la misma especie son bípedos, concluiremos que todos los miembros de la especie en cuestión tienen dos pies.

Las cosas en la lengua son más complicadas y en la vida, también. No sé por qué causa, pero aquí todos queremos ser médico, abogado, lingüista o fontanero sin haber pasado por la escuela correspondiente. En el caso de la lengua, esto se acentúa mucho más. Todo el mundo opina y ante explicaciones que son incapaces de comprender, la tozudez siempre prima. Concluyo, pues, que la gente, en contra de lo que se cree, se tiene en muy alta estima.

En el caso concreto que nos atañe, Bibiana Aído confunde sexo con género. Las cosas en la vida, en la realidad, tienen sexo o no. En particular, la mayor parte de los seres vivos perceptibles pertenecen a especies con sexo, como la nuestra. De ahí que haya sexo mujer o hembra o sexo varón o macho, con independencia de las tendencias sexuales y demás, ya que aquí hablo en términos estrictamente anatómicos y biológicos. Por su parte, las cosas no tienen sexo. ¿Dónde tienen la picha un martillo, un coche o un puente? No haría falta decir que tampoco tienen sexo mesa, moto o farola. Sin embargo, en la lengua estas palabras que carecen de sexo en la realidad, son sustantivos masculinos y femeninos, respectivamente. Por tanto, sexo y género no es la misma cosa, por mucho que coincidan en la mayor parte de los casos donde el referente sí posee sexo.

Puestos a exigir el desdoblamiento genérico, podemos proponer que a la caballa macho a partir de ahora se le llame el caballo. Pero esa –a, con la que acaba ‘caballa’, no es una –a femenina solamente, sino que además es masculina. Dicho en términos lingüísticos, al morfo –a, esto es, la representación gráfica, le subyacen los morfemas femenino y masculino, con independencia de los problemas terminológicos que morfo y morfema implican, ya que cada escuela o autor los usa en sentidos diferentes; pero eso es otro asunto que aquí no nos concierne.

Miembro, pues, hace alusión al individuo o individua que forma parte de un grupo o una comunidad. La –o con la que acaba no es masculina, pues estamos en el nivel del habla, y lo morfológico hay que estudiarlo en el nivel de indagación y formalización lingüística de la Morfología. Por tanto, habrá que acudir al nivel de la lengua y ver en la abstracción qué genero subyace a tal forma. Aquí al morfo –o, teniendo en cuenta lo dicho más arriba, le subyacen dos morfemas de género: uno, masculino; otro, femenino.

Por otra parte, la propuesta de Aído carece de sentido, ya que en la comunidad lingüística del español, nadie usa ‘miembra’ y la labor de la Real Academia Española, lo mismo que el resto de academias, con las que la RAE consensúa todas las decisiones, no es la preceptiva, sino la descriptiva y notarial, entre otras funciones al servicio de la sociedad, como su útil y eficaz servicio de dudas lingüísticas por correo electrónico.

Aído está siendo una ministra excelente, pero en este asunto ha cometido un error que no va más allá de las risas que su propuesta provoca en los doctos en los oficios de la Lingüística y la Filología (ambas cosas son diferentes) y que forma parte de un comportamiento muy habitual en los profanos en la materia. Esto debería hacernos reflexionar sobre la importancia de tener claro lo que uno no es, más allá de lo que uno cree ser. Por eso, a Bibiana Aído habrá que decirle, en la misma línea en la que se ha expresado su veterano compañero de partido, Alfonso Guerra, ‘zapatera, a tus zapatos’.

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10 thoughts on “¿Miembra? No, quilla, no

  1. MANUEL RUBIALES says:

    Parece que hemos coincidido en el asunto, no se si habrás leido mi “Carta a Bibiana Aido”. Supongo que a poco que estés “al loro, lora” estas cosas chirrian en los oidos, porque, joé, vaya tela con lo de miembras, sa lucío la ministra.

  2. Aníbal says:

    Dice Igor R. Iglesias (periodista y lingüista: “Miembro, pues, hace alusión al individuo o individua que forma parte de un grupo o una comunidad”. Hay que recordarle que la RAE define a individuo “3. m. y f. coloq. Persona cuyo nombre y condición se ignoran o no se quieren decir; 4. m. Cada ser organizado, sea animal o vegetal, respecto de la especie a que pertenece; 5. m. Persona perteneciente a una clase o corporación. Individuo del Consejo de Estado, de la Academia Española; 6. m. coloq. Persona, con abstracción de las demás. Tomás cuida bien de su individuo.”. Es decir que la palabra individuo no distingue el sexo. El femenino de individuo es individuo. Pero en su acepción última dice: “7. f. despect. Mujer despreciable”. O sea, “individuo-individua” no son acepciones equivalentes, comparables, o complementarias. Aceptará la ministra de Igualdad Bibiana Aído, que la llamemos “individua”?

  3. Ígor R. Iglesias says:

    Bien, Anibal, veo que has leído atentamente el artículo. Es cierto que el diccionario de la RAE pone eso. Para empezar es un diccionario de contenido y no de significado. La única información de significado lingüístico que se aporta es la relativa al género, a la clase de palabras, etc. En este caso, en virtud del uso dado por los hablantes, la RAE considera que dos de las acepciones son femeninas. Sin embargo, el caso de individua y miembra son distintos. Individua está en el habla de los hablantes del español y miembra, no. No existe un uso machista a la hora de utilizar miembro, pero sí individua, pues tiene unas connotaciones sexistas que sí pueden ser cambiadas en una esfera diferente al lenguaje, el ámbito cultural, y repercutir en la misma lengua. Así, pues, utilizar miembra para asentar su uso, además de incorrecto gramaticalmente, es una pérdida de tiempo, pues su uso, sobre el que los medios de comunicación en la sociedad actual tienen una gran influencia, a todas luces no será asentado. Sin embargo, en el caso de individua la palabra se usa, pero con connotacionciones que sí pueden cambiar en virtud de la sociedad actual. Por tanto, sí es adecuado usarlo si lo que se pretende es modificar su significado y su contenido. Espero, que esto responda adecuadamente a tu comentario. Por otra parte, prometo que no he intentado usar el doble sentido que podría deducirse de lo que digo de la ministra y de lo que el DRAE recoge. Un saludo, gracias por entrar en mi blog y por tomarte tu tiempo para escribir.

  4. Ho Capito says:

    Muy buenas. Interesante tu clase de Lingüística. Pero creo que incurres en ciertas contradicciones. La lengua es algo natural, no se puede forzar, como dices que pretendes -no sé con qué autoridad- con el término “individua”, del que afirmas que “sí es adecuado usarlo [en el sentido que tú lo usas] si lo que se pretende es modificar su significado y su contenido”. Eres un mero hablante más, con muy buenos conocimientos sobre tu idioma, pero un hablante más. Y posees al idioma en la misma medida que lo posee cualquier hablante. Es por esta razón por la que todo el mundo se cree con derecho a opinar sobre esa maravilla que es la lengua. En cambio, no todos podemos opinar, por ejemplo, sobre Zoología Marina o de Física Acústica, ya que nos son temas más ajenos. Esto no es ni bueno ni malo. Porque, incido, hablantes somos todos. Y el DRAE, como bien dices, ha de ser notario de nuestra realidad lingüística y no el dedo dictador que diga cómo hay que hablar. Sería una inútil tarea. E igual que no podemos forzar a los hablantes a que usen “miembra” -porque chirría (en estos momentos, pero nunca sabemos, a mí hasta me suena ya bien)- tampoco podemos forzar el cambio de contenido de una palabra, como propones. Tal vez individua pierda ese sesgo negativo que tiene, tal vez no… Y tal vez miembra, a costa de tanto usarlo en estas semanas, acabe asentándose mañana mismo en la sociedad, o dentro de un año, o dentro de veitne. ¿Quién sabe? Así es la lengua, muy viva e impredecible. En fin, sólo quería hacerte esta apreciación y comentarte que he estado leyendo tu blog, hay cosas interesantes. Por cierto, miembro, te reomiendo un artículo publicado el domingo en El País, escrito por Juan Cruz y titulado ‘La Hombra’. Por otra parte, en cuanto a la gestión de la nueva, flamante y jovencísima ministra, aún es pronto para determinar si lo está haciendo bien o mal, desde mi punto de vista. Lo que sí sé de ella es que acaba de inventar otra palabra. El tiempo dirá si Bibiana Aído, esta nueva ¿miembra? del Gobierno vale o no vale. Saludos Ígor. Y te animo a que continúes con tu blog.

  5. Ígor R. Iglesias says:

    Ho Capito, agradezco tu comentario y tus palabras. Pero discrepo de que caiga en contradicciones. Cuando hablo de adecuado o correcto soy muy consciente de cuando uso uno u otro término. Me gustaría que lo tuvieses en cuenta a la hora de entender lo que digo. En cuanto a que todos podemos opinar, no estoy deacuerdo contigo. Es cierto que el hablante tiene una intuición como tal, pero eso no lo convierte en lingüista. Si te refieres a mi autoridad, he de decirte que soy Licenciado en Lingüística y eso es tanto como serlo en Derecho si la cosa fuera jurídica.
    En el caso, de miembro y *miembra, para entender todo el discurso habría que tener en cuenta la tricotomía hablar-norma-sistema. Te invito a que vuelvas a reflexionar sobre el artículo, porque la cuestión no reside en que las palabras suenen bien o no, porque por esa regla de tres tantas y tantas expresiones no sería incorrectas e inadecuadas.
    Y con respacto a individua, es ahí donde el feminismo ha de hacer que cambie el significado, porque está palabra sí forma parte del español y no porque lo diga la Academia. ¿Por qué individua a de ser una mujer despreciable? Entonces si la mujer es individua es despreciable y si es individuo es miembro de algo. La palabra individuo,da tiene dos morfos que se corresponden con dos morfemas de género que remiten en este caso, por referirse a una realidad persona, a una referencia sexual. Sin embargo, insisto, miembro sólo conoce esta forma en el hablar y un sólo morfo, que encuentra en el sistema de la lengua dos morfemas de género, con independencia de que la palabra acabe en -o.
    Te pregunto: ¿no te causaría gracia que a alguien se le ocurriera decir que es un periodisto? Eso es causa de mofa como la ocurrencia aquella de los jóvenes y las jóvenas.

  6. Aníbal says:

    Ïgor= Quiero aclarar que en ningún momento quise expresar discrepancias con el contenido del artículo. Por el contrario, mi convicción va de la mano de tu pensamiento y saber. Solamente que no me pareció del todo claro ese párrafo donde se mencionaba “individuo-individua” sin hacer las aclaraciones del caso. Ahora queda todo aclarado. A propósito del fondo de la cuestión, he leído que un lector hacía el siguiente comentario con motivo del artículo “No hay que pedir perdón por decir ‘miembra’ de MÓNICA BAR CENDÓN, quien afirmaba, entre otras cosas, “Antes no existía el nombre para designar la profesión femenina de médico, abogado, arquitecto…, sencillamente porque no había mujeres que lo ejercieran”. El lector dice, con acierto y sentido del humor: “Pero según los argumentos de nuestra “filóloga” está clarísimo que a lo largo de los siglos las mujeres fueron electricistas, ebanistas, dentistas, pediatras, siquiatras, atletas, … ¡cuántas profesiones han perdido las mujeres! Habrá pues que empezar a nombrar a los ebanistos, electricistos, dentistos, pediatros, siquiatros, astronautos, atletos … ya que ¡por fin! los discriminados varones han podido entrar en estos campos profesionales. “. Yo podría agregar muchois otros ejemplos como policía, astronauta,terrorista, etc. Pareciera ser que todo se reduce a una sola regla: La “o” para los hombres y la “a” `para las mujeres”, cuando claramente dichas terminaciones no son indicativos de género. Que problema entonces cuando la palabra no termina en “o”, p.ej. “jefe”, es ¿masculina o femenina? ¿Deberíamos decir “Jefo” al hombre y “Jefa” a la mujer”? También pasa con otras terminaciones como “estudiante”, “rinoceronte”, “bisonte”, “polizonte”, “fiscal”, “litigante”, “pasante”, “opinante”, “poderdante”, “principante”, “vidente”, “comediante”, “demente”, “oponente”, “caminante”, “traficante”, “comerciante”, “negociante”, “asistente”, “aprendiz”, “testigo”, y tantas otras. ”Miembro” (quiere decir que es parte de un organismo) es miembro, y no hay miembra. Anibal

  7. Ígor R. Iglesias says:

    -Por cierto, Ho Capito, la lengua no es natural. Natural es el lenguaje, la capacidad humana para comunicarse a través de su producto cultural, las lenguas, que son, como sabrás, arbitrarias, convencionales y no motivadas. Un saludo.
    -Aníbal, es cierto lo que dices sobre mi uso de individuo-individua. No aclaré mi intención y eso da lugar a varias interpretaciones. Por cierto, Mónica Bar Cedón se deja llevar más por la pasión que por el hecho científico. Un saludo de nuevo.

  8. Ho Capito says:

    Sé la diferencia entre lengua y lenguaje. Pero también sabrás, como experto que eres en el tema, que se usan como sinónimos a veces aun sin serlo. También conozco sus diferencias con la norma y el habla, a lo que yo incluiría el idiolecto. Y no te lo tomes a mal, ya te dije en el primer comentario que tus palabras son muy interesantes -además de ducho en la materia eres un buen comunicador- pero repito, no por ser Licenciado en Linguística puedes forzar a otros a que hablen como tú quieras. A eso me refería. Puedes opinar, con más criterio por supuesto, y proponer, y describir como muy bien has hecho en tu aríticulo, pero será el uso el que cambie un significado, cree una nueva palabra o entierre otra para siempre (o no). En fin, que me pongo y me pongo y no acabo. Sería interesante compartir charla contigo sobre esto. Si sí, amigo periodisto, periodista suena mal. Pero por ejemplo, fíjate en el caso de azafata, que empezó como femenino, pero inmediatamente en cuanto los hombres empezaron a trabajar de ‘aeromozos’ (palabro de América) ya los hablantes tomamos la palabra azafato. Porque también sería muy divertido oír en una avión algo así como: “Ahí viene el azafata…” En fin, curioso. Saludos de nuevo Ígor.

  9. Ígor R. Iglesias says:

    Ho Capito, es interesante este debate y he de reconocerte que ahora coincido contigo. Por cierto, no te excuses, no me pico, es sólo que me gusta discutir, en el buen sentido. Al final después de algunas discrepancias, ya ves, hemos llegado a un entendimiento. Eso es lo maravilloso de poder, saber (o aprender) y querer conversar.
    Todavía no he tenido tiempo, pero ahora nos queda ir a por el manifiesto en defensa del español. No le he echado un vistazo, como te digo, por circunstancias ajenas a mi voluntad. Un saludo.

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