A todos y todas

Los ciudadanos y las ciudadanas, los niños y las niñas

  Este tipo de desdoblamientos son artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico. En los sustantivos que designan seres animados existe la posibilidad del uso genérico del masculino para designar la clase, es decir, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos: Todos los ciudadanos mayores de edad tienen derecho a voto.

  La mención explícita del femenino se justifica solo cuando la oposición de sexos es relevante en el contexto: El desarrollo evolutivo es similar en los niños y las niñas de esa edad. La actual tendencia al desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en su forma masculina y femenina va contra el principio de economía del lenguaje y se funda en razones extralingüísticas. Por tanto, deben evitarse estas repeticiones, que generan dificultades sintácticas y de concordancia, y complican innecesariamente la redacción y lectura de los textos.

  El uso genérico del masculino se basa en su condición de término no marcado en la oposición masculino/femenino. Por ello, es incorrecto emplear el femenino para aludir conjuntamente a ambos sexos, con independencia del número de individuos de cada sexo que formen parte del conjunto. Así, los alumnos es la única forma correcta de referirse a un grupo mixto, aunque el número de alumnas sea superior al de alumnos varones.

 [Más información sobre esta cuestión y otras relacionadas con el género gramatical, en el Diccionario panhispánico de dudas, s/v GÉNERO2].

Fuente: Real Academia Española.

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2 thoughts on “A todos y todas

  1. Rocio dice:

    Es cierto que ahora les ha dado a muchos por hacer esa distinción que, personalmente, creo innecesaria pues toda la vida nos hemos referido en plural masculino a un grupo de personas aunque,como bien indica el post, la mayoría sea femenina. Pienso que es algo absurdo y, corrígeme si me equivoco, muy fomentado por los grupos feministas. A mi como mujer no me discrimina el hecho de no usar el plural femenino pero bueno hay que inventar de vez en cuando algo para mantener un debate abierto.

  2. Ígor R. Iglesias dice:

    Rocío, como dices, toda la vida hemos usado el masculino para referirnos a la totalidad. Hay que tener en cuenta en cuestiones lingüísticas la propia lengua en su historia, diacrónicamente, y ver en la llamada Historia del Español y en el Latín Vulgar, qué dio como resultado la lengua que hoy hablamos. Sincrónicamente, la explicación no puede ser más clara: el término marcado es el femenino y no puede referirse a la totalidad, desde el punto de vista referencial. En este punto, habría que advertir que sexo y género no siempre han de coincidir. Y este es el caso, pues cuando nos referirmos a masculino estamos hablando del género, que es una categoría morfológica-semántica que, como digo, no tiene por qué corresponderse con el sexo que pueda tener el individuo en cuestión, ya que si tenemos en cuenta los géneros en cada etiqueta lingüística con la que nos referimos a los objetos, por ejemplo, todos ellos asexuados, se constanta que no existe correspondencia necesariamente entre género y sexo.
    Lo del debate ha de centrarse en cuestiones importantes de verdad, porque si no acabaremos todos opinando sobre química, física o medicina y la ciencia quedará relegada al plano de lo anodino y lo absurdo.

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