¿Qué hago en un periódico?

Cuando tenía ocho años quería ser locutor de radio y jugaba a presentar música. Con nueve años los Reyes Magos (entiéndase que ya sabía por entonces que eran los padres) me trajeron un micrófono (recuerdo que era de la marca Sony) y lo conectaba a una radio y me grababa en cinta. La música la mezclaba con unos walk-man. Muy chapucero, ya lo sé, pero tenía nueve años.

Yo quería ser como los locutores de la radio y me imaginaba que eran gente especial. Sin embargo, la radio no era mi única inquietud. Con ocho años también hice un periódico en mi barrio, donde contaba, tal y como hacen los periódicos (con columnas, aperturas, faldones, etc.) todo lo que pasaba en el barrio en el que yo vivía entonces (el Matadero, de Huelva). Luego lo intentaba vender a cinco duros, pero mi madre se enteró y me hizo devolver todo el dinero. Incluso le buscaba publicidad. Todo lo hacía a bolígrafo en folios y las fotocopias me las hacía mi padre en la fábrica.

Hay que tener en cuenta que eran los años 80 y entonces no había acceso a medios informáticos como en día. Mis juegos con el trompo, el monopatín, las bolas, etcétera, los compaginaba con dos de mis sueños: la radio y el periódico.

Sin embargo, la radio le ganó la batalla al periódico. Con 13 años, tuve la oportunidad de hacer radio. Gané un concurso de maquetas de locutores en una radio ‘pirata’ que se llamaba Radio Weekend. El premio: hacer un programa de radio el 25 de diciembre. De eso hará esta Navidad 15 años.

Una vez dentro ya me fue muy fácil pasar de una emisora a otra. Estuve a punto de hacer un programa en Radio Palos (de Palos de la Frontera), en 1994, pero me salió hacer radio los viernes, sábados y domingos en Radio Onuba, que era una emisora que había en El Torrejón, un barrio de Huelva (el de la niña Mari Luz, para que os situéis los que no seais de Huelva). En ese verano hice un curso de la Junta de Andalucía que tenía por nombre ‘Taller de Periodismo y Publicación de Creaciones Juveniles. Allí conocí a Uberto Stábile (editor y escritor), que era el encargado de dar las clases, y a Marcos Gualda, que es escritor y editor también. Todos éramos más jóvenes, pero especialmente yo, porque tenía 14 añitos. Conocer a Marcos Gualda fue importante, sobre todo por una cosa que me dijo: “no te conformes con ser un simple disyoquei”. Hay frases en mi vida que me marcan, porque me hacen reflexionar sobre las decisiones que tengo que tomar en el presente, sabiendo que tales actuaciones tendrán una repercusión decisiva en el futuro. Pues, bien, esa frase me marcó y los programas de música que yo realizaba se fueron transformando poco a poco en magazines, donde no sólo había música. No obstante, mi manera de hacer las cosas en la radio se basaban en la observación e imitación. Yo escuchaba las emisoras de radio profesionales, como Cadena 100, las entonces Canal Sur Uno y Onda Cero Música y, también, los 40 Principales, que en Huelva no había, pero que yo cogía a través de las frecuencias de Jerez de la Frontera y Sevilla, con una antena que puse la azotea de mi edificio. En esa época, comencé a escuchar la SER, influido porque mi padre ponía todas las noches cuando se acostaba Hora 25. Así que de despertarme con la Jungla o Danzad, Danzad, Benditos, comencé a despertarme con Hoy Por Hoy, con Iñaki Gabilondo.

Tras mi paso por Radio Onuba (la emisora echó el cierre), ese mismo año, 1994, empecé en otra emisora ‘pirata’, que todavía existe, y que se llama Odiel Radio. Allí estuve de septiembre a febrero y me fui porque me propusieron hacer radio en Hispanidad Radio, otra emisora de Huelva, donde estuve desde febrero a agosto de 1995. Antes de verano vi en el periódico Huelva Información un anuncio para prácticas. Como podéis imaginar, eran prácticas para estudiantes de Periodismo. Yo tenía 15 años y estaba en 8º de EGB. Pero yo, muy atrevido, eché el currículum y… ¡me llamaron! Allí estuve un mes, publicando noticias, en una sección que había entonces y que se llamaba Barrios. Luego llegó una ‘saboría’, una jefa de sección con muy tacto que me echó de allí a voces, ante la mirada perpleja de los que estaban en la redacción. Yo no tenía la culpa de que se hubieran equivocado. Yo con mis 15 años y mi orgullo herido me fui. La verdad que uno no debe saltarse escalones en su vida, pero mis inquietudes me han hecho ir siempre más rápido de lo que debería. Hoy en día, le pongo un freno a este acelerador que llevo en mi interior (porque no todos los trenes que parecen ser el mío lo son). Luego, por cierto, el director y el redactor jefe me pidieron disculpas. Pero la ‘saboría’ esa… todavía me acuerdo de aquella ‘siesa’.

Como el periódico no es un juego, centré mi ocio en la radio, aunque ésta tampoco es un juguete, pero tiene algo más de lúdico. En agosto de 1995, como contaba, me fui de Hispanidad Radio y a la semana siguiente ya estaba otra vez en Odiel Radio. Pero estando allí me llamaron de otra emisora, Onda 3, y me fui con ellos por el buen equipo que iba a conformar esa emisora (Sergio Contreras, que ahora se dedica a la música, y Carlos con K, que acababa de abandonar Onda Cero Música, y es una pena que ya no se dedique a la radio en la actualidad, porque el tío era muy bueno). En todo esto que cuento, he de acordarme de cómo siempre he liado, literalmente, a todos los que un día fueron mis amigos y a los que lo siguen siendo, para hacer radio. Siempre los metía en una colaboración. Incluso, antes de irme del colegio (las Agustinas, bueno, mi último cole, porque yo estuve en unos cuantos, pero eso lo contaré otro día), quise poner en pie una emisora, pero las monjas nos hicieron el boicot.

En verano de 1996, mis padres alquilaron una casa en Punta Umbría para veranear. Así que yo hice radio ese año en Onda Punta Radio, la radio municipal. Era entonces una época en la que, allá donde fuera, hacía radio. Presenté música y llevé el control en los informativos.

Cuando acabó ese verano, volví a Onda 3, y puse en marcha un programa magazine que se llamaba ‘Sangre Joven’. El nombre era robado, pero con permiso, a un programa que un amigo mío quería hacer. Él hizo, finalmente, su programa, pero con otro nombre. En este magazine que puse en marcha, no estaba solo. Lo hicimos juntos una muchacha que entonces acababa de cumplir 17 años y que hoy en día es periodista en Huelva Información. Su nombre es Inma (Carrasco) Gallego. El programa recibió un premio al Programa con el Contenido Más Original y el entonces recién estrenado alcalde, Pedro Rodríguez, nos hizo entrega del premio. Hace poco me he vuelto a encontrar con Inma y nos hemos confesado que yo no estudié periodismo por la influencia humanística que ella, entonces estudiante de 3º de BUP, ejerció en mí, y que ella no estudió una carrera de Humanidades por la influencia periodística que yo, entonces estudiante de 4º de ESO, ejercí sobre ella.

En verano, volvía a Punta Umbría, pero ya en casa propia, y, como es de suponer, a Onda Punta Radio. Pero, en esta ocasión, no sólo presenté música, sino que redacté y locuté para los informativos, incluso el director entonces, Paco García Crespo, me dejó al cargo del magazine informativo de la mañana, pues yo estaba haciendo el del mediodía en verano. Pero el de la mañana requería más destreza periodística y yo sólo tenía 17 años. No obstante, ese verano este director me propuso ser el redactor corresponsal de La Voz de Huelva. Y de julio a septiembre de 1997 escribía las noticias de Punta Umbría en aquel desaparecido periódico. Luego, la cosa se puso muy jodida con ese periódico para que me pagasen 22.500 (cochinas) pesetas, que al final cobré. Ese verano, hizo sus prácticas de Periodismo un estudiante entonces de cuarto de carrera. Su nombre era Rafa. Y luego entenderéis por qué lo nombro. En Navidad de ese año, estuve, del 24 de diciembre del 97 al 6 de enero de 1998, haciendo los informativos junto al referido director y a la que ahora es, curiosamente, concejal de Cultura y Festejos en esa localidad, Toñi Hernández.

En 1997, conocí en verano, a un actor que veraneaba en mi pequeño bloque de Punta. Él era también actor de doblaje y me contó cosas alucinantes sobre el mundo del doblaje. Este hombre había doblado, entre otros, al Maestro Mutenroi de Bola de Dragón, los dibujos de Goku. A mí esos dibujos nunca me gustaron mucho, pero estaba delante del actor de doblaje de esa serie. Yo lo flipaba. Tenía 17 años y estaba conociendo a gente que iba a determinar mi vida. Este hombre en cuestión es muy conocido hoy en día. Su nombre es Mariano Peña y es el actor que intepreta a Mauricio en la serie ‘Aída’ de Telecinco. Entonces, Mariano me puso en contacto con una escuela de doblaje de Sevilla. Hoy en día, cuando me nos vemos, me saluda con un efusivo abrazo y la gente, que lo reconoce, se me queda mirando con una cara un poco rara, como diciendo ‘¿será algún actor poco conocido?’.

Cuando inicié el curso, era mi último año de instituto, me apunté en la academia que me recomendó Mariano Peña. E iba a Sevilla tres tardes por semana a las clases de doblaje. Fue un año duro, porque cuando tenía que ir a Sevilla, almorzaba un bocadillo en la camioneta (el autobús interurbano). Y la tarea del instituto la hacía por la noche y levantándome a las seis de la mañana. Los que me conocieron en aquella época siempre se quejaban de que yo estaba cansado siempre. Yo tenía 18 años y era, junto a una muchacha que había allí, él más joven de la clase. El resto eran actores de teatro y locutores de Canal Sur y Onda Cero. Tenían conversaciones a las que yo con mi temprana juventud no podía acceder y, además de aprender las técnicas propias de la interpretación en el doblaje y la publicidad, comprendí que primero tenía que ir a la Universidad y luego a donde fuera necesario.

Sin embargo, en marzo de 1999, todavía en 2º de Bachillerato-Logse, aquel chaval que hizo las prácticas en Onda Punta Radio, su nombre era Rafa, me llamó por encargo del director de la Cope en Huelva, para que fuera a una entrevista de trabajo. Fui y me cogieron para hacer Cadena 100. Así que en el instituto durante marzo y abril los profesores se portaron de maravilla y me tutorizaron las clases, para que yo pudiera estar en la Cadena 100. Y allí estaba yo, presentando música, pero el sueño duró poco y se acabó el día de mi cumpleaños, el 20 de abril. En mi paso por esta emisora, conocía al que después sería el director de la radio de Gibraleón y les grábé un paquete de 25 indicativos, que también me costó trabajito cobrar. Aunque, finalmente, cobré las míseras 25.000 pesetas que se negaba el Ayuntamiento de entonces a pagarme tras haber hecho mi trabajo, aduciendo que, si bien el trabajo estaba hecho, no había mediado contrato escrito.

Antes, en mi instituto (en mi último insituto, porque yo estuve en tres, uno por cada curso, prácticamente), I.E.S. ‘La Marisma’, puse en marcha, por iniciativa de mi profesor de Lengua y Literatura, Matías Nicolás, el periódico del instituto. Saqué un número que nos quedó genial. Tenía un buen equipo de gente. Y el segundo era todavía mejor, pero no salió porque me opuse a que viera la luz con ciertos errores de edición. Así que preferí echar a la basura horas de trabajo a publicar algo que merecía más cuidado, pero que yo no le podía dar porque estaba en la Cadena 100 y no tenía tiempo, porque también tenía que ir a Sevilla.

En mayo de 1999, un estudio de grabación me llamó para locutar spots, cuñas y vídeos. Hice la campaña municipal de aquel año, pero a la hora de pagar las cosas no estaban claras. Finalmente, me pagaron, pero casi me cuesta un abogado. No he vuelto a trabajar, claro está, con esa gente.

En verano de ese año, me contrataron en Cope Huelva, pero en cuanto firmé contrato, la emisora cambió de director. Yo estuve trabajando con normalidad todo el verano, como locutor. Pero cuando finalizó el contrato, el nuevo director me dijo que podía seguir haciendo radio, pero que no me iba a pagar ni un duro. Eso, en realidad, me vino de maravilla, porque podía hacer radio si me daba la gana, pero no me despistaba mucho de estudiar. Tras aprobar la selectividad, en octubre de 1999 inicié mis estudios de Humanidades. Yo había estado en Sevilla con gente que hablaba de cosas muy cultas y de las que yo entonces no sabía nada. Además, ya he contado que aquella chavala Inma también influyó en mí, porque ella daba Latín y yo en mi época de la ESO no tenía ni idea. Y antes, había conocido a Marcos Gualda y Uberto Stábile. Pero el que remató la faena fue aquel Matías Nicolás, que me puso en contacto con poemas que no se daban en clase, porque no estaban dentro del currículo académico que dicta la normativa.

En marzo de 2000, abandoné mi colaboración en la Cope y me centré en mis estudios. Pero ese año, Hispanidad Radio me llamó para cubrir las mañanas con información. De septiembre a diciembre, puse en pie un programa que se llamó ‘Huelva al día’ (luego una tele local, que ya no existe le puso ese nombre a un magazine, pero no creo que fuera plagio, sino casualidad). En ese programa, yo ya estaba en 2º de carrera y lié una vez más a los que me rodeaban. En el programa metí a unos compañeros, entre los cuales estaba Luna Baldallo, que hacía una sección de cine. Este año ha presentado como co-directora un corto en el Festival de Cine Iberoamericano.

Pasé de la radio. Lo reconozco. Me centré en mi licenciatura en Humanidades, movido por mi interés por aprender y por mis buenos resultados académicos. Pero, mis padres vendieron la casa de Punta Umbría y decidieron alquilar ese verano una en Isla Cristina (de donde es mi familia paterna y una pequeña parte de mi familia materna). Así que, en el verano de 2001, estuve presentando la lista de éxitos en Radio Isla Cristina. Pero desde que estuve en Cadena 100, ya cobraba. Así que ya no era amor al arte.

Ese verano, me llamaron de un estudio de grabación publicitaria de Huelva. Y desde agosto de 2001 he venido grabando cuñas, spots, vídeos, en Lydian Road Estudios.

A medida que iban avanzando mis estudios humanísticos, yo me distanciaba más de la radio. Llegué incluso a rechazarla, a no querer saber nada de ella. Aquella que me había aportado tantas alegría y tantos sinsabores, había quedado relegada a tanto dinero la cuña, el spot y el vídeo. No obstante, esa frialdad de la publicidad, la suplía con un programa que hice durante 2003 y 2005 en Hispanidad Radio y que se llamaba Versos Libres, del que podéis escuchar algunos fragmentos en la categoría homónima. Con este programa recitaba poesía.

Conocer a Marcos Gualda, en 1994, me hizo conocer, posteriormente, a la que sería entonces madre de su primera hija, Eva Vaz. Ésta en 2002, me contrató como monitor de talleres de Creación Literaria y Animación a la Lectura. También me hizo hacer de cuentacuentos, algo a lo que yo me negaba en principio, pero después me gustó. También hice recitales de poesía, pero como espectáculo que pagaban los ayuntamientos. También, Marcos Gualda, me pidió ser corrector de estilo en su editorial y corregí un libro de alguien que he conocido posteriormente, pero que en virtud del secreto profesional y de la promesa que le hice a Marcos, no se lo puedo desvelar a esa persona (lo que por un lado no traiciono, lo hago por el otro; he ahí la trampa de las promesas inducidas).

Luego en 2004, acabé Humanidades y tras acabar esa licenciatura, decidí iniciar otra, Lingüística, en Cádiz. Y luego, tras finalizar ésta, me matriculé en un doctorado, pero no pude pagar la matrícula. Hice el C.A.P. y los dos primeros curos de Filología Hispánica. También me matriculé en 4º de Periodismo, pero ciertos problemas personales me hicieron tirar a la basura los 946 euros de la matrícula. No osbtante, mis dos licenciaturas anteriores están sobre la pared del comedor de la casa donde habito y en esta cabeza mía, claro. Antes y durante este tiempo (hasta noviembre de 2006), me dediqué a impartir clases particulares de Lengua y Literatura, Inglés y Francés, sobre todo a alumnos de Bachillerato. Cuando acabé Lingüística, eché currículums por todas partes, excepto en radios y periódicos. Yo no quería trabajar ni en la radio ni en periódicos. O eso me empeñé en pensar. Sin embargo, no me llamaron de ninguno de los sitios donde eché el currículum, la mayor parte, profesiones sin cualificación. Yo tenía ya un hijo de unos pocos meses y no podía estar perdiendo el tiempo con tonterías de la radio. Quería un trabajo ya. Pero lo único que tenía eran mis alumnos de las clases particulares. Y quería algo más seguro. Pero, aunque yo no eché el currículum en ninguna radio (bueno en la SER, sí), me llamó un locutor que había conocido en 1994 en Radio Onuba, la que estaba en El Torrejón. No sé cómo se hizo con mi móvil, porque yo lo había cambiado cuando me fui a Cádiz. El caso es que me propuso que pusiera en marcha una nueva emisora que iba a montar. Así que yo fui la primera voz de esa radio. Para que las cosas no fueran totalmente ilegales y yo tener la garantía de algo por escrito, le propuse firmar un convenio de colaboración con la Universidad de prácticas para titulados. Ese mes y medio en esa emisora me sirvió para reencontrarme con la radio. Así que el amor a este medio me volvió a picar. Volví a meter en líos a la gente que conozco. Luna Baldallo volvió a participar en un programa mío hablando de cine y dos chavales que ahora tienen sus propios programas de radio en Uniradio (de la Universidad de Huelva), incluso uno de ellos es director de Programación, Manuel González y Manuel Arana, también eran colaboradores míos (fue su primer contacto con la radio y parece que les gustó).

Al mes y medio, en septiembre de 2006, como digo, ya estaba en la CADENA SER. Objetivo cumplido. Mi radio preferida. Ya tenía un trabajo. Pero al mes de estar en la SER, me propusieron irme a Punto Radio, pagándome un 50% más. Yo no quería irme, pero tenía un hijo y muchos gastos. Así que, estando en la SER, entré en Odiel Información, como redactor, en noviembre de ese año. Y al mes me pasaron a redactar y coordinar los Suplementos. Así estuve compaginando ambos trabajos, sin apenas tiempo libre. Sin embargo, en septiembre de 2007, me propusieron pasarme a redacción. Como en la SER no querían hacerme jornada completa, sino que me proponían una media jornada indefinida, y como tengo un hijo, pues decidí quedarme con la jornada completa de Odiel Información.

He aquí una parte de mi vida. Ahora, sigo en Odiel Información, soy también columnista de opinión en ElPlural.com y cuando me llaman grabo locuciones en Lydian Road y Digit Suit. Además, suelo participar en muchos actos y me encanta poder ir allá donde me llamen, para hacer lo que haga sólo por el placer de hacerlo, como recitar poemas. Supongo que el hecho de haber estudiado Humanidades y Lingüística, da a entender que no soy una persona materialista y que no hago las cosas pensando en el dinero, sino en lo que me van a aportar intelectual y anímicamente.

Lo último es un programa que voy a iniciar el primer viernes de diciembre en Onda Cero Radio, con un amigo (Iván Infante) que conocí hace diez años y con el que nunca he tenido la ocasión de hacer un programa, a pesar de que nos conocimos en un contexto de radio y los dos somos locutores. [Añadido el 2 de febrero de 2009 -> el programa lo hacemos Iván Infante, Juan F. Caballero (amigo mío y coordinador del periódico Odiel Información) y yo].

Ayer, una realizadora de televisión me preguntó al escucharme en un vídeo recitando poesía en la Plaza de las Monjas, de Huelva, que qué hacía yo en un periódico. He ahí que me haya puesto a recordar estos últimos 20 años, desde que soñaba con la radio grabándome presentaciones de canciones en cintas hasta ahora. La radio siempre me ha llevado al periódico y en éste aprendo los entresijos del periodismo, algo que, sin duda, me servirá para mi vuelta a la radio en el futuro, si mi prudente caminar de este ahora sabe qué pasos dar y con qué velocidad.

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15 thoughts on “¿Qué hago en un periódico?

  1. Jaime Morales dice:

    Ígor, no sabes con cuanta pasíon y atención he leído este relato… Me ayuda a conocerte mejor, a saber muchas cosas y valorar otras tantas. Sin duda lo mejor que haya leído nunca en tu blog. Enhorabuena por senda trayectoria, y lo que te queda

  2. Alfonso dice:

    Vaya, que historia tan chula. A mi me pasa igual con la radio, la llevo dentro. Siempre fui oyente, un día decidí empezar a participar por teléfono, recuerdo que me temblaba la voz, en Canal Sur, en La noche de los sabios. Y luego en una emisora comunitaria de Jerez. Hasta que un día decidí llevar un poema a la radio, y allí me quedé.
    Vivo de mi trabajo para la administración, y mi tiempo libre, para la radio. Como es comunitaria, no ganamos dinero. Tampoco me obligan a hacer programas deportivos, que sería lo peor para mí. Hago lo que me gusta. Y mi sueldo, que un lunes por la noche, mientras la gente está pegada a la televisión, diez o quince abuelitos me llamen porque les ha gustado un poema de Lorca o para que les busque una canción. He tenido oportunidad de irme a otras emisoras, a poder vivir de eso, pero es que yo lo que estoy viviendo en mi radio comunitaria, Frontera Radio, no lo cambio por nada.

  3. Ígor R. Iglesias dice:

    -Jaime, cuando alguien me cuenta algo de sí, que no se puede contar a los demás, me hace sentir importante para esa persona. Pues lo mismo me ocurre si, como es el caso, alguien, en este caso tú, me dice que ha leído algo que habla sobre mí con pasión y atención. Muchísimas gracias.
    -Manolo, me alegra haberos conocido. Yo sé elegir muy bien la gente que sirve para la radio, que van a aportarle algo al medio y a los oyentes. En serio, siempre he sabido rodearme en radio de gente con mucha valía y es vuestro caso. Felicidades por vuestra trayectoria posterior.
    -Alfonso, me encantaría poder oírte y cuando vaya a Jerez de la Frontera visitar la emisora. ¡Qué bonita es la radio! Y yo que quise irme a otro lado… Gracias por lo considerar chula mi historia. La verdad que la radio, con todos sus sinsabores, es una de las cosas más edulcorantes que me han acompañado casi desde niño. Es una parte de vida, como comprenderás.

  4. Cinta Espino dice:

    Apasionante tu historia Ígor, me encanta. Parece que esa magia que tiene la radio engancha a todo aquél que alguna vez se atreve a probarla. Espero que tengas suerte en tu futura trayectoria, que aunque no ha sido corta, aún te queda mucha. Un saludo!

  5. manuel rubiales dice:

    Ayyyyy, que me has dado un pellizco de melancolía en es estómago. Tiempos de radio…¡qué tiempos….! ¿sabes que fui uno de los fundadores de Hispanidad Radio…? (Con Cipri, Juan Infante, Manolo Ortega… Compramos la emisora a un fabricante de Murcia y estuvimos año y medio pagando un crédito que había pedido el único de nosotros que tenía nómina en aquellos tiempos, nos instalamos en un hueco del salón de la asociación de vecinos con una antena hecha de tuberías de fontanero, artesanía pura, casi había que darle a una manivela para que aquello sonara, allí conocí a los hermanos Gualda, Marcos y Manuel, a Piedad Ochoa, a Ana de la Corte. Antes tuve un breve y nefasto paso por la emisora de un pajarraco que tenía Radio Arte, después Onda Marismeña, pufff, qué peligro había allí. Después de Hispanidad radio me ficho Manolito Palas que andaba empujando su Odiel Radio, fueron mis mejores años, aquello era amistad e ilusión, allí radié “El Cuadril”, con mucha poesía y mucha nocturnidad, hasta el año 1994, en el que me dio una levantera del carajo y me enrolé en el ejercito, el resto de la historia ya la sabes, pero nunca dejaré de amar profundamente a la radio, mi gran pasión.
    Un abrazo “colega”

  6. Ígor R. Iglesias dice:

    -Cinta, muchas gracias. Se nota que te gusta la radio, porque te has animado a escribir con este artículo. Un beso.
    -Luna, gracias. Lo de volver… no sabía que me escuchabas. Supongo que era en la SER. Ya volveré, pero los pasos han de ser lentos. De momento, debo estar en el periódico. Lo de Onda Cero es un sorbito de champán que me tomaré cada semana.
    -Manuel, qué sorpresa. Tu historia es paralela a la mía, hasta que te fuiste a la mili. No sabía que habías estado en esas emisoras donde pasé mi adolescencia. Por cierto, llevas razón en cuanto a lo del pajarraco, pero es tan mediocre, como otros tantos, que no provocan sino risa. Espero que te vengas un día al programa que voy a hacer en Onda Cero, pero paciencia porque el otro día me tomé más tres copas en la clausura del festival y me lié a invitar a un montón de gente, jaja. Un abrazo.

  7. luna dice:

    Pues sí, en “Versos Libres”, creo que por entonces compartíamos representación estudiantil. Por cierto una de las personas a las que invitaste la noche del sábado fue a mi …..jajajaj. Un saludo

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