La Huelva rural, en el corazón de la ciudad

Reportaje publicado en Odiel Información de Huelva el lunes 24 de noviembre de 2008

 

odiel

 

Autor: Ígor R. Iglesias

 

p271008_1343p271008_1259<—>Alameda Sundheim, de Huelva 16-10-2008Calle Arquitecto Pérez Carasa, de Huelva 15-10-2008

 

Al margen de los semáforos, el asfalto, las avenidas y los escaparates, hay una Huelva en el corazón de la misma que pasa desapercibida a los cambios de la ciudad. Se trata de los Huertos del Parque Moret, una zona donde a lo largo de 20 fincas se cultivan patatas, tomates o lechugas y se crían desde gallinas a caballos.

La Huelva que siempre existió aún persiste en un amplio rincón de la ciudad. La urbanización del Parque Moret ha acercado la moderna forma de vivir actual hasta este lugar, pero junto a los columpios, los caminos y el estanque de las barcas se cultivan diversos tipos de hortalizas y verduras y se crían diferentes especies animales, mientras la ciudad les da la espalda.

La zona se delimita por el Parque Moret, la Ciudad Deportiva, los institutos Pintor Pedro Gómez y Alto Conquero y las barriadas Adoratrices y Huerto Paco. A la misma, se accede a través del Callejón de la Sierpes, aunque también existe un camino interior que da acceso a una zona más aislada y que en este lugar conocen como de las Siete Muertes.

Todos estos caminos son de tierra, sin asfaltar y sólo han conocido iluminación pública con la inaguración del Parque Moret, aunque de este luz sólo se benefician aquellos cuyas casas dan directamente al callejón de las Sierpes, que finaliza en el Campo de Tiro. Es un camino de tierra, enfangado con el agua de las últimas lluvias.

Junto al Campo de Tiro hay tres fincas dedicadas al cultivo de la tierra. En una de ellas viven Diego y Antonio. Diego es un pintor de coches jubilado, que hace 20 años adquirió esta pequeña porción de tierra y la trabaja como agricultor junto a otros dos amigos, Manuel y Pedro. Los cuatros siembran sandías, lechugas, peregil, habas, berenjenas, entre otros; y crían gallinas y pollos.

Para el urbano conductor o peatón de la ciudad, éstas son actividades lejanas, más propias de cualquier otra localidad de la provincia, pero no de la capital, donde las prisas, la polución, el ruido de las máquinas y los vehículos y demás características que nos hacen reconocer a una ciudad como tal mantienen su ritmo al margen de la tranquilidad que se respira en estos huertos del Parque Moret.

En esta zona no sólo existen fincas de propietarios particulares. También existen empresas, como la de Antonio Castejón, que da nombre al negocio, y que se dedica a las plantas y las flores, así como a todo lo que tenga que ver con la jardinería. Su finca es amplia. Tiene cerca de tres hectáreas y, en ella, se pueden encontrar todo tipo de especies de plantas, que crecen en amplios invernaderos. Castejón ha levantado 8.000 metros de invernadero en sombreo y 1.500 en cubierto y comercializa, entre otros productos (como máquinas de jardinería y fertilizantes), plantas que trae desde Holanda cada 15 días.

Entre estos caminos, se divisan casas casi aisladas entre huertas que, en alguna ocasión, son de una extensión considerable. No en todas las fincas habitan los propietarios o inquilinos de las mismas. En estos casos, estos terrenos sirven específicamente para el cultivo. En las fincas con casas, que son las que más abundan, la siembra de la tierra convive con la actividad humana en viviendas individuales de planta baja o de dos plantas donde la presencia de un perro (o varios) que guarden la vivienda se hace casi imprescindible, debido a que la mayor parte de estas propiedades se encuentran en zonas de difícil acceso y, por tanto, aisladas del resto de la ciudad.

Los caminos, además de no estar asfaltados, están custodiados por chumberas que recuerdan a otros que esta ciudad tuvo hasta no hace mucho tiempo en otras zonas de la misma y que sobreviven debido, quizás, a que el Parque Moret se ha erigido como el pulmón de esta ciudad, que se adormece en las laderas del Conquero.

 

Las carencias de un vecindario casi a oscurasEntrar por el Callejón de las Sierpes durante el día es una experiencia muy diferente a hacerlo por la noche. Con la urbanización del Parque Moret, este camino se benefició de una paupérrima iluminación que sustituyó a la ausencia de luz que sigue habiendo en otros caminos que dan accesos a varias casas.

Sin embargo, esto no es lo que más preocupa a los vecinos que habitan en esta zona de la capital onubense, ya que para hacer uso de los contenedores de basura, han de desplazarse hasta la puerta del asilo de ancianos que se encuentra en la avenida Santa Marta. Son más de 500 metros de camino, como “para tirar la basura”, lo que supone que a la vuelta para hacer uso de un servicio que pagan en su cuota del agua han de recorrer un kilómetro, en plena ciudad.

Estos onubenses dicen que no sufren vandalismo en la zona, sobre todo desde que se cercó el Parque Moret. Sin embargo, en las pocas ocasiones que han precisado la presencia de la policía, “hemos llamado y nunca han venido”, según expresan.

La acumulación en el camino principal, el Callejón de las Sierpes, debido a las lluvias es otro problema. Como ha podido comprobar in situ Odiel Información de Huelva, este camino, que sirve tanto para los vehículos como para los peatones, no cuenta con evacuación de agua y ésta se acumula provocando un gran barrizal, con las consiguientes molestias para los vecinos.

La principal queja de éstos es que “pagamos nuestros impuestos como el resto de los que viven en otros barrios”, aunque como se puede comprobar no cuenten con los mismos servicios. Son ciudadanos que viven en calles llenas de barro.

 

 

“Aquí se vive en la gloria”: los onubenses que comen de la tierra

 

Los habitantes de los Huertos del Parque Moret no están solos, a pesar de que el visitante vea pequeñas islas blancas, que son sus casas, entre inmensos mares verdes, sus huertos. No están solos, se tienen a ellos mismos.

La solidaridad entre los vecinos se ha convertido en un arma fundamental para sobrevivir en un lugar arrumbado y relegado al olvido de una ciudad que se ha hecho cada vez más urbana y moderna.

Bárbara acaba de llegar de hacer unas gestiones en el Centro de Huelva. Con su coche recorre el medio kilómetro de camino agreste que separa la avenida Santa Marta de su casa. Hoy cocina arroz a la cubana y a su puerta llama Alfonso, cuyo huerto se encuentra al lado de la casa en la que vive Bárbara desde hace 28 años.

Alfonso necesita limones. Bárbara tiene un limonero. De su huerto, Alfonso trae tomates y Bárbara descarga del coche una bolsa de trigo que otro vecino le ha regalado.

Es un ejemplo de este pequeño comunismo de unos vecinos que comen de lo que les da la huerta. “Nos mantenemos de lo que da la tierra”, dice Alfonso, quien indica que lo que “plantamos es para repartirlo entre la vecindad y la familia”. Para él, vivir en este lugar es “estar en la Gloria, mejor que en Pablo Rada”, bromea.

En otra finca, Manuel prepara un potaje en plena huerta. Un fogón alimentado por una candela y una típica olla son los utensilios para poder cocinar lo que su huertecillo da. “Hoy también hay barbacoa”, dicen. Lleva desde las siete de la mañana en planta, labrando la tierra y alimentando las gallinas y los pollos que cría en la finca.

Sobre un sombrajo, se sienta a comer lo cocinado junto a unos amigos. La convivencia es un aspecto fundamental en la vida de estos onubenses que no conocen otros modos que caracterizan la vida en la ciudad. El aislamiento social propio de una Huelva industrializada y comercial, constrata con esta Huelva rural, donde los estudiosos de las formas de agrupación social encontrarían un pequeño ejemplo de comunismo primitivo.

Todos en la zona se conocen y si alguien “viene para hacer algo malo, sale mal parado”, indica Alfonso, quien se siente muy unido a sus vecinos.

Aquí, en esta zona de huertos, todo el mundo se conoce. Pero la vida no siempre es tranquila. Hace unos días, un incendio en una de las laderas del Parque Moret puso nervioso al vecindario, puesto que esta zona está repleta de malas hierbas que arden fácilmente. Antonio, otro vecino, señala que “los bomberos tuvieron que desalojar a una familia”, pero no hubo que lamentar daños personales.

Este vecino se queja de la cercanía del Campo de Tiro y de  cómo “algunos se aprovechan” de estas instalaciones para “practicar la caza furtiva de pájaros aprovechando el sonido de los tiros que producen las armas” de los que practican en el citado campo. Antonio indica que hay gente que “viene con sus escopetas de plomillo y dispara sobre las palomas, los mirlos y otros pájaros” que viven en la zona.

En este otro mundo, no sólo vive un tipo de onubense en extinción. Las ratas son el principal enemigo natural de estos vecinos, pero Bárbara los combate de forma efectiva: con nueve gatos.

 

Los vecinos más jóvenes. Clara, 15 años. Clara llega del instituto pasadas las tres de la tarde. Esta adolescente de 15 años de edad dice que, a pesar de “vivir un poco alejados de la humanidad”, aquí “vivimos muy bien”, aunque sus amigos le dicen que lo que vive es “muy lejos”. Según Clara, a éstos les asusta el callejón, pero no a ella, porque se ha criado aquí, entre los huertos. Antonio, 20 años. Dice Antonio que vive en una casa de campo enmedio de la ciudad. Tiene 20 años y, aunque se ve que es un chico moderno, con ropa muy actual y auriculares para su ‘i–pod’, conoce perfectamente la huerta y sus entresijos. Cuenta que de niño “un buitre de la Sierra estuvo rondando la zona, hasta que se lo llevó la Junta”. Hasta entonces, él lo alimentó “para que no se comiera a mi perra”.

Anuncios

6 thoughts on “La Huelva rural, en el corazón de la ciudad

  1. Rocio says:

    Hay que ver como nos empeñamos en salir y conocer otros lugares cuando desconocemos sitios como los que mencionas. La verdad es que a muchos niños les vendría muy bien vivir la infancia que escuétamente ha comentado Antonio y en general la vida que llevan los que viven en esa zona rural.

    Bonito post, dan ganas de darse una vuelta por esos lugares. quizás un domingo de estos…

  2. Ígor R. Iglesias says:

    En realidad, Rocío, si este lugar de Huelva fuera muy conocido, desaparecería, a la luz de las inteligentísimas actuaciones de nuestros políticos municipales. No obstante, era preciso contarlo en el periódico por constituir una realidad más de nuestra ciudad. un saludo y anímate a darte una vuelta por esa otra Huelva.

  3. Ígor R. Iglesias says:

    Gracias, Paloma. Estoy preparando otro también chulo, pero más extraño. No puedo comentarlo antes de que salga, pero ya verás. Y lo de as es demasiado. No obstante, a modo de curiosidad, aunque sé que no me querías decir eso, pero el as era una moneda antigua en Roma, que en la época de Julio César valía lo que pa nosotros vale una perra chica. En el poema V de Catulo, éste a través del yo poético le dice a su amada Lesbia “Vivamus, mea Lesbia, atque amemus, / rumoresque senum seueriorum / omnes unius aestimemus assis”. Los versos dos y tres dicen literalmente “y los rumores de los viejos más severos / estimémoslos en un as”, que como a la hora de traducir, como la traducción depende más de la lengua de llegada que la de origen, se ha traducido como “nos importen un bledo”, por ejemplo en el caso del catedrático Antonio Ramírez de Verger, en Alianza Editorial. Bueno todo este rollo para darte las gracias, jaja. Por cierto, Pirfa, te he puesto en los Enlaces-Blogs. Un beso.

  4. Paloma Jara says:

    Interesante, compañero. Yo me refería al As de As, al del periódico que no es el Marca. Jajaja. No en serio. De algo tenían que servirte las Humanidades y la Lingüística… ¿Se nota que la envidia me corroe?
    Un beso y espero verte esta semana en las trincheras.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s