El derecho de ser ciudadanos libres

Artículo de opinión de Enric Sopena, el director del Elplural.com (periódico donde yo escribo como columnista), sobre el juicio de Democracia Nacional contra Odiel Información (periódico en el que trabajo).

Publicado en Odiel Información de Huelva el miércoles 3 de diciembre de 2008

Autor: Enric Sopena, director de El Plural   

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¡Cuánta sangre derramada –durante siglos- en defensa de la libertad de información y de expresión hasta que la Constitución de Cádiz, del 19 de marzo de 1812, incluyó el  artículo 371, que dice lo siguiente: “Todos los españoles tienen libertad de escribir, imprimir y publicar sus ideas políticas sin necesidad de licencia, revisión o aprobación alguna anterior a la publicación (…)”!

¡Cuán efímera fue, sin embargo, la vigencia de esta Constitución, masacrada por el felón rey Fernando VII, por los sectores ultramontanos de la sociedad española y por los Cien Mil Hijos de San Luis, que invadieron nuestro país para cercenar tanto los brotes de liberalismo como cualquier otra secuela de la Revolución francesa!

¡Qué terrible y estremecedora ha sido la historia de España, salvo breves paréntesis, como el de la II República –a la que asesinaron vilmente las fuerzas reaccionarias- y qué insólita resulta la consolidación, por fin, de tres décadas de democracia, gracias a la transición, a la presión de millones de españoles hartos de la tiranía franquista y, por supuesto, a la Constitución de 1978!

Por las mismas fechas, más o menos, de que la esperanza del ¡Viva la Pepa! fuera truncada por las bayonetas, en otros países sufrían parecidas odiseas. Jaan Kross, nacido en Estonia, escribió hace unos años El loco del zar. Hacia 1827, era una temeridad –que podía costar muy cara- sostener que “todos pueden pensar de acuerdo con sus convicciones y pueden decir lo que piensan. Sólo son condenables la mentira, la calumnia y la sedición. Rusia necesita ciudadanos, le sobran esclavos”.

He aquí la clave auténtica del asunto que nos concierne. Al final, la batalla se dirime entre los partidarios de la ciudadanía y los partidarios de la esclavitud. Kazuo Ishiguro, nacido en Nagasaki, el autor de Los restos del día –que transcurre en Gran Bretaña poco antes de la II Guerra Mundial y algunos años más tarde- pone en boca de uno de sus personajes: “Después de todo, ésa fue la razón por la que luchamos contra Hitler. Si Hitler se hubiera salido con la suya, ahora seríamos todos esclavos (…) Esa es la razón por la que luchamos y eso fue lo que ganamos. Ganamos el derecho de ser ciudadanos libres”.

Queridos colegas de Odiel Información y queridos amigos y amigas de Huelva y de su provincia. Los fascistas enmascarados –esos que se agrupan ahora bajo la denominación de Democracia Nacional- han intentado segar vuestra libertad de expresión, vuestra legítima libertad de prensa. Son los mismos perros de siempre con distintos collares. Son los que sueñan con que este país vuelva a la caverna de casi cuarenta años de ignominia y de cruel dictadura. Son los que sueñan con ser ellos los amos de España y los demás, sus esclavos. 

Desde elplural.com os saludamos, nos solidarizamos con todos vosotros y os deseamos que acabe bien este episodio. Nos tenéis modestamente a vuestra disposición. El periodismo es un ejercicio de libertad y en libertad. De lo contrario, no es nada o -en el mejor de los casos- bazofia.

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