Sebastián, a secas

Artículo de opinión publicado en Odiel Información de Huelva el viernes 23 de enero de 2009

odiel

http://www.odielinformacion.es/index.php?option=com_content&task=view&id=11445&Itemid=774

Autor: Ígor R. Iglesias

Huelva tiene un patrón, que no sé si es santo, mocito o experimentado, pero que con el pasar de los años se hace cada vez más desconocidos para los onubenses, los más jóvenes claro. Al margen de lo religioso, las fiestas patronales tienen unos elementos culturales, que en la mayoría de los casos son la consecuencia de haber sustituido unos símbolos culturales y religiosos anteriores por otros, por eso no me voy a preocupar aquí de las procesiones y sí de lo más lúdico del asunto.

Desconozco, sinceramente, si esa sustitución de símbolos es aplicable a las fiestas del soldado romano que tenemos por patrón, pero el caso es que las celebraciones onubenses tienen cada menos grandeza, como las estatuas de esta ‘Güerva’.

La ruina (mala) del Ayuntamiento choquero ya no da para las fiestas y saraos que fueron propios del Consistorio con mayor alegría de España. Entonces, farolillos y bombillas fueron el orgullo casi nacionalista que sirvió como base para lo que después se llamó onubensismo (¿qué carajo es eso, dios mío de mi alma?).

Yo, que nunca he renunciado a buscar en unos labios abiertos, he disfrutado de cada una de las fiestas de mi ciudad por todo lo alto y hasta las claritas del día (también he despertado a los vecinos; lo siento). Pero hace un par de años, alguien me cortó el rollo con cierto comentario sobre las fiestas de San Sebastián: “Pues me recuerdan a las de mi pueblo”. El lugar en cuestión cuenta con 2.519 habitantes, según la última actualización del INE, y sus fiestas ya se codeaban por entonces con las de Huelva.

No soy experto en espectáculos musicales, pero yo creía hasta hace poco que los grupos y cantantes noveles se podían dar un canto en los dientes por tocar antes de grandes grupos, que encumbraban con su nombre las fiestas a las que acudían a tocar, cobrando, por su puesto. Sin embargo, ahora se diseñan las fiestas de la ciudad (en este caso, las de San Sebastián; y lo de las Colombinas ya es para llorar), sin sentido del ridículo. Esto no va por Los Secretos, y que me disculpen los muchachos de Fondo Flamenco, pero más gente iría a ver a éstos, si fueran teloneros de El Bicho o El Barrio. Así son las fiestas de ‘Sebastián’, con tan pocos fondos que su nombre es un San, pero a secas.

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