Sintiendo más corazones que arenas…

Artículo publicado en Odiel Información de Huelva, en la página sobre el Foro Huelva-Odiel, el 19 de febrero de 2009

odiel

Autor: Ígor R. Iglesias

José Antonio Gurriarán, el ponente del Foro Huelva-Odiel, que tendremos la oportunidad de presenciar esta tarde, es de esos hombres que dignifican esta humanidad, en la que la sinrazón que nos aleja de la naturaleza animal y de todo lo que nos convierte en diferentes del resto de animales y seres vivos de este planeta. Hoy estaremos ante un periodista que sufrió un atentado terrorista, la consagración de la violencia, una más de sus formas, que ninguna alimaña alguna conoce entre sus múltiples formas de supervivencia.

Un golpe siempre provoca el efecto que se persigue: el dolor. Pero sólo el que sufre por causa injusta sabe que una mala experiencia, que siempre secuestra una sonrisa, hace nacer un nuevo ser dentro de uno mismo. Sólo Gurriarán es consciente de lo duro que fue aquel mazazo que le propinó el grupo terrorista armenio ‘Octubre 3′.

Que te amputen algo de ti, ya sea físico, espiritual o afectivo, exige, en cierto modo, un tipo de venganza, que puede llegar a convertirnos en monstruos semejantes, si no sabemos canalizar la ira y la impotencia ante acciones cuyo fin es la destrucción por la destrucción. Pero lo importante, y he ahí la lección que nos enseña Gurriarán, es saber que un puñetazo, que duele, tiene en otros actos una respuesta más efectiva y que a la larga provocan más en el agresor de lo que éste quería para su víctima. Dice este periodista orensano que no guarda “ningún rencor” a los que le pusieron aquella bomba en 1980, lo que hace más “inútil” aquel acto vil y cobarde de quienes ordenaron y ejecutaron tal atentado en el que se vio envuelto Gurriagán de manera fortuita.

A Gurriarán nadie le devolverá el trozo de vida que le robaron, pero de aquella parte de su cuerpo y de su interior, que ya no volverá, renació aquella voz que él supo hacer suya años antes con eso del ‘haz el amor y no la guerra’.
Este hippie de 69 años nos enseña cómo “el pacifismo es la bomba más potente que existe”, tal y como expuso en una entrevista reciente en Odiel Información de Huelva.

José Antonio Gurriarán es un hombre sensato. Lejos de encoger las orejas que el asesino fallido (en su caso) le quiso imponer, el periodista se abre a la razón, con el corazón limpio de las miserias que adolecemos los humanos, que nos sabemos inteligentes, pero que olvidamos que sólo en la palabra está el futuro y ésta nunca muere con las armas, aunque creamos que sí.

Con más corazones que arenas en su pecho, Gurriarán llega a Huelva, con las reliquias de su cuerpo retoñadas. Este árbol talado aún tiene la vida. Y no se la pudieron quitar.

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