Mi nombre se acentúa

ortografia

Normalmente, contesto a los comentarios que los lectores de este blog dejan en el mismo. No es así con los comentarios que realizan los lectores de El Plural a las opiniones que en este diario realizo a través de mis artículos.

Hoy voy a hacer una excepción con dos comentarios de dos lectores de El Plural. A mi artículo ‘Dios enseña que el PSOE…’, tales lectores, que responden a los pseudónimos de Pelícano y Al Gore, indican respectivamente:

-Igor, me temo que te equivocas en dos cosas: 1) en poner una tilde en la “i” de tu nombre y 2) en que Dios no es hebreo. Como tal, Dios sería una divinidad y no tendría patria. En todo caso, Jesucristo, al ser hombre, sí tendría patria. Pero resulta que Jesucristo sería palestino. De vez en cuando unas lecciones de ortografía y de geografía no vienen mal, “periodista”. Ahhh. . . y deberías renunciar a tu apellido. En un país laicista no sé qué haces apellidándote ‘Iglesias’.

-!Coño, pues es verdad! Has puesto acento en un nombre propio y ademas te equivocas en otra cosa. Mi hijo va al colegio y segun me a contado el que va a religion es uno y por lo tanto es el que se separa de la clase. No eres ni tan moderno ni tan ateo como te crees.

A las apreciaciones políticas o personales, ni caso; pero en el terreno lingüístico sí tengo algo que decir, y no porque me haya dolido ni sentado mal, sino porque me apena (me da lástima) que alguien pueda estar equivocado en cosas tan básicas como son las normas de su lengua materna.

Indica Pelícano que da lecciones de ortografía cuando señala que me equivoco en poner un acento ortográfico (también llamado tilde) en mi nombre. A esto le sigue Al Gore para llevarse las manos a la cabeza por poner un acento en un nombre propio.

Como digo, me da mucha pena la ignorancia lingüística que existe en este país y, aún más, el hecho de que, siendo tan ignorantes algunos, no sean conscientes de ese estado en el que se encuentran y se dediquen a dar lecciones de esto y lo otro. Digo en este país y digo bien (a pesar de que no es el único en el que ocurre esta barbaridad). Hay países en los que sus habitantes son analfabetos, pero son conscientes de ello. Incluso hay otros lugares donde sus ciudadanos han sido educados para escuchar. Pero el caso de es España es lamentable (y lo digo porque me duele mi país) y Pelícano y Al Gore, al margen de sus creencias y pensamientos políticos (eso aquí ahora mismo no tiene nada que ver), son el paradigma del analfabetismo funcional de esta patria nuestra.

Por supuesto que pongo un acento ortográfico sobre la i de mi nombre. Es palabra paroxítona (llana) acabada en letra distinta de n, s o vocal y, por tanto, ha de acentuarse, para evitar una confusión prosódica, que llevaría a no saber distinguir si es [ígor] o [igór], el nombre ruso y el vasco, respectivamente.

Pero no es mi nombre una excepción, ya que esta acentuación está respondiendo exactamente a la norma. De ahí que escribamos en español María, Óscar, José, Rocío o Ramón, con acento ortográfico, y Manuel, Antonio o Carmen, sin éste. Y lo mismo ocurre en el caso de los apellidos (Rodríguez, Martín o González y Bermejo, Bendala o Brito), las ciudades (Cádiz, Córdoba o Málaga y Huelva, Granada o Badajoz), los países (México, Perú o Panamá y España, Portugal o Argentina), etcétera.

A todo esto, he visto faltas de ortografía en el comentario de Al Gore: *ademas, por además; *segun, por según; *me a contado, por me ha contado; y *religion, por religión.

¿Qué aprendieron en la escuela Pelícano y Al Gore? Es más, ¿qué utilidad tuvo esa escuela, si tales ciudadanos no saben ni cómo se escribe en su propia lengua? Incapaz el sistema de otorgar este básico conocimiento, ¿cómo pretender que además estén formados en historia general y, mucho menos, en historia de las religiones? A eso se le llama país desarrollado.

A las apreciaciones de carácter ortográfico, añadiría otras referentes a la historia y a la geografía.

Cuando digo que este dios cristiano es hebreo (se dice del pueblo semítico que conquistó y habitó la Palestina, también llamado israelita y judío; aplicado también a personas), no me equivoco, pues surgió en el seno de esas tribus hebreas que pululaban por esas tierras de dios de Oriente Próximo y cuyo desarrollo mayor tuvo lugar hace unos 3.000 años. Jesucristo no es exactamente dios, Pelícano, sino su hijo, según creen y afirman los cristianos. Y el dios cristiano es el mismo que el de los judíos y el de los musulmanes. ¡Hala! (que no es lo mismo que Alá; la prosodia nos hace distinguir tales vocablos, y la ortografía nos indica cómo registrar este hecho en la escritura).

Firma: Ígor R. (de Rodríguez) Iglesias

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4 thoughts on “Mi nombre se acentúa

  1. Susana says:

    Jajaja, mira! Para algo nos ha servido que éstos hayan hecho esos comentarios…ya sabemos un poquito más sobre ortografía que nunca viene mal. Gracias. Un abrazo, Ígor.

  2. mateotti says:

    Ígor, la verdad es que, dado que tú sabes de ortografía, te agradezco este breve repaso. De todos modos, lo siento, pero -como es tu caso- se puede saber mucho de ortografía y muy poco de religión (y viceversa): los cristianos afirmamos -yo soy manifiestamente católico, y no he dejado de serlo en mis 19 años de vida- que Cristo es Hijo de Dios y a la vez Dios mismo. No pretendas entender esto. Ninguna persona humana lo puede entender porque, si lo hiciese, Dios sería demasiado pequeño para ser Dios. Quizá es por temas como éste por lo que tú te declaras ateo, aunque no sé mucho de tí. Todo esto te lo digo en buen plan: no vengo a chinchar a nadie, pero veo que eres una persona inteligente y con cualidades y me daría mucha pena que, por posibles errores de terceros, cometieses un grave error. Por último, cuenta con mi atención en lo que un inconsciente de mi edad pueda decirte.

    1. Ígor R. Iglesias says:

      Mateotti, gracias por dejar tu comentario en mi blog. Cada vez que abordo el tema de la religión en un debate, siempre les digo a los creyentes que sigan creyendo. No pretendo convencer a nadie de nada. Cada uno que crea en lo que quiera. Pero mi reflexión gira en torno a la escuela y a la sociedad. Considero que la religión no tiene cabida en las aulas. Los padres creyentes, que quieran formar a sus hijos en una creencia concreta, deberían a llevar a sus chiquillos al lugar donde sí se profesa tal religión. No estoy en contra de que tales niños reciban catequesis, en el caso de los católicos, por ejemplo. Es muy cómodo llevar al niño al colegio de 9 a 14 horas y desentenderse de aquello que se defiende. Lo que no me cabe en la cabeza es que tales creyentes no conciban la posibilidad de que su hijo vaya, al menos, una hora a la semana a catequesis (no sólo antes de hacer la comunión o la confirmación), sino durante toda su etapa escolar, al tiempo que los domingos a misa. Sin embargo, he ahí los templos, casi vacíos de esos alumnos que en su mayor parte dan religión en la escuela. Ésta ha de ser el lugar para la ciencia y el conocimiento, no para las creencias religiosas. No obstante, sí concebiría una asignatura de Historia de las Religiones, para que esos niños no estén ajenos a algo que también forma parte de su cultura (y explica muchas cosas de nuestra cultura) y comprendan globalmente el porqué del cristianismo y aprendan a respetar otras religiones; al menos, las más cercanas y cuyo dios es el mismo: el judaísmo y el islam.
      Me dices, Mateotti, que dios es cristo. Te conmino a que repases la historia del cristianismo. En una ciencia hay que atender a la epistemología para comprender el fenómeno global (entre otras cosas). En una religión también habrá que ver el devenir de la misma y cómo ha ido cambiando la concepción de asuntos que tomamos como inamovibles, pero que son tan arbitrarios como la lengua misma. En el caso del dogma trinitario y la unificación de dios y cristo, esto es así porque se decidió que fuera así. Los propios sacerdotes, que estudian teología, lo saben. ¿Por qué no los cristianos de a pie?
      Por otra parte, Mateotti, no es una mala experiencia la que me ha separado de la creencia, sino el conocimiento. Estudiar el origen de la vida, la historia de la vida, la prehistoria humana, la evolución animal hasta el homo sapiens sapiens, la misma historia humana, al tiempo que filosofía (por no citar la misma historia de las religiones) es lo que me ha iluminado. No obstante, aunque sea capaz de conceptualizar cómo el hombre es el que crea a los dioses y no al revés, esto no implica que todo aquello que vean los ojos sea la única realidad, pues un lapiz tiene la forma que tiene hasta que lo metes en el agua y lo percibes de otra manera. Por tanto, puede que el aire también distorsione nuestra visión de las cosas, creyendo que lo que vemos es lo que hay.
      Sigue siendo creyente. Un saludo y muchas gracias de nuevo por tu comentario.

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