¿No les da ‘lache’?

Artículo de opinión publicado en ‘ODIEL Información de Huelva’ el domingo 25 de octubre

odiel

Autor: Ígor R. Iglesias

No lo recuerdo, pero sé que fue así. En España, durante varias décadas, la policía hacía y deshacía a su modo, según querían los mandos y los políticos fascistas. Afortunadamente ni los agentes son ya así ni la política encuentra la impunidad aquella de la que gozaban los caciques y mafiosos del régimen instaurado por el general Francisco Franco. Aquel tiempo ya pasó, pero el miedo se quedó en la mentalidad de los que durante cuatro décadas no habían conocido libertad alguna: ni política, ni social, ni sexual. De ningún tipo. Ese miedo caló tan hondo en la población que hoy en día muchos tienen miedo a hablar, a alzar la voz contra el que manda, a llevar la contraria. Incluso, tal educación ciudadana (así fueron educadas generaciones enteras de españoles), es la que motiva, junto a intereses personales, que muchos no se muevan para poder salir en la foto. Pero este es otro cantar.

Hoy quiero escribir un cuento: hace unos días, conocí un caso curioso que no me quiero quedar sin contar. Su reflejo con la realidad es pura coincidencia. Se trata de un capítulo más de la historia del caciquismo funcional que ejercen los poderosos de una capital de provincia equis, en el suroeste de un país zeta. (Elijo tal ubicación por ser tan familiar a mi contexto…).

En esa ciudad, los poderosos políticos mandan a algunos agentes de paisano a amedrentar a los comerciantes que se han atrevido, que han osado protestar contra el señor todopoderoso. Tal actuación policial pasa por solicitar papeles de todo tipo, incluso contratos de trabajo, hoja de reclamaciones e, incluso, solicitar a comercios que llevan abiertos casi tres décadas la licencia de apertura. Es gracioso, porque tal solicitud me trae a la cabeza una pregunta: ¿nadie ha caído tras 30 años en que ese negocio podría no tener licencia de apertura? Fin del cuentecillo literario.

Chapuzas. Los chapuceros han tenido en el estilo compadre el caldo de cultivo para ser tal como son. Contaba Juan F. Caballero (mi vecino de opinión de aquí al lado, a la izquierda suya, lector) que en Londres abundan los anoraks, gente que deambula por las estaciones ferroviarias de aquella ciudad inglesa con extrañas ocupaciones. Juan es español, así que observa con ojos de foráneo todo lo que acontece en la gran capital londinensa. Supongo que algo parecido tuvo que ocurrirle cuando llegó a Huelva (ciudad que hizo suya, y para siempre).

Los chapuzas abundan en todas los niveles socioculturales. El que es objeto de mis habituales invectivas (tan hondo caló en mí Catulo) es el que ocupa las esferas altas, especialmente las políticas. El chapuza político es ese que construye sin pensar en el cómo (ni el porqué) carriles bici, que no son seguros para las bicis ni eficaces para que sirvan para ser utilizados como vía de comunicación para este medio de transporte de toda ciudad ‘de primera’. Eso es ser chapuza, por ejemplo. Por cierto, que al chapuza no le entra ‘na’ por el cuerpo al no tener ‘lache’ cuando dilapida un Ayuntamiento y deja sin comer a decenas de familias, mientras él sí que cobra (dinero). ¡Y vaya si cobra! Son Rodríguez o Moro, o Carrellano u Ojeda. Entre otros.

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One thought on “¿No les da ‘lache’?

  1. manolo rubiales says:

    Me parece un artículo muy revelador, amigo Igor, si no te importa me gustaría reproducirlo en mi página. Creo que es necesario que la gente conozca esas caras oscuras de nuetro entorno, tan tristemente extrapolable a cualquier lugar.
    Un abrazo

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