Una víctima de la crisis económica

Reportaje publicado en ODIEL Información de Huelva el domingo 4 de abril de 2010
Autor: Ígor R. Iglesias
Eva Vaz denuncia cómo ayuntamientos como el de Bollullos la han hundido

No sólo las familias están comprobando lo dura que resulta una crisis financiera y económica de carácter mundial. Esta carne de cañón también la están saboreando los autónomos, sobre todo aquellos que han visto caer las empresas que llevaban sus nombres y, con las mismas, sus sueños y su poder adquisitivo.

Es el caso de Eva Vaz, una poetisa que un día soñó con ganarse la vida no sólo escribiendo sino impartiendo talleres y organizando todo tipo de actividades literarias y culturales. Y lo consiguió. Su empresa, Ex Libris, logró durante casi una década no sólo divulgar la cultura, llevarla a sectores de la sociedad en riesgo de exclusión social, sino crear varios puestos de trabajo, contratando a maestros y licenciados en Humanidades o Filología Hispánica.

Eva Vaz se siente “el paradigma del fracaso” de estos autónomos, “personas trabajadoras que no tenemos derecho a percibir prestaciones por desempleo”, explica la poetisa y ex empresaria.

“Imagino que mi caso no es excepcional, pues tiene que haber proveedores en situaciones muchísimo peores, pero es es un ejemplo de una situación muy grave: las propias administraciones que no se cansan de predicar, de hablar de apoyo a las pequeñas y medianas empresas, de decir que buscan soluciones, son las que hunden a muchos empresarios y a muchas familias”, indica Vaz.

“Mi situación es la de una mujer autónoma en paro y sin subsidio de desempleo, el prototipo de los más azotados por la crisis. Poco a poco voy construyendo mi futuro laboral. Pero quiero, de una vez por todas, cobrar esas dichosas facturas que ya me han hecho perder demasiado tiempo y demasiada calma ante el silencio y el ninguneo como respuesta”, expresa esta mujer.

Eva Vaz denuncia, con facturas en la mano, cómo ayuntamientos como el de Bollullos, Beas o Niebla le deben una cantidad para nada desdeñable de dinero, facturas algunas expresadas hasta en pesetas y correspondientes a 2001.

En concreto, el Ayuntamiento de Bollullos Par del Condado, cuyo equipo de Gobierno está formado por concejales tránsfugas de IU, ahora No Adscritos, y por otros del PP, adeuda a Vaz 4.404 euros por varias campañas de fomento a la lectura. “La única explicación que me han dado es que esas actividades se llevaron a cabo cuando gobernaba el PSOE”, pero tal y como indica Vaz, “el Ayuntamiento sigue siendo el mismo y yo no tengo nada que ver con el devenir político”.

Según esta ex empresaria “no son cantidades muy grandes (en comparación con las que se manejan en la construcción), pero para mí representan mucho. Es mi trabajo realizado, bien realizado, que quiero cobrar, como todo profesional, y no pasarme las mañanas escuchando el ‘din don din’ de la extensión del interventor, tesorero, etcétera, que siempre resulta que no está (a ellos, si le debieran nóminas desde el 2001, habría que escucharles esa voz que me niegan). Ahora más que nunca necesito cobrar ese dinero”, sentencia Vaz.

“Mis inútiles intentos por cobrar”

“Todos mis intentos por cobrar las facturas han sido inútiles a lo largo de años”, expone Eva Vaz. “Interventores que no se ponen, citas solicitadas con el alcalde que nunca me dan, promesas que no se cumplen, excusas, excusas, excusas”, añade.

“Hay personas a las que yo llamo ‘entelequias’, porque nunca se han puesto al teléfono (en nueve años, el caso de Nicolás en Niebla, por ejemplo)” y otros “me han dado excusas peregrinas, pero al menos me han dicho algo”, expone desesperada.

“Generalmente dicen que no tienen dinero. Y ahora, con las ayudas de las líneas ICO [Instituto de Crédito Oficial] se está intentando sanear estas escenas de desesperación” y “hay fondos para pagar a proveedores” indica, advirtiendo que “en varios ayuntamientos las han utilizado para pagarme poco a poco otras facturas”.

Según Eva Vaz, “lo mejor de todo es que yo he tributado en su momento por esas cantidades como si efectivamente las hubiera cobrado”. Se trata de “un problema social muy extendido y que en estos tiempos de crisis está llevando a la bancarrota a muchas empresas y a muchas personas. A mí, aparte de denunciarlo públicamente, ya no me queda otra salida que demandar a los ayuntamientos, lo cual es caro, trabajoso y lento”, expone Vaz.

Facturas adeudadas. Cultura para niños y mujeres

Las facturas adeudadas hacen referencia a “trabajos relacionados con cultura, con niños, mujeres, un colectivo al que se debe mimar sobre otros”, según Vaz. “Algunos de esos niños hoy ya tendrán hasta hijos y más de un tesorero se habrá jubilado. Y yo, una mujer harta de trabajar, que con 38 años debería gozar de una experiencia y una capacidad excelentes para realizar mi trabajo estoy en paro y sin subsidio. Ninguna familia soporta esta situación, ningún estado de ánimo se levanta del desaliento y la frustración. Todo se resume en un estado: la desesperación”, dice esta mujer. “Vendrán tiempos mejores, lo sé, pero ahora, lo que quiero es denunciar la falta de respeto de estos ayuntamientos durante años con Eva Vaz, autónoma”, comenta.

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