Calles de tierra en pleno siglo XXI

Reportaje publicado en ODIEL Información de Huelva el domingo 11 de abril de 2010
Autor: Ígor R. Iglesias / Foto: Javier Navarro
Calles de tierra en pleno siglo XXI.
Varios barrios de la capital tienen vías que nunca han sido asfaltadas por el Consistorio

En pleno siglo XXI, la ‘Ciudad de Primera’, como reza el eslogan que vende el PP de Huelva, cuenta con varias calles repartidas en diferentes barrios que aún no están asfaltadas: son de arena y en las mismas viven onubenses, pero no los de ‘primera’.

Los socavones que se encuentran en la mayor parte de las calles de esta capital de provincia son apreciadas por el conductor que circula por las arterias de la ciudad. Pero que haya baches en ciertas vías para las personas que viven en calles que ni siquiera están asfaltadas, que son de tierra, de arena, es un tema menor, incluso de risa.

En Santa Lucía, esa barriada de calles estrechas y enrevesadas y queda de lado para la mayor parte de los ciudadanos que circulan por las avenidas Unión Europea o Paseo Marítimo, hay calles como Santo Ángel que de angelical y celestial tiene bien poco.

La imagen de juguetes en plena calle y saber que en la misma juegan niños, teniendo en cuenta las condiciones de la zona, estremece el cuerpo y conmueve el alma incluso de quien por obligación ha de abstraerse e imponerse objetividad. Pero la imagen que ODIEL Información de Huelva rescata de ciertas realidades no dejan lugar a la duda de cómo viven muchos de los habitantes de esta ciudad.

Al margen de las condiciones intestinas de las viviendas de estos ciudadanos, la realidad es que los mismos habitan en calles que para nada se parecen a las calles Ciudad de Aracena o Gravina. Aquellas calles que no se ven (a Santo Ángel se le unen un buen puñado de vías más) para nada se parecen a las céntricas calles y al resto que conforman la fisonomía urbana de Huelva capital. En la calle descrita de Santa Lucía ni existe asfalto, ni hormigonado, ni acera, sino simplemente tierra y numerosos socavones y pedruscos. Por no haber no hay ni alcantarillas ni red de saneamiento.

Y lo mismo sucede en la llamada curiosamente avenida Miramar, que se encuentra en la parte trasera de la barriada de La Navidad, y donde también es fácil ver juguetes en las calles.

En el Molino de la Vega, un barrio semicéntrico, al margen de las calles hormigonadas, también existe una calle donde es imposible transitar con el vehículo, no sólo porque sea de tierra, sino por los múltiples socavones. Esta calle se encuentra al final de las vías Trigueros y calle Fuenteheridos y transcurre paralela a la avenida Molino de la Vega, donde se encuentra un parque comercial con modernas tiendas.

Y de hormigonado en muy mal estado y sin acerado saben mucho los vecinos y usuarios del final de la calle Benito Pérez Galdós, justo detrás de la plaza de Toros.

Asimismo, un callejón de la calle Santa Rafaela María, en Las Colonias, también tiene las mismas condiciones, con la anécdota curiosa de que la propia Delegación de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía tiene en esta callejuela un almacén. La calle, que no tiene salida, se usa como aparcamiento.

En el Huerto Paco, los vecinos de los pisos más cercanos a los huertos del Parque Moret saben también lo que es convivir con esas calles de tierra y gravilla, como si de un campo se tratara.

Y los que lo saben de veras son los que habitan en callejones de esta parte de Huelva, como el de las Sierpes o de los Rosales, donde no existe ni asfalto ni hormigón ni alcantarillas ni red de saneamiento ni alumbrado público. Y donde tampoco entra ni el camión de la basura ni ningún otro tipo de servicio de carácter público, a pesar de que estos vecinos, como el resto de las zonas descritas pagan sus impuestos.

En otra parte, en El Torrejón, justo a las espaldas del centro de salud de esta barriada y al lado de los depósitos de agua de la zona existe un callejón propio del Tercer Mundo con salidas a las calles Vicente Ferrer y Alhelí. Sin embargo, en esta callejuela, al menos, no vive nadie, pero sí existen casas cercanas donde viven niños que juegan en la calle y, por tanto, están como el resto de los menores onubenses que se ven sometidos a criarse en tales condiciones, sin que la administración local cumpla con parte del trabajo que le es de obligado cumplimiento.

Una vecina llamada Rocío expone que “las calles no están en buen estado” y Manuela añade que “no sólo las que son de tierra, que ya es una vergüenza, sino también las de asfalto, que están fatal” y en las que “es muy fácil tropezar por la cantidad de baches y agujeros que hay”. De hecho, Manuela relata cómo en alguna ocasión ha sufrido algún tipo de percance “por culpa de cómo el Ayuntamiento tiene las calles de Huelva”.

Por su parte, otra vecina, María, se queja de que es imposible transitar con el que carrito de la compra por estas calles sin asfaltar.

Por el momento, el Ayuntamiento de Huelva (PP) no ha anunciado ningún tipo de plan para actuar contra este anacronismo y el movimiento vecinal teme que las soluciones no lleguen nunca.

Diego, un vecino onubense, de los varios consultados por esta redacción se muestra muy gráfico describiendo el estado al que se ven supeditados los onubenses, fruto de la dejadez política municipal: “Esto es el culo del mundo”. Un mundo desarrollado, pero sólo a medias.

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