El parque del Hotel Suárez, fiel reflejo del abandono que sufre el barrio

Reportaje publicado en ODIEL Información de Huelva el lunes 13 de abril de 2010
Autor: Ígor R. Iglesias / Foto: Lupe Cejudo
El parque del Hotel Suárez, fiel reflejo del abandono que sufre el barrio

Vivir en la calle Marina y hacerlo en la calle de los Camarones es muy diferente. A la amplia gama de matices que se pueden precisar sobre tal extremo se le puede añadir el entorno, concretamente el tipo y el estado de los parques que en una y otra zona hay.

El Parque del Hotel Suárez se parece más a un descampado, donde alguien alguna vez diseñó y urbanizó una zona verde urbana, pero que la falta de atención municipal ha tornado en un solar repleto de malas hierbas y desperdicios de todo tipo.

A pesar de que el Centro de Huelva tampoco se caracteriza por tener amplias zonas de esparcimiento ciudadano, al menos los parques céntricos, como el del Muelle o Zafra presentan en la actualidad un aspecto que se llevaría de calle al parque del Hotel Suárez en un concurso de belleza. O, sin utilizar metáforas, este último suspendería en la evaluación de cómo gestionar lo público para todos los ciudadanos vivan donde vivan y sean quiénes sean.

Mientras que los parques céntricos descritos cuentan con una gran variedad de columpios, el parque del Hotel Suárez ni tiene ni nunca contó con los mismos. A los ciudadanos, muchos de ellos en situación de exclusión social, nunca se les ha dotado de los espacios infantiles pertinentes para que los menores que habitan en esta zona puedan jugar en las mismas condiciones que el resto de niños de la ciudad.

Y de hacerlo en la actualidad tendrían que jugar entre cristales rotos sobre un albero donde crece la hierba a diestro y siniestro, incluso entre las losas de las aceras.

Absurdamente, existen en este espacio verde de 150 metros de longitud y 110 de anchura dos canastas de baloncesto, pero sin una cancha en la que practicar tal deporte, porque alguna vez a alguien se le ocurrió que sobre el albero puede practicarse tal deporte. Y, a la luz del tiempo que esto lleva siendo así, tal pensamiento se ha mantenido en los regidores públicos.

No obstante, lo peor de esta zona, que alguien contabilizaría entre los espacios deportivos de la capital onubense, no es el albero el único incoveniente, sino la cantidad de cristales rotos que se esparcen a lo largo del mismo, fruto de quien parte botellas o las abandona sin tener sentido alguno de las buenas formas ciudadanas, pero también de quien no limpia, y en esto último el Ayuntamiento de la capital onubense tiene la máxima responsabilidad.

Porque en la zona cualquier ciudadano que tenga el mal gusto de estar un rato en este parque podrá comprobar cómo en el mismo a los cristales y matorrales descritos se les unen otro tipo de desperdicios y basuras, entre los que se contabilizan cartones, paraguas rotos, zapatos viejos o ropa abandonada (hemos visto durante la elaboración de este reportaje calcetines, pantalones y una sudadera tirados en medio del parque, como si de un vertedero se tratase).

Asimismo, en uno de los caminos de este parque que a diario cruzan los vecinos de la nueva barriada del Hotel Suárez, llamada eufemísticamente Marismas del Odiel, a modo de lavado de cara (o de nombre), se ven bidones en los que se hacen fuegos por grupos de personas de la zona, una situación que se repite en una de las calles contiguas, concretamente la calle Clara Campoamor, tal y como ha comprobado in situ esta redacción.

Este parque se ha convertido en una frontera entre el Hotel Suárez y a la avenida del Humilladero de la Cinta, que separaba la antigua barriada de casetillas y chabolas, donde fluía la droga por doquier de la barriada del Carmen. La referida zona verde se construyó sobre la antigua barriada en un nivel superior, ya que el antiguo Hotel Suárez se encontraba por debajo del nivel del mar, como sucede en la actualidad con la vecina barriada de Santa Lucía.

Fue la Junta de Andalucía la que revertió la situación de pobreza extrema en materia de vivienda, dando dignidad en este sentido a los onubenses que habitaban en la zona, construyendo un conjunto de casas adosadas de dos plantas y sótano, en las que actualmente viven los citados vecinos, cuyas calles llevan por nombres el de aves del entorno como Cigüeña, Espátula o Garcilla.

La situación del referido parque pone de relieve la situación de dejadez y abandono del Ayuntamiento, cuya política en materia de inclusión social es inexistente, a pesar de las peticiones y mociones que la oposición municipal registra en el Ayuntamiento, para que el equipo de Gobierno del PP dé un vuelco a una situación que con la dilatación temporal se agravará con el paso de los años.

Por el momento, la única actuación que se ha aprobado para la zona es la de la reparación de las pistas deportivas contiguas al Hotel Suárez y que hasta ahora nunca han tenido utilidad, ya que se hicieron, se abandonaron a su suerte y, posteriormente, fueron ocupadas por familias sin techo, llegando incluso a registrarse en los vestuarios de esta zona deportiva varios incendios. Ahora se arreglarán con el dinero del nuevo PlanE.

Pero el parque de la zona seguirá como hasta ahora, a la luz de la atención que el Gobierno municipal del alcalde Pedro Rodríguez presta a estos vecinos, más necesitados que los del Centro.

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