“Las niñas se metieron en mi casa”

Noticia publicada en ODIEL Información de Huelva el domingo 18 de abril de 2010
Autor: Ígor R. Iglesias / Foto: Lupe Cejudo
El presunto corruptor de menores confirma que estuvieron en su piso, pero niega lo denunciado

El hombre de La Hispanidad imputado por corrupción de menores se defiende de las acusaciones vertidas contra él, después de que saliera en libertad provisional con cargos y espere en su casa al juicio que se celebrará por unos hechos que han puesto en alerta a muchos de los vecinos del barrio.

Juan, de 67 años, habló ayer con este periódico y dio su versión. Según él, “las niñas se metieron en mi casa y me quitaron unos cigarros”. Dice Juan que él no fuma “desde hace años”, pero “tengo un paquete guardado de cuando fumaba y estas niñas me lo pedían por la ventana”.

Juan indica que “siempre vienen dos niñas”, pero que “la principal, que ha liado todo esto es otra”, a la que Juan se refiere por su nombre, pero que, al tratarse de una joven de 14 años, menor de edad, y de un tema de tales características, en esta información se citará por su inicial, N.

El imputado dice que N. “entró en mi casa, después de que las otras dos niñas la fueran a buscar y cuando me quitaron los cigarros, que no me importó que cogieran, se fueron a contárselo a sus padres”.

Juan niega que hubiera tocamientos ni abusos sexuales, pero los cargos por los que están imputados han colocado a este vecino en el punto de mira de los familiares de estas menores, cuyos progenitores son los denunciantes.

Vecinos del mismo bloque de piso consultados por esta redacción se refieren a él como “un sirvengüenza”, “una persona que no inspira confianza”, afirma una vecina, que pide anonimato y a la que nos referiremos como Francisca, pseudónimo que ella misma ha elegido.

Francisca afirma que “siempre había muchachitas esperándolo en la puerta”. El acusado confirma que “me pedían tabaco por la ventana y yo siempre les daba, pero sin ninguna maldad”.

Pero a Juan se le acusa además de ofrecer cocaína y porros a las menores de edad, extremo que él niega: “La Policía ha registrado mi casa y no han encontrado droga, porque es mentira”.

El imputado está separado por dos veces y tiene cuatro hijos, dos de ellos menores de edad, fruto de su segundo matrimonio. Sus hijos “vienen a pasar las vacaciones conmigo” y, en cuanto al régimen de visitas, “no lo cumplo porque no tengo dinero ni combinación del autobús para ir” a la citada localidad.

Juan ha pasado “24 horas en Comisaría, algo que no le deseo a nadie”, indica con las lágrimas en los ojos, sosteniendo que “es mentira que yo abuse de las niñas”.

Pero lo cierto es que estas menores entraron en su casa. Según Juan, “entraron porque yo tenía la puerta abierta porque había unos albañiles haciendo una obra y para que pudieran entrar a casa a por agua o lo que les hiciera falta”.

El acusado expone que “cuando entraron no pude evitar que lo hicieran y como sólo querían tabaco, pues les dije que lo cogieran, pero ni si quiera las miré y, menos, cuando vino N., porque no me fío de sus padres, porque son unos drogadictos”, afirma.

Este episodio no es el único que en la vecindad ha protagonizado Juan. Un vecino afirma que “me pedía siendo más joven que le diera masajes, pero quería que fuera todos los días a su casa a darle masajes y me resultaba muy pesado”. Quien habla no es fisioterapeuta ni tiene vinculación alguna con tal actividad. La madre de este joven añade que “le pedía los masajes a mi hijo con palabras muy cariñosas”.

Juan, por su parte, expresa que ahora “tengo miedo de andar por el barrio, porque hay un grupo de drogados”, en referencia a unos jóvenes, uno de los cuales es familiar de una de las menores, según ha podido saber esta redacción, que “me quieren pegar y temo por mi vida”.

“No queremos que vuelva a repetirse lo de Mari Luz”

El padre de N., una de las menores cuyos progenitores han denunciado a Juan, el presunto abusador, teme que se repita “algo igual que con Santiago del Valle, otro caso Mari Luz”.

Este padre, de nombre Antonio Díaz, sostiene que Juan “le pidió a dos niñas que fueran a buscar a mi hija y les ofreció dinero, diciéndoles que tenía preparada una cama para N.”.

Antonio, que se encuentra “muy afectado con este asunto”, indica que “fueron las propias niñas las que vinieron a avisarme a mi casa de que este hombre les acababa de decir que fuera mi hija para allá”.

Después de esto, según la versión de este padre, “cogí un cuchillo y me fui para la casa” de Juan, “como hubiera hecho cualquier padre”. Juan “me esperaba con otro cuchillo en la ventana de su casa, porque ya se esperaba cuál iba a ser mi reacción”.

Al mismo tiempo, “mi mujer y las otras madres fueron a denunciar a este hombre ante la Policía”.

Antonio indica que a Juan “le gusta darle caramelos a los niños y llamarlos para que se acerquen a su ventana”. Y sobre este asunto, sin ser preguntado por el mismo, el presunto pederasta expresa: “Tenía una bolsa de caramelos de los Reyes Magos, pero la he tirado porque ya no le doy a nadie más nada”.

Antonio comenta que Juan “tiene una obsesión con mi hija”. Y Juan sin ser preguntada por ella dice que “N. es la principal de las tres niñas que me han metido en este lío; ella tiene la culpa de todo, porque vino a mi casa a cogerme unos cigarros”. 

El padre N. indica que tanto su hija como su esposa se encuentran “muy asustadas, hartas de llorar” y añade que ambas se pondrán en tratamiento psicológico debido al impacto que esta historia ha causado sobre la hija.

“Un familiar de este hombre”, en referencia al presunto autor de los hechos, “nos ha pedido que retiremos la denuncia, porque, según nos dice este familiar, no es una persona normal, que está enfermo”, dice Antonio, quien añade que “si lo está que lo ingresen donde sea, porque aquí no lo queremos”.

En libertad provisional con cargos

El acusado ha sido puesto en libertad provisional con cargos. Durante las tres últimas semanas, la policía ha seguido de cerca al acusado, mientras ha tomado declaración a las menores, familiares y posibles testigos con el objetivo de esclarecer los hechos. Con el puzzle reconstruido, detuvieron el pasado miércoles al hombre, que tras declarar ante el juez, quedó en libertad bajo medidas cautelares con el fin de que no pueda acercarse a las niñas mientras que se instruye el caso. Pero, mientras que el vecino continúa en su domicilio a la espera del juicio, la alarma ha recorrido todos los rincones de la barriada de La Hispanidad, con un hombre en la zona que se habría reunido con niñas de forma frecuente y que presuntamente ha llegado a realizar tocamientos a algunas menores.

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