El Torrejón se baña en piscinas hinchables al no haber públicas

Reportaje publicado en ODIEL Información de Huelva el martes 24 de agosto de 2010
Autor: Ígor R. Iglesias

Los niños de la barriada de El Torrejón se refrescan en piscinas hinchables que sus padres y vecinos han instalado en las calles de este barrio. La falta de instalaciones deportivas con piscinas públicas para el recreo y diversión acuática de los menores empuja a éstos onubenses a mojarse contra el calor.

Plaza Doctor Eloy Picón. Son las dos de la tarde de este pasado domingo. Estamos en pleno agosto y el sol no tiene piedad en estas fechas y se ceba con los habitantes de estas latitudes. Hace calor y a las dificultades económicas de siempre se ha añadido el factor crisis.

Ir a la playa, algo que parece estar al alcance de cualquiera, no es tan fácil para muchos onubenses, que, con varios hijos y condiciones socioeconómicas humildes, no tienen más remedio que recurrir a los servicios públicos municipales (en este sentido, ninguno) o “buscarse las habichuelas”, según indica Antonio, es decir, apañárselas como buenamente puedan estos onubenses.

En calles como Hortensia, Manuel Limón de la Rosa, Geranio o Doctor Eloy Picón refrescarse bajo una manguera es el pan de cada día de aquellos que pasan el verano en su barrio.

Lo cierto es que, tal y como denuncian los vecinos de esta barriada consultados por esta redacción, no existe “un lugar que esté cerca donde ir con los niños para que se bañen”. Se quejan de que “no hay piscinas al aire libre para los pobres”, en referencia a aquellos que no pueden costearse instalaciones deportivas municipales (pero de pago) como El Saladillo.

En El Torrejón, para dotar a sus propios hijos de piscinas y entretenimiento los padres de éstos han instalados piscinas portátiles hinchables de mediana y grandes dimensiones, fácilmente adquiribles en cualquier gran superficie.

Por 30 ó 50 euros, cualquier cliente de tales tiendas puede llevarse a su casa (en este caso a su calle) una de estas piscinas que en 10 minutos, tras el desembalaje, pueden estar preparadas para ser usadas.

¿Quién paga estos productos que permanecen en plena calle día y noche? Nos cuentan los vecinos que entre todos los que tienen hijos en la calle, y se conocen perfectamente, ya que es habitual hacer la vida en la calle, propiciado esto por el hecho de que gran parte del barrio en cuestión tiene muchas zonas peatonales, plazoletas en muchos de sus portales. En los casos en los que no ha habido escote, algún generoso vecino ha corrido con los gastos.

Cada día los chiquillos de plazas como Doctor Eloy Picón se divierten al fresco de estas instalaciones improvisadas, paliando los efectos del calor.

Sus padres los acompañan también metiendo sus cabezas bajo las mangueras con las que mantienen siempre hasta arriba de agua y de manera limpia estas piscinas hinchables.

Pero, ¿de dónde cogen el agua? Tal y como ha podido comprobar ‘in situ’ esta redacción los vecinos de Eloy Picón conectan las mangueras a grifos particulares, que salen de sus portales.

Un vecino, que vigila cómo su hijo se baña junto a sus amigos y vecinos de su misma edad, explica cómo “nosotros pagamos esta agua que estamos consumiendo, no la cogemos de la calle”.

Sin embargo, en otras partes, sí, como sucede en alguna que otra vía del mismo barrio (por ejemplo, calle Hortensia) o en otras partes de la ciudad (este fin de semana pasado, por ejemplo, en Los Rosales), donde aprovechando la celebración de alguna fiestecilla veraniega que sirva de convivencia vecinal algún que otro vecino conecta una manguera particular a la red pública, abriendo una de las piletas.

De vuelta al Torrejón, en calles como Geranio, los vecinos sacan de sus propias viviendas las mangueras. La sola limpieza de un coche en el mediodía de agosto, a 40 grados de temperatura, sirve de excusa para que toda una familia entera se refresque con el agua extraída de sus casas.

Los vecinos de la plaza Eloy Picón dicen que la red de aguas públicas “no funciona, porque está desconectada”. De todas formas, esa pileta a la que se refieren, usada por los servicios de jardinería y limpieza, ni siquiera serviría a los operarios que realizaran sus laborales en esta plaza. Según los vecinos, “nadie aparece por aquí para limpiar ni para quitar las hierbas que salen de los huecos de los árboles”, que, por otra parte, no están.

Es, por ello, que los vecinos de esta plazoleta dicen que “el agua de las piscinas, al menos, sirve para limpiar y baldear el suelo” en el que, insisten, “nadie del Ayuntamiento limpia”. Simplemente, “pasan de largo” y “ni siquiera tenemos papeleras”. Y, según ha comprobado esta redacción ‘in situ’ es totalmente cierto”.

Otro vecino de la plaza, un joven llamado Juan, se queja de que “al estar tan lejos del Centro ir hasta Damas [la estación de autobuses] es complicado si no tienes coche y vas con los niños, porque el autobús [de Emtusa] pasa por aquí cada hora y tampoco tenemos dinero para coger la camioneta”, nombre éste último para referirse en Huelva a los autobuses interurbanos

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