Plan… ¿eh? La chapuza en Díaz del Castillo indigna

Reportaje publicado en ODIEL Información de Huelva el domingo 3 de octubre de 2010
Autor: Ígor R. Iglesias

El abandono de la calle Díaz del Castillo, en la barriada de La Hispanidad, indigna a sus vecinos, especialmente a los que viven en el bloque número dos, que se encuentra en una plazoleta contigua a tal vía y que ha visto cómo ha pasado de largo el Plan E, a pesar de estar en un estado de bastante deterioro.

Los 469.895 con sus seis céntimos del Plan E de 2009 no llegaron a solucionar los problemas en lo concerniente a infraestructuras de la calle Díaz del Castillo, donde una gran plazoleta es todo un reino de despropósitos municipales, empezando por el hecho de pintar sólo la mitad de los muros, aquellos que se ven desde la vía principal de Rubén Darío.

Pero en el meollo del lugar, que no es un lugar de paso para el resto de los ciudadanos, los vecinos de esta zona (todas calles sin salida), ven cómo la plaza en cuestión se encuentra levantada por las raíces de los árboles, algunos arrancados de cuajo y no replantados, dejando en su lugar unas arquetas donde a diferencia del acerado no hay plantas.

Es las aceras de donde surgen los hierbajos que asemejan este lugar a otros tantos puntos de la ciudad, fruto ello del abandono en el que se encuentra sumido el servicio de jardinería del Ayuntamiento.

Las infraestructuras destrozadas por el paso del tiempo son las vergüenzas de un lugar que se han querido tapar con un poco de pintura aquí y allá de cara al auditorio, pero que no engaña a los que viven aquí y padecen tal situación.

El acceso desde Rubén Darío a la plaza de la calle Díaz del Castillo, paralela a la calle Muñoz Seca, se ha de hacer a través de un escalón totalmente roto, junto a jardín que acumula más desperdicios y heces fecales caninas que césped o florecillas. Las condiciones higiénico–sanitarias en este sentido dejan mucho que desear, porque también hay quejas con respecto al servicio de limpieza del Ayuntamiento.

El matrimonio conformado por Vicente Fernández y Mariana Heredia, que llevan viviendo en esta calle “desde hace 40 años”, indica que “nunca pasa por la puerta de nuestro portal el barrendero” y “se acumulan hojas de los árboles y tal cantidad de papeles que los tenemos que quitar nosotros”, los vecinos, a pesar de pagar los respectivos impuestos municipales para recibir tal servicio público.

En la confluencia de la calle Díaz del Castillo con Gabriela Mistral un transformador de electricidad deja al alcance de cualquiera los cables de dicho sistema. Los vecinos no saben qué es lo más “indignante”, si “tener los cables al descubierto” o “una tabla de madera tapando” parcialmente la arqueta donde está tal sistema de cableado, según indica Francisco Pérez, un vecino.

Estos cables se encuentran al aire libre en un transformador en el que el Ayuntamiento llevó a cabo recientemente una actuación para adecuar todo el sistema eléctrico a los cambios que ha sufrido el alumbrado eléctrico. El nuevo Plan E, el de 2010, dejó caer en este barrio 264.190 euros para la sustitución de viejas farolas. El proyecto de sustitución de luminarias abiertas y obsoletas por cerradas con nuevos reflectores para la mejora de la eficiencia luminosa y el ahorro energético en varias calles de la Barriada de La Hispanidad (nombre completo del proyecto) contempló el cambio de la única farola que da luz a la parte más abierta de la plazoleta, donde, según los vecinos consultados, por las noches la iluminación sigue siendo insuficiente.

“Podrían haber puesto alguna farola más, sobre todo en un rincón en el que se ponen algunos chavales a fumar porros y por los que hay que estar llamando cada dos por tres a la Policía para que venga y ponga orden”, expone un vecino que ha pedido anonimato.

El edificio de gran altura que se encuentra en la plazoleta (el número dos de la calle) tiene parte de sus bajos asoportalados, dejando un espacio en el que algunas personas orinan. En las paredes y en el suelo, así como a través del olfato se puede percibir cómo es esta situación que se unen a las condiciones de mala higiene que generan ya de por sí los jardines repletos de desperdicios.

Éstos se concretan no sólo en papeles, ya que abundan restos de vidrio, litronas enteras, pañales de bebés ya usados, envases, entre otros.

Esta basura se concentra en lo que en su día fueron unos jardines, hoy descuidados y totalmente abandonados y que carecen de sistema de riego y de cercado para su protección de los viandantes de la citada plaza. Con respecto al resto de la calle Díaz Castillo, un muro es el que separa tales jardines de suciedad, malas hierbas y descuidadas plantas de un acerado en el que sí ha intervenido el Plan E, por lo que la solería es nueva.

La parte del muro sometida a esas manos de pintura a modo de lavado de cara está agrietado en dos partes, una de ellas de más de un metro y medio de altura, por lo que los vecinos temen que pueda desprenderse. “No necesitaba manos de pintura solamente, sino que lo arreglase, si han visto que puede caerse sobre los peatones”.

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