Tres jóvenes de Cartaya fallecen en la carretera

Crónica  publicada en ODIEL Información de Huelva el martes 12 de octubre de 2010
Autor: Ígor R. Iglesias

Tres jóvenes de Cartaya fallecen en la carretera 

Tres jóvenes de Cartaya perdieron la vida en un accidente de tráfico este domingo por la noche, después de que el vehículo en el que viajaban junto a otros dos amigos se saliera de la vía, tras una curva que resultó mortal.

Eran las 22.30 horas cuando el conductor, Isidoro P.V., de 21 años, perdió el control del coche, de la marca BMW, tras salirse de la vía. Sus tres amigos que, al parecer viajaban en la parte trasera, fallecieron en el acto después de que el vehículo, ya en el arcén, se llevara por delante las señales situadas en el mismo, para volver de nuevo a la carretera, momento en el que el coche quedó hecho añicos.

Los otros dos ocupantes, el conductor y otro joven, J.R.A., de 19 años, resultaron heridos. El primero de ellos permanece ingresado en el Hospital Infanta Elena, con traumatismo en una de las extremidades inferiores y en la cadera, según fuentes del propio Ayuntamiento de la localidad. El otro herido, leve, fue dado de alta en la mañana de ayer.

Los cinco jóvenes habían pasado el día en Paymogo, hacia donde se dirigieron para visitar a unos amigos, con los que uno de ellos había coincidido en el equipo de fútbol de esta localidad. Se trata de Fernando, de 21 años de edad, que actualmente jugaba en la Agrupación Deportiva Cartaya.

Se ha descartado, según las fuentes consultadas por esta redacción, que el alcohol interviniera en el accidente. De hecho, en Paymogo testigos consultados han indicado que tales jóvenes no consumieron ningún tipo de bebida alcohólica y que sólo tomaron refrescos.

Lo confirman los propietarios del Bar La Cruz, donde estuvieron alrededor de las 19.30 horas, y los del Bar Virgen del Rosario, donde estuvieron cenando alrededor de las 21.30 horas.

Desde este lugar se dirigieron a su pueblo por la carretera que comunica Paymogo con Puebla de Guzmán, localidad ésta última de obligatorio paso para dirigirse hacia Cartaya, a través de Villanueva de los Castillejos y Tariquejo.

Poco después del accidente los servicios de Emergencia se trasladaron al lugar del accidente. Nada pudieron hacer por su vida los médicos que atendieron a las víctimas. El reguero de sangre tiñe aún el asfalto.

La carretera HU–5401, en cuyo kilómetro 5,2 perdieron la vida los tres jóvenes (Fernando G.A.; Alfonso P.P., de 19 años; e Ismael A.F., de 19 años), está repleta de numerosas curvas cerradas. Precisamente, en la que perecieron tales jóvenes cartayeros es la última de una sucesión tortuosa para los conductores. La mala suerte se cebó con estos chicos que habían pasado “un buen día, entre bromas y risas”, según los vecinos de Paymogo consultados, y que de regreso a casa tuvieron la mala suerte de perecer en un punto en el que hay que extremar las precauciones.

A esto se le une las malas condiciones meteorológicas, que pudieron influir de algún modo en el desenlace fatal, según se baraja. 

Una curva “mortal y peligrosa” En el lugar del suceso, todo son preguntas, hipótesis y dolor. Vecinos de las localidades de Paymogo y Puebla de Guzmán se desplazaron en el día de ayer hasta el punto kilométrico en el que perdieron la vida Ismael, Fernando y Alfonso, las tres víctimas mortales del accidente de este domingo.

José y Manuel, vecinos de La Puebla, inspeccionaban ayer el lugar del suceso intentando reconstruir el trágico accidente.

“Mira las marcas en el suelo y cómo ha quedado en la cuneta el coche y la sangre de los chavales en la carretera”, dijo uno a otro.

Ambos estaban allí porque “no paramos de ver cómo los periodistas acuden aquí y tenemos que decir que esta curva es mortal y peligrosa”, indicó José.

En esta carretera, incluido este punto kilométrico, desde su rehabilitación, no se ha registrado ningún accidente con resultado de muerte, pero los usuarios de esta vía, según los consultados, siempre “hemos temido que una catástrofe como esta pudiera suceder”, expuso Manuel.

Y todo ello debido a que se trata de una curva cerrada con un cambio de rasante que es el que, junto a las adversas condiciones meteorológicas, pudiera haber motivado el accidente.

Tras José y Manuel, un padre y su hijo, así como otra vecina, estuvieron presentes en este lugar, donde por la tarde, alrededor de las 17.30 horas, dos agentes de la Guardia Civil de Tráfico inspeccionaron el terreno y tomaron fotografías. 

Conmoción en la localidad ante el trágico accidente de Paymogo

Cartaya está conmocionada tras el fatal suceso que ha acabado con la vida de tres de sus jóvenes, unos chicos de 21 y 19 años de edad de los que todo el mundo dice que eran “muy buenas personas” y “muy deportistas”.

De hecho, uno de ellos era jugador del equipo del pueblo, la AD Cartaya, y en su calle, Golondrina, “donde lo hemos visto crecer”, dicen los vecinos, todo el mundo se encuentra conmocionado.

Lo mismo sucede en las calles Flor y Tomillo, en las que vivían Alfonso e Ismael, los fallecidos más jóvenes. El silencio y la tristeza invadían estas tres calles y el barullo habitual de los negocios  y los puntos de reunión de estas zonas.

En las inmediaciones de la calle Flor, en la que viven además los dos heridos en el accidente, una tienda de alimentación concentraba ayer a los vecinos que han visto a estos jóvenes desde su infancia. La dueña del establecimiento se mostraba emocionada. “No es momento para palabras, estoy muy afectada”, decía, arropada por el resto de las vecinas.

José Manuel, un vecino de esta calle, explicaba cómo fueron los momentos cuando en la calle se  tuvo conocimiento del suceso. “Un dolor impresionante, estamos todos impactados, destrozados”, expuso.

Su hijo, que también se encuentra emocionalmente afectado ante esta noticia, es amigo de las víctimas. “Nos hemos criado juntos”, indicó este adolescente.

En la calle Tomillo, pocos vecinos, de los que se encontraban en sus casas, tenían ánimos para hablar. Muchos ya se habían trasladado a Huelva, al Tanatorio del Atlántico, donde han permanecido los cuerpos de dos de los fallecidos, hasta el momento de la sepultura, que tendrá lugar hoy a las 10.30 en la Iglesia de San Pedro de Cartaya. La ceremonia se celebrará de manera conjunta. Sin embargo, las capillas ardientes se instalaron en lugares diferentes. Mientras los familiares de Ismael y Alfonso optaron por que los cuerpos de sus hijos permanecieran en el citado tanatorio, los familiares de Fernando instalaron desde las 17.30 horas de ayer la capilla ardiente en el Estadio Municipal Luis Rodríguez Salvador, donde desde por la tarde y durante la noche (al cierre de esta edición) se han congregado decenas de jóvenes de la localidad.

Los compañeros de equipo y otros tantos amigos de Fernando realizaron un homenaje a las 20.30 horas, brindándole al joven fallecido en su honor una gran corona de flores.

luto oficial. Ante la gravedad del siniestro, el alcalde, Juan Antonio Millán, que ha destacado la “enorme consternación” que el suceso ha generado en la localidad, ha decretado tres días de luto oficial en el municipio, donde desde ayer ondean las banderas a media asta. El primer edil ha señalado que con esta medida “queremos recoger el sentir generalizado de un municipio donde se vive hoy una tristeza colectiva unánime, por cuanto eran tres jóvenes deportistas, trabajadores y muy queridos”.

El Ayuntamiento ha centrado su labor en dar cobertura asistencial y psicológica tanto a las familias como a los otros dos jóvenes que han resultado heridos y que se encuentran muy afectados, especialmente, el conductor del vehículo, que permanece ingresado en el Infanta Elena.

LAS VÍCTIMAS MORTALES:

Fernando G.A. tenía 21 años y era un talentoso futbolista. Vivía en la calle Golondrina de Cartaya. Sus compañeros de equipo y sus amigos están consternados. La capilla ardiente se instaló ayer por la tarde en el estadio municipal.

Ismael A.F. tenía 19 años. Vivía junto a su familia en una casa adosada de la calle Tomillo, en el barrio del Almendral. Este joven trabajaba, según sus vecinos, en una empresa de riego y jardinería junto a su padre.

Alfonso P.P. tenía 19 años. Trabajaba, según los vecinos de la calle Flor, donde vivía junto a sus padres y su hermana, en un taller mecánico de Renault situado en Lepe. Al igual que los otros dos chicos era “muy deportista”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s