Desahucio de un padre y un hijo

Reportaje publicado en ODIEL Información de Huelva el martes 26 de octubre de 2010
Autor: Ígor R. Iglesias

En la calle. Así se han quedado un padre y su hijo de 22 años después de que los impagos del alquiler del domicilio donde habitaban les haya llevado a tener como único techo la intemperie.

Rafael Rodríguez Franco relató el 7 de octubre ante los micrófonos de CNH (del mismo grupo de comunicación que ODIEL) una historia que podría pasarle a cualquiera, pero que, narrada en primera persona por este hombre, la comparte con su hijo: entonces hacía tres días que tuvo que abandonar su casa en el portal número 24 de la avenida Muñoz de Vargas, en Huelva capital.

Tras 22 días durmiendo con su hijo en el portal, junto a todos los enseres de su propiedad, ayer ante “las continuas quejas de un vecino del primero” decidió abandonar el bloque, pero sin destino alguno.

“Pasaré la noche en la calle”, indicó Rafael. Su hijo, Javier Rodríguez Gallardo, también. “Me quedaré despierto toda la noche vigilando que no le pase nada a las cosas ni a mi padre”, indicó Javier. Al cierre de esta edición, por la noche, aún seguían en el mismo lugar en el que horas antes contaban esta historia en la que se conjugan la falta de recursos económicos, la ausencia de empleo y un abandono precoz de los estudios obligatorios, lo que comporta aún mayor dificultad para encontrar trabajo.

Es la segunda vez que Rafael y Javier cambian de domicilio tras ser desahuciados. “Sólo cobro 95 euros al mes”, afirmación que demuestra con la cartilla del banco en la mano y con un informe de la Consejería para la Igualdad y el Bienestar Social de la Junta de Andalucía, desde donde se le ha estado ingresando tal cantidad correspondiente al porcentaje estimado del Ingreso Mínimo de Solidaridad.

“No tengo trabajo, ni casa, ni padres; no tengo a nadie”, dice Rafael, cuyo hijo de 22 años se encuentra en un callejón sin salida: no tiene la mínima titulación académica que se exige en cualquier trabajo, ya que “abandoné los estudios cuando estaba en tercero de ESO, después de repetir varias veces”. Eso ocurrió en 2004. Desde entonces sólo ha trabajado tres días como peón de albañil, de donde “me echaron porque no nací sabiendo”, así como un día de repartidor a domicilio en un supermercado: “Me trataron como un esclavo, sin darme tiempo ni para comer y encima era sustituyendo”.

Dice este joven que “dejé de estudiar para dedicarme a la escritura” y dice ser escritor: “Tengo un libro que se puede comprar en Internet y leer en soporte digital, pero no me aporta ingresos”. El título de la novela de Javier Rodríguez Gallardo es ‘Cruel Infancia. Sangrienta Venganza’.

Rafael ha decidido irse del portal debido a que “comprendo que los vecinos estén hartos, aunque no tengo palabras de agradecimiento para la mayor parte de ellos que nos han ayudado y lo siguen haciendo”. Según Rafael, esta tarde “tendrán una reunión de vecinos para tratar mi caso, motivo por el que me he ido a la calle”.

En unas condiciones higiénicas lamentables, pasando hambre y frío, este padre e hijo intentan sobrevivir a su realidad.

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