Calle Rico: Seis roturas en la red de aguas en 10 meses

Reportaje publicado en ODIEL Información de Huelva el miércoles 3 de noviembre de 2010
Autor: Ígor R. Iglesias

La red de aguas de la calle Rico no da más de sí. Lleva seis roturas en lo que va de año y los vecinos (después de que tres de éstas se produjeran durante el mes de octubre) ya no se conforman con la explicación habitual: el calor. Los consultados por esta redacción hablan de imprevisión municipal a la hora de cambiar la red, obra que se llevó a cabo hace tan sólo cinco años.

Los Fondos de Cohesión de la Unión Europea sirvieron para pagar en un 80% una obra que hace aguas. El Proyecto de sustitución con ampliación de capacidad de la red de saneamiento en calles del casco antiguo de Huelva supuso un desembolso de 1,6 millones de euros, donde 2 de cada 10 de éstos procedían de las arcas municipales.

Como su nombre indica, el proyecto tenía como objetivo ampliar la red con una obra, que no tardó en evidenciarse como mediocre.

Lo que está pasando este año y que ha acabado con la paciencia de vecinos de la calle como María del Mar Arias, que se ha erigido en portavoz vecinal para denunciar el día a día de esta calle del Centro, no es nuevo. Lleva pasando desde prácticamente la finalización de la misma obra, que comenzó en 2002.

En marzo de 2003, la red registró en este punto la primera gran rotura, que motivó que todo la calle se inundara. Tan sólo ha durado siete años una obra que no ha dado más de sí, según los vecinos, “porque el material utilizado no fue el adecuado, ya que se pusieron tuberías de hormigón, que han terminado por partirse”, expone José Galindo, uno de los afectados de la calle.

En total, según la contabilización efectuada tanto por los residentes de esta vía como por los comerciantes de la mismas, son seis las roturas que se llevan producidas en la calles con las correspondientes inundaciones de toda la zona, así como de los cortes en el suministro durante prácticamente toda una jornada.

María del Mar Arias se dirige a este periódico denunciando una situación límite: “Esta calle se ha peatonalizado recientemente, con sus infraestructuras de abastecimiento de agua, luz y alcantarillado, hace unos años. Pese a que toda la canalización se ha innovado, se ha demostrado de escasa calidad o deficiente instalación, ya que son constantes los arreglos que se realizan. En concreto este es el caso del suministro de agua y la gestión de la empresa Aguas de Huelva”.

Las averías “siempre se producen en la puerta de un edificio de vecinos”, se queja María del Mar. “La empresa Aguas de Huelva ha enviado a sus trabajadores, se ha reparado cada avería y alguna vez hemos tenido que esperar uno o dos días sin agua en toda la calle, pero luego no han arreglado los desperfectos ocasionados, con trozos de calle levantados sin adoquinar, ni han retirado los restos de escombros y arena”, tal y como ha comprobado ‘in situ’ esta redacción.

En el puente del 12 de octubre, relata esta vecina, “a la altura del número 40 se rompió una tubería, que arreglaron pronto, pero se marcharon dejando vallas de seguridad alrededor del siniestro y paneles de madera tapando las arquetas levantadas. Así ha permanecido la calle hasta la semana siguiente, que recogieron los escombros, tras la llamada de una vecina a la empresa, quejándose por el abandono de estos restos”. Las vallas permanecen a día de ayer (2 de noviembre) en el mismo sitio.

Arias se queja además de que “también ocurre que la arqueta que se encuentra delante de la puerta del garaje del inmueble tiene un panel de aglomerado que ya, por el propio peso de los vehículos que acceden a éste, está roto” y teme que “en cualquier momento un coche se quede atrapado”.

“No olvidemos que la calle es peatonal pero de acceso restringido a vehículos, hay mobiliario urbano y todo ello junto a las citadas vallas dificulta transitar por ésta”, apunta María del Mar.

Y por si fuera poco, el lunes de la semana pasada (día 25 de octubre) Aguas de Huelva tuvo que cortar de nuevo el suministro de agua en la calle con motivo de la rotura de otra tubería en el número 38. “Es decir, en un mes dos edificios casi colindantes sufren averías de rotura en la red de abastecimiento de agua”, se queja Arias.

El estado actual de la calle Rico es “deplorable, llena de arena, sucia y con vallas que entorpecen el acceso de los peatones y de los propios vecinos a sus casas”, indica esta vecina que añade que “nadie da respuesta a las llamadas telefónicas de los vecinos a Aguas de Huelva, al Ayuntamiento, desde nos remiten a la anterior, y por supuesto el servicio de limpieza viaria no recoge los excesos de arena, donde resbalan los peatones.

El Bar Museum permaneció cerrado además hace “dos semanas” por una tercera avería en el mes de octubre.

Pérdidas en los bares. Desde los establecimientos hosteleros de la calle se ha mostrado la preocupación de éstos por las repercusiones que la dejadez municipal está provocando. Por un lado, la queja se centra en las averías de agua en sí, que suponen un corte del suministro, así como las obras correspondientes. Por otra parte, las inundaciones, fruto de las roturas, han supuesto que la calle se llene de arena. Las críticas en este sentido se las lleva el área de Limpieza. En la calle, según los vecinos y comerciantes, no se limpia desde el puente de La Hispanidad, es decir desde hace más de 20 días, por lo que “nadie se sienta en la terraza de los bares”, dicen desde Rocataliata y Bara Rado.

Los onubenses opinanJosé Galindo, vecino de la calle Rico, se queja de “los continuas roturas en una calle que se renovó hace cinco años. Hace que no tengamos suministro cuando sucede durante todo el día”. Miguel Ángel Fragio, de la tienda de informática Cumpuhuelva, se queja de “continuos levantamientos de la calle por las roturas” y de que “las alcantarillas y los adoquines están hundidos”. Gregorio Antelo, camarero del Mesón Rocataliata, indica que “la suciedad de la calle por la arena de las roturas de la tubería afecta al negocio porque hay mucho polvo y por la falta de agua”. María Teresa González, camarera del Bar Rodeo, se queja de “cómo está la calle, llena de tierra” y de que “no la limpien”, lo que hace que “los clientes no se sienten en las terrazas de los bares”.

CRONOLOGÍA29-01-2002. La calle Rico, en enero de 2002, meses antes de que se procediera al cambio total de esta vía, sufrió un hundimiento de la calzada, debido al estado de deterioro y antigüedad de esta parte del Centro.

02-10-2002. En octubre de 2002, la calle fue cortada al tráfico para proceder al cambio y ampliación de la red de saneamiento. Con esta obra se procedió a la semipeatonalización de la vía. Pocos meses después se rompió.

26-03-2003. Recién finalizada la obra, la nueva tubería no dio más de sí y se rompió. Fue la primera inundación que se repetiría a lo largo de los años. En 2010, son ya seis las roturas, y los vecinos ya no pueden más.

25-08-2005. El alcalde pisó esta calle para supervisar la colocación de unos maceteros gigantes. En la calle se echa de menos una visita similar ante los problemas que están padeciendo los vecinos de esta céntrica vía.

21-05-2010. La rotura acecida en mayo de este año es similar a las que se han registrado en varias ocaciones a lo largo de este 2010. Entonces, muchos vecinos quedaron atrapados en sus viviendas, además sufrir cortes de agua.

21-07-10. Las obras del PlanE, que supusieron el cambio de solería en la confluencia de Rico, Palacio y Concepción, motivó que los vecinos de la calle colocaran carteles donde se decía: “Calle Viagra, siempre levantada”.

Una mujer de 85 años, impedida de poder salir. Una mujer de 85 años se encuentra recluida en su casa por su protección. Las arenas de la calle y la tardanza del Ayuntamiento en arreglar los desperfectos de la rotura de la red de saneamiento supone para la madre de Nieves Parra un “peligro”, debido a que, como relata la hija de la mujer afectada, “puede caerse fácilmente”.

Nieves cuenta cómo “mi madre es una mujer a la que le gusta dar paseos y le gusta tomar el aire, además de que es bueno para ella”. Pero “debido a cómo está todo esto no dejamos que salga ella sola, a no ser que la llevemos nosotros y con mucho cuidado porque si se cae por culpa de la arena o se tropieza con todas las tablas puede romperse la cadera”, indica preocupada su hija.

El portal donde vive esta familia se encuentra rodeado de tablones, vallas y arena, tanto dentro como fuera, por lo que los vecinos han pedido al Ayuntamiento que las obras de reparación “no se demoren y concluyan de una vez por todas”.

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