La cultura condena las agresiones a los monumentos de la ciudad

Reportaje publicado en ODIEL Información de Huelva el jueves 18 de noviembre de 2010
Autor: Ígor R. Iglesias

El autor de la escultura dedicada a los Litri, dañada por pintadas, muestra su repulsa

El mundo de la cultura, especialmente del Arte, se ha unido ante el último acto vandálico sufrido por una de las esculturas de la capital onubense. La última víctima ha sido la estatua dedicada a la Dinastía de los Litri, cuyo autor es el artista de Aracena Alberto Germán.

Éste y Elías Rodríguez Picón son dos de los escultores que más encargos han recibido para dotar a la ciudad de diversas obras escultóricas en sus rotondas. Ambos han mostrado su repulsa ante este acto, condena que también ha efectuado el delegado provincial de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía en Huelva, Juan José Oña(PSOE).

Esta redacción se puso además en contacto con el Ayuntamiento de Huelva, como hizo con las citadas personas, que han hecho piña ante tales agresiones contra elementos patrimoniales de la capital. La condena del séptimo teniente de alcalde de Cultura en el Ayuntamiento, Manuel Remesal (PP), no se ha hecho efectiva, ya que, a pesar de ser consultado en dos ocasiones a lo largo del día de ayer en cuanto a este asunto, ningún representante del Ayuntamiento se pronunció al respecto.

Pero los artistas Alberto Germán y Elías Rodríguez Picón no se han cortado a la hora de exigir respeto a las obras artísticas.

El primero de ellos, autor de esta última obra dañada por las pintadas de uno o varios gamberros, se ha expresado “como onubense y no como quien dio lugar a la escultura, ya que cuando se inaugura y se coloca en un sitio público la obra dejó de ser mía para ser parte de Huelva”.

Alberto Germán que “lamenta” este atentado contra el patrimonio ha destacado “el gasto innecesario que supone ahora tener que limpiar la escultura y que por culpa de alguien que no tiene respeto ahora tendrán que pagar todos los ciudadanos”. En este sentido, ha sido contundente el autor de la obra afectada: “Quien ha hecho esto está jugando con el dinero de los demás”.

Este artista no ha ocultado, no obstante, su “impotencia” y dice que “me ha dolido en el alma, porque cada obra la sufrimos los que nos dedicamos a esto porque son como nuestros hijos”.

Sin embargo, ante la reacción de varios onubenses que a lo largo de todo el día de ayer se pusieron en contacto con este artista para hacerle llegar la indignación de muchos ciudadanos de Huelva, Alberto Germán ha indicado que “me llena que haya quien se indigne, porque quiere decir que sienten el patrimonio artístico como algo suyo”, a la par que “también me alegra la sensibilidad que ODIEL ha mostrado ante las agresiones que está sufriendo el Arte”.

Alberto Germán es autor no sólo de esta escultura (la de los Litri). También lo es del monumento que Huelva le dedica al cantaor Paco Toronjo y al Fútbol.

Por su parte, el delegado de Cultura de la Junta de Andalucía ha achacado toda la responsabilidad de lo sucedido en esta y otras ocasiones a los “vándalos, que son los que tienen la culpa de los actos vandálicos”, ante los cuales “las armas que tenemos que activar son la educación y el compromiso con los elementos patrimoniales y el mobiliario urbano y monumental”.

En este sentido, el representante de la administración andaluza ha expuesto que “los ciudadanos debemos ser agentes de seguridad contra los actos vandálicos y denunciar estas pintadas o destrozos”.

No obstante, también ha señalado Juan José Oña que “una vez que el acto vandálico ha hecho este daño, el Ayuntamiento de Huelva debe ponerse manos a la obra parta devolver la imagen primitiva a la escultura dañada”, que ayer seguía con el daño hecho.

El monumento a JRJ también sufrió un robo

La escultura dedicada al Premio Nobel de Literatura moguereño Juan Ramón Jiménez también ha sido objeto de agresiones.

Lo denuncia el propio autor de la obra, Elías Rodríguez Picón, que solidarizándose con Alberto Germán por los ataques contra una obra de éste y condenando un nuevo atentando contra el patrimonio artístico, ha expuesto cómo la escultura que luce en la Plaza Ivonne Cazanave fue objeto de un robo al poco tiempo de ser inaugurado el conjunto escultórico.

Los hechos que denuncia Elías Rodríguez Picón se pueden comprobar, no sólo en las dos imágenes (antes–ahora) que acompaña a esta información, sino ‘in situ’, tal y como ha comprobado esta redacción.

“Dos semanas después de inaugurarse el monumento alguien robó un perejil de bronce que estaba situado en la parte trasera del conjunto, debajo de la silla en la que he representado a Juan Ramón Jiménez sentado”. Rodríguez Picón también ha mostrado su “rechazo” ante este tipo de actos que “dañan una obra de arte y que le arrebatan parte de su esencia”, ya que el perejil es la planta que simboliza al autor moguereño y su obra literaria.

“Me parece algo desastroso que se dañe el patrimonio que no hace sino enriquecer las calles de una ciudad”, expone al robo en la escultura a Juan Ramón Jiménez y las pintadas en la de la Dinastía de los Litri.

Ahora, Elías Rodríguez Picón muestra su preocupación ante dos nuevas obras con las que contará la ciudad. Con las manos manchadas de barro, dando forma a una de ellas, contaba al teléfono a esta redacción que “si alguien decide que Cristóbal Colón o alguien que porta a la Virgen del Rocío no es de su agrado podrá venir con ‘spray’ y estropear algo que será de todos y que servirá como símbolos de la ciudad”.

Elías Rodríguez Picón expresó que tenía “el corazón encogido ante estos ataques”, ya que “las obras llevan un laborioso tratamiento en bronce, muy difícil de limpiar”, al tiempo que destacó “el mantenimiento tan importante que hay que hacer sobre todas las esculturas de la ciudad para evitar daños que realiza la proximidad de Huelva al mar, ya que se da en esta ciudad una alta concentración salina que daña las obras”.

Como solución, Elías Rodríguez Picón apuesta por “inculcar a los ciudadanos que estos elementos enriquecen las ciudades” y achaca el comportamiento de los que atentan contra el patrimonio a “una cuestión de educación”.

No obstante, Elías Rodríguez Picón ha indicado que la agresión contra el monumento a los Litri pueda ser un acto “antitaurino”, hecho que “no justifica dañar un monumento”.

El Ayuntamiento tiene que quitar las pintadas

El Ayuntamiento de Huelva tendrá que proceder a la limpieza del monumento después de que el monumento a la Dinastía de los Litri haya sido objeto de unas pintadas.

Por el momento, el Ayuntamiento no se ha pronunciado al respecto, a pesar de conminado a ello. Preguntado por la responsabilidad de la limpieza, también ha guardado silencio al respecto. Pero desde la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía se ha indicado que es el consistorio onubense el que tendrá que proceder a la limpieza del conjunto escultórico.

El concejal de Cultura, Manuel Remesal, nada ha dicho al respecto, y será la Concejalía de Infraestructura y Servicios Municipales, a cuyo frente está el noveno teniente de alcalde Felipe Arias (ambos del PP), el área encargada de llevar a cabo el trabajo.

Según la normativa local, en concreto, la Ordenanza Municipal de Higiene Urbana, “las pintadas en la vía pública sobre elementos estructurales, calzadas, aceras, mobiliario urbano, muros y paredes están prohibidas. Se exceptúan las pinturas murales de carácter artístico, que se realicen con autorización del propietario y que no atenten contra la estética y el decoro urbano, que deberán contar con la previa y expresa autorización municipal”.

Está claro que ninguno de estos supuestos se da en este caso, por lo que se aplicaría en este asunto otra norma: la Tasa por Servicios y Actividades Relacionadas con la Higiene Pública.

El problema en este caso es que se desconoce la autoría de quien ha cometido tal destrozo, que de haber sido pillado in fraganti, por ejemplo, vería cómo se aplicaría contra él, al menos, el artículo dos de la citada norma, donde se especifica que “constituye el hecho imponible de la presente tasa la prestación de los servicios públicos en cuanto a la limpieza de pintadas en vallas, muros, fachadas de edificios o en cualquier elementos del mobiliario urbano, cuando el autor no hubiera obtenido la autorización a que se refiere el artículo 36 de la Ordenanza Municipal de Higiene Urbana, y a pesar de ella, cuando las pintadas o pinturas atentaran contra el ornato público”.

El autor de la obra, Alberto Germán, ha llamado la atención sobre el dinero que a los ciudadanos onubenses cuestan estas gamberradas.

Asimismo, no se explica Alberto Germán “cómo hay quien pueda cometer este tipo de actos contra el patrimonio artístico, que es también mobiliario urbano y que es doblemente de todos”.

Al igual que esta obra, la iglesia de San Pedro y otros monumentos esperan su restauración por parte del Ayuntamiento y otras administraciones.

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