Reclaman protección efectiva y conciencia

Reportaje publicado en ODIEL Información de Huelva el viernes 19 de noviembre de 2010
Autor: Ígor R. Iglesias

 

Los escultores onubenses Aramburu, Castro Crespo, Alberto Germán y Picón advierten de la falta de respeto en general, cuyo reflejo son, en opinión de los artistas, los actos vandálicos

Lo que está sucediendo con el Patrimonio Histórico–Artístico de nuestras calles es “el reflejo del ciudadano que vive en ella”. En estos términos se ha expresado el arquitecto, escultor y pintor onubense Alfonso Aramburu ante el comportamiento incívico patente en los monumentos de la ciudad.

Y lo dice este hombre refiriéndose a todos los sectores y edades de la población: “Los mayores, los niños, los jóvenes, sus padres y los políticos”.

Esta situación refleja algo que, ya apuntaba en este periódico ayer el joven escultor onubense Elías Rodríguez Picón, “la falta de educación y cultura y el poco respeto que hay hacia las personas y el patrimonio”.

Aramburu condena estos atentados, pero incide en su queja en el comportamiento social global, criticando a las instituciones, al Ayuntamiento por no mantener y no velar por la conservación, y a los propios onubenses en general por no velar por estas mismas cosas para con el patrimonio de todos los habitantes de esta ciudad.

La propuesta de Aramburu pasa por mirarse al espejo, por que “se tenga en cuenta que el estado de nuestras calles en cuanto a la infraestructura, a la limpieza, a las esculturas, a los edificios catalogados, etcétera, es responsabilidad tanto del que manda como de los ciudadanos de a pie”.

Los artistas (lo hacen Aramburu, Picón y también Alberto Germán y Castro Crespo, todos ellos onubenses) lamentan que “no haya una cultura del respeto”, como indica Alberto Germán, cuya obra de los Litri fue la última víctima de este vandalismo, agresión que ha despertado un rechazo social y el planteamiento en diversos sectores de la sociedad onubense de que algo tiene que cambiar.

El primer paso es la autocrítica, tal y como están planteando los artistas, cuya voz curiosamente no se ha despertado porque se hayan sentido agredidos como artistas en sí, según exponen. “Existe una crisis de educación” y estos atentados contra el arte “son el resultado de una sociedad que se está educando muy lejos de los valores del socialismo y de la izquierda”, reflexiona Aramburu, quien critica que “no se enseñe a los chavales a que tienen que poner a disposición de las demás personas todo su saber y su talento”.

Son estas pintadas, por tanto, en opinión de Aramburu, “el reflejo del egoísmo y la falta de respeto” a los demás. “Antes de tener un título académico, hay que tener el título de persona”, sentencia el polifacético arquitecto.

Castro Crespo, por su parte, se muestra muy crítico con las instituciones y el ámbito político, que es paradójicamente el reflejo de la sociedad y donde ésta también se mira.

En este sentido, Castro Crespo habla del “feísmo, que es la falta de sensibilidad hacia el patrimonio artístico, que es escasísimo en Huelva y encima nos lo cargamos”.

Y no se guarda críticas para unos y otros: “Para los ciudadanos, en general; pero, especialmente, para los políticos: el Ayuntamiento o la Junta de Andalucía”. Este artista no comparte ciertas decisiones políticas de estas y otras administraciones, que, en su opinión, “hacen más daño que un spray”.

Alfonso Aramburu, por su parte, también critica “a los que para protestar contra el Gobierno durante la Huelga General del 29 de septiembre estamparon sobre edificios de la ciudad y el mobiliario urbano pintadas”, destacando la efectuada en el Palacio Mora Claros.

El museo al aire libre del Parque Zafra, destrozado

Todas las esculturas del Parque Zafra han recibido en los últimos meses la agresión más habitual que ciertas personas sin escrúpulos realizan contra el patrimonio artístico y urbano: las pintadas.

La mayor parte de estas esculturas llegaron a esta ciudad durante la década de 1990. Las calles peatonales del Centro (que entonces sólo eran las que discurrían consecutivamente desde la Plaza del Punto hasta el Pasaje Manuel Machado) se dotaron en 1991 de un contenido cultural que entonces revolucionó en cierto sentido el espacio urbano de esta ciudad.

El arte ya no estaba encerrado en museos concebidos como espacios acotados y surgió el Museo al Aire Libre, con un gran número de obras que posteriormente fueron sustituidas por macetones y llevadas de un sitio para otro: algunas fueron a parar a la Plaza de la Constitución (concretamente frente al Ayuntamiento) y otras se colocaron con el tiempo junto al busto de Diego Díaz Hierro, en la plaza homónima, y en la calle San Sebastián. Allí lucen todavía las esculturas, que, al margen de la ubicación definitiva incierta que hubo durante muchos años, no figuran en las actuales guías turísticas que el Ayuntamiento pone a disposición de los turistas que visitan esta capital de provincia.

Y lo mismo ocurre con el museo al aire libre más numeroso de la ciudad: el del Parque Zafra, que se inauguró como Paseo Monumental el 7 de abril de 2006 por parte del Ayuntamiento, que ubicó 30 obras de las 63 que 15 años atrás conforman el desaparecido Museo al Aire Libre.

Ahora, en el Parque Zafra, todas estas esculturas lucen con algún tipo de pintada: comenzando por las que han destrozado prácticamente la obra de manera íntegra y terminando por aquellas donde algún maleducado decidió estampar su firma, un simple garabato, una mancha, un dibujito e, incluso, colocar sobre la escultura o en su base una pegatina.

Actualmente, en el Parque Zafra se encuentran ubicadas 20 obras (algunas han desparecido) y ninguna de las que allí se ubica, como se muestra en este reportaje se libra de estos actos vandálicos.

Esta redacción es testigo de cómo muchas de estas pintadas se han producido en el último mes, ya que a principios de octubre muchos de estos monumentos no tenían el nivel de destrozo que presentaban en el día de ayer.

El proyecto de colación de estas estatuas en el parque supuso una inversión de 200.000 euros por parte del Ayuntamiento, dinero al que habrá que sumarle la limpieza de estos monumentos y del resto de la ciudad que también son objeto de este tipo de vandalismo.

A estos actos se suma la falta de mantenimiento por parte del Ayuntamiento de Huelva.

La facilidad de comprar un ‘spray’ sin control alguno en cualquier bazar

Las pintadas que destrozan el patrinomio histórico–artístico proceden de botes de ‘spray’ fáciles de adquirir por cualquier persona de cualquier edad en cualquier bazar de la ciudad.

Esta redacción pudo comprobarlo en la tarde de ayer: entramos en un bazar del Centro, vamos a la sección correspondientes donde se disponen todo tipo de botes con todo tipo de colores; coger, pagar y listo.

El uso que se le da a ese bote de ‘spray’ es el que determina que lo que para algunos es su instrumento de pintura para verdaderas obras de arte en murales destinados a las mismas se convierta para otros en un arma con capacidad de hacer daño al arte y al bolsillo del ciudadano, ya que es el Ayuntamiento en el caso del mobiliario urbano y el de estos monumentos el que tiene que hacer frente a la limpieza de los mismos. En el caso de pintadas sobre edificios particulares son los dueños de éstos los responsables de eliminar la pintada en cuestión, algo que supone un gran desembolso para muchas comunidades de vecinos; otras no tienen siquiera capacidad económica de afrontar este gasto extra.

Desde el Ayuntamiento de Huelva en alguna ocasión (no ahora, pues aún no se ha pronunciado ningún representante de tal institución, a pesar de las invitaciones y los requerimientos por parte de esta redacción, que se encuentra por tercer día consecutivo a la espera de una respuesta), se ha expresado que la administración local actúa sobre edificios particulares sólo en el caso de que sobre las fachadas de los edificios se hayan escritos insultos contra una persona identificable; por ejemplo, insultos contra el alcalde u otra persona conocida.

Aunque con respecto a esto último, esta redacción ha comprobado cómo no sólo no se eliminan las pintadas de los monumentos, sino que además los comentarios injuriosos sobre las personas no siempre se eliminan: hay pegatinas y pintadas contra Zapatero, insultos de índole sexual contra jóvenes en sus propios barrios (donde son fácilmente identificables) o amenazas de violación contra los hijos de agentes de Policía.

Con respecto a los aerosoles con los que se hacen las pintadas, las garantías de fabricación y de cumplimiento de las normas requeridas en cuanto a los materiales que conforman el producto están entredicho en muchos casos. De ahí, la incautación periódica por parte de la Policía Local.

One thought on “Reclaman protección efectiva y conciencia

  1. Jesus Miguel says:

    Hola
    He encontrado tu pagina despues de trastear por internet buscando datos sobre los monumentos de nuestra Huelva, aunque soy nacido en Moguer, soy un enamorado de nuestras costumbres y de las cosas que hemos conseguido con el paso de los años.
    Por consejo de un amigo, te comento que me dijo que hiciera una pagina web, ya que me gusta la fotografia aunque se un mero aficionado.
    No solo tengo una pagina web, sino que ademas tengo 5 blog.
    He leido este articulo y de verdad es vergonzoso el trato que reciben de algunos de nuestros ciudadanos
    Bueno solo dejarte el enlace de las fotos realizadas por mi de parte de ese maravilloso museo al aire libre que tenemos. Espero te guste y lo disfrutes. Despues la segunda parte y tambien todos los monumentos ubicados en nuestra querida Onuba.

    http://jemimar2.blogspot.com/2011/01/huelva-monumentos_15.html#more

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