Seis meses con la calle levantada esperando a que la asfalten

Reportaje publicado en ODIEL Información de Huelva el miércoles 1 de diciembre de 2010
Autor: Ígor R. Iglesias

Los continuos llantazos y destrozos en los bajos de los coches están provocando la exasperación de muchos vecinos del barrio de las Tres Ventanas. En concreto, a los residentes de la calle Concepción Rodríguez Garzón, debido a la falta de pavimentación tras seis meses de obras del Plan E, que ha dejado la calle patas arriba durante este segundo periodo del año.

Entre cinco y diez centímetros es la altura que tienen estas piletas con respecto al pavimento original, que será sustituido por el que de manera ilógica se echará durante la temporada de lluvias. Como si la experiencia del año pasado no hubiera bastado, el asfaltado se hará durante este época, pero sin fecha concreta. Los vecinos llevan esperando desde junio, momento en el que comenzó la obra, que ha afectado a tres calles.

Se trata de un proyecto del PlanE de este año denominado Proyecto de Renovación de las Redes de Agua y Saneamiento en la Barriada Tres Ventanas de Huelva. Son 220.000 euros para cambiar las tuberías de las entrañas de las calles Concepción Rodríguez Garzón, Manzanilla y Virgen del Reposo, donde se ha procedido a lo largo de todos estos meses a este cambio y la colocación de las citadas piletas, que tantos problemas están provocando en la calle a los conductores y viandantes, según el testimonio de los que allí viven.

Éstos dicen no entender “cómo se puede dejar durante tanto tiempo la calle totalmente levantada, sin tener en cuenta que por la misma transitan muchas personas”, expone Rosa Rodríguez, vecina del barrio.

Antonio Rodríguez Hernández añade que ha habido problemas en muchos vehículos y expone que “la misma Policía Local levantó atestados el sábado pasado, creemos que por las denuncias que el Ayuntamiento ha podido recibir por culpa de estas llantas”.

Y es que estas obras que tanto se retrasan y que dejan 10 centímetros de altura en medio de la calle cada 10 metros durante varios meses llega a hartar a más de uno.

Sergio Galán Morales, comerciante en la calle Concepción Rodríguez Garzón, dice haber “escuchado varios llantazos ya por las piletas”. Dice que se ha hecho “a estilo compadre”, ya que, en su opinión, “si saben que se va retrasar tanto, lo que tienen que hacer es no dejar a medias la obra durante tanto tiempo y acabar una parte y luego empezar otra”.

Pensar en el ciudadano. Es la reflexión de Dolores Rodríguez Toscano, quien dice que “no se piensa en que aquí viven personas y que si los coches se estropean la gente tiene que pagarlos de su bolsillo”.

Joaquín Gutiérrez Vázquez, también vecino, se queja de que “las piletas las mantengan tanto tiempo levantadas”. Dice este hombre que “algunos se dejan las ruedas del coche ahí” y se queja de que “no se haya tenido en cuenta las aceras”.

Asociación vecinal. Francisco González, el presidente de la Asociación de Vecinos La Morana, de la que depende el barrio de las Tres Ventanas, expone que “nos hemos hecho eco en otra ocasión de la queja de los vecinos y yo personalmente he hablado con el arquitecto de la obra”. Dice González que “hay dos opciones: o cerrar la calle o que los vecinos tengan más cuidado, porque está todo dentro del plazo de la obra”.

Este presidente vecinal, en cuanto a la próxima ejecución del pavimentado en época de lluvias, remite al “periodo de la obra, tal y como aparece en los documentos, por lo tanto se está haciendo bien, siguiendo paso a paso todo”.

Las aceras seguirán siendo un barrera para los mayores. Rafael Pérez Vargas caminaba ayer con su esposa por en medio de la calle. No había obstáculos en las aceras y el estado de la calzada no parecía, en principio el mejor sitio para pasar dos personas mayores.Preguntado por lo que en principio parece una imprudencia, Rafael explica que “este tramo” de la calle Concepción Rodríguez Garzón, “que está en cuesta, tiene la acera llena de desniveles y es intransitable para las personas que tenemos mucha edad”. Tiene 72 años y se queja de que “no acondicionen las aceras del barrio para las personas mayores, porque la gente joven no tiene problemas para caminar por una acera así, pero nosotros sí”.

Sin embargo, para esquivar el referido tramo, Rafael y su esposa caminan por un asfalto deteriorado, lleno de agujeros, y con unas piletas muy elevadas y donde otros vecinos, de menos edad, dicen que han tropezado. “Pero es mejor coger por aquí, porque hay menos desniveles y puestos a exponerte al peligro de caerte, optamos por donde es menos peligroso”, explica.

El resto de vecinos se queja de que el acerado “no vaya a ser renovado y esté a ras de carretera en algunos tramos, por lo que cuando asfalten la carretera quedará por encima del acerado”, indica Sergio Galán Morales.

Flor García se queja del estado de la acera, donde “he estado a punto de caerme”, y también lo hace Dolores Rodríguez Toscano, que dice que las losetas “están muy mal”.

No todo son quejas. Algunos ven el vaso medio vacío; otros, medio lleno. Lorenzo Vázquez Vázquez dice que “no me supone inconveniente ni como conductor ni como peatón esta calle”. Y en uno de los talleres de la calle dicen no recibir quejas. El presidente de la asociación vecinal, Francisco González, cree que estas quejas vecinales “no son acertadas”.

(Lea el reportaje completo en ODIEL Información, con fotografías detalladas de los problemas denunciados y las caras de sus denunciantes)

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