Una calle de Huerta Mena se hunde y nadie se inmuta

Reportaje publicado en ODIEL Información de Huelva el miércoles 8 de diciembre de 2010
Autor: Ígor R. Iglesias

El suelo de la calle García Xalmiento se ha hundido en todo el centro de esta vía peatonal. Así lleva varios meses y, a pesar de que la Asociación de Vecinos de Huerta Mena, barrio en el que se encuentra, lo ha comunicado al Ayuntamiento, desde el mismo no se ha actuado.

La brecha se encuentra en mitad de una calle por donde cada Lunes Santo procesiona, ya de madrugada, la Hermandad de las Tres Caídas. Está en las inmediaciones del colegio San Fernando y por la misma transitan cada día decenas de niños, muchos de los cuales, con su curiosidad infantil, intentan colar por la pequeña brecha que ha dejado el alcantarillado al descubierto todo tipo de objetos. La queja de uno de los padres de estos alumnos se centra en el peligro que entraña para estos menores que la calle lleve así “desde antes de verano”.

Las lluvias de estos días han taponado de hojas de árboles este agujero que, según la presidenta de la citada asociación de vecinos, Celia Gálvez, “es culpa de una máquina que colocó una empresa de albañilería para arreglar una casa”, cuyo portal da a la avenida Federico Molina.

No sólo es un inconveniente para los chiquillos que a diario vienen a esta zona o viven en ella. La mayor parte de los vecinos del Pasaje García Xalmiento son “personas mayores, que con lo dejada que está la calle podrían caerse”, advierte Antonio Díaz Rodríguez, un hombre de poco más de 30 años cuyos padres habitan aquí.

Antonio dice que “el Ayuntamiento debería eliminar las barreras arquitectónicas”. Y no sólo él: Antonia Rodríguez Pérez, su madre, dice que “la calle es una birria, un pasaje que da vergüenza verlo, porque tiene poco de peatonal y sólo lo limpian en Semana Santa”.

En sentido, el padre de Antonio, Ambrosio Díaz Sanz, apunta que “sólo prestan atención a la calle cuando pasa el Señor de las Tres Caídas el Lunes Santo, el resto del año como si no existiéramos”.

Así se sienten también el resto de vecinos: Isabel Moreno Rodríguez expone que “en 25 años, que son los que yo llevo viviendo aquí, no han arreglado nada de la calle”.

Más tiempo lleva Esperanza Pineda Rebollo. Fue una de las que estrenó el barrio, inaugurado hace 40 años, durante el franquismo. “Le pusieron Barriada del Caudillo, pero nunca le hemos llamado así”, dice. La guasa popular puso nombre a estos pisos: “Los huevos duros, por el color amarillo y blanco de los edificios”.

Se queja Esperanza de que “la calle se rompe y a nadie le importa”, además de que “ésta es la calle más abandonada y la única, junto a Sancho de Rama [paralela al Colegio San Fernando], que no arreglaron con la rehabilitación que se le hizo a los alrededores del Mercado de San Sebastián”. Y “por el agujero de la calle salen todo tipo de bichos y, sobre todo, cucarachas”, que “se amontonan en el laguna que se forma”.

Este pasaje está ligeramente inclinado hacia el lado opuesto a las alcantarillas, por lo que las aguas se acumulan de tal forma que “hacen imposible el paso”, expone Ambrosio, por la parte de la calle habilitada para el tránsito de discapacitados, producto esta zona de una obra que se llevó a cabo con la rehabilitación de la vía que atraviesa perpendicularmente a García Xalmiento desde Federico Molina hasta Pío XII.

Se queja Isabel Moreno de que “el agua se acumula y no tiene por donde evacuar”, lo que aumenta la presencia de los insectos de los que se quejan estos vecinos. Esperanza Pineda dice que “se pueden ver saliendo del agujero” y Ambrosio Díaz añade que “también flotando en la charca que se forma”. Esta redacción ha comprobado ‘in situ’ cómo de la brecha que se ha formado en el suelo salen las pequeñas cucarachas que describen los vecinos.

La misma cantidad de hojas que se acumula en el citado agujero de la calle, junto a una pileta del alcantarillado público, también está taponando las alcantarillas de la calle. Y todo ello, según la queja vecinal, porque no hay servicio de limpieza. Según Carmen Bermúdez Gómez “no viene el barrendero”, algo que corroboran todos los vecinos.

Según la presidenta vecinal, con respecto a la abertura de la calle, “el Ayuntamiento de Huelva le ha pedido a los responsables privados que arreglen los destrozos”, pero por la zona durante los seis meses que han transcurrido desde que las máquinas abandonaran la zona, nada se sabe de arreglos y de presencia municipal en la zona.

Los vecinos se muestran muy seguros al afirmar que en las semanas previas a la Semana Santa el Ayuntamiento de Huelva llevará a cabo la reparación de la calle.

“Esto es de vergüenza”, indica Ambrosio Díaz, en referencia tanto al estado de esta calle como al hecho de que “se aprovechen de una tradición”.

Se da la circunstancia de que en la calle paralela, García Alonso, también peatonal, no vive nadie. Y está rehabilitada.

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