Los pocos barrenderos no dan abasto con las hojas caídas

Reportaje publicado en ODIEL Información de Huelva el martes 14 de diciembre de 2010
Autor: Ígor R. Iglesias

La falta de limpieza en las calles de la ciudad está dejando un océano de hojas en zonas con árboles caducifolios que están provocando resbalones, especialmente en los días de lluvia. La falta de operarios municipales hace que los trabajadores de la limpieza no den abasto con la recogida de hojas.

En las calles Mackay MacDonald y el tramo de Federico Mayo que linda con aquella vía las plazoletas y las aceras que se disponen a lo largo de este lugar que comunica la Iglesia de San Sebastián con la Plaza de la Dinastía de los Litri están repletas de hojas, tan exageradamente, que Manuel y Enrique bromeaban ayer sobre si tirarse encima de esta espesa masa de hojas, “que seguro que no damos en el suelo”.

Las dos variedades de plantas que existen a uno y a otro lado de de la calle dejan dos perspectivas de colores y de hojas diferentes. Son “sóforas” y “falsos perales”, según los llaman los jardineros onubenses, en palabras de Rafael Mas (trabajador municipal).

En el tramo que discurre contiguo al citado templo eclesiástico las llamativas hojas de color rojizo son de tal tamaño que, acumuladas, forman un manto que supera en altura los pies de los viandantes.

El otro lado de la calle, con otro tipo de hoja, también se encuentra repleto. Vicente, un viandante que a diario circula por esta calle, describía la estampa de todos los días: “La plaza que está en frente de la iglesia es un manto, sin que se pueda verse el suelo”.

Las lluvias han propiciado, no obstante, que estas hojas se dispersaran, pero las mismas se han convertido en una trampa para los peatones, que se resbalan con estos elementos caídos de los árboles y que el Ayuntamiento no recoge con la premura que debería hacerlo.

“Me llega por la pantorrilla”, dice Manuela, que se queja de que “así si no se ve por donde pisas y si está rota la acera si me caigo y me lastimo, ¿dónde reclamo después?”

La pregunta tiene fácil respuesta: al Ayuntamiento. Pero antes de llegar a esta situación los ciudadanos consultados por esta redacción (los que se quejan, porque hay opiniones para todos los gustos) consideran que el Ayuntamiento ha de priorizar la limpieza. No sólo para evitar caídas, también situaciones que pueden parecer graciosas (para el que no le pasa), pero que son “una faena” para el afectado.

David, un vecino de Viaplana que circula a menudo por una de estas avenidas donde la caída de la hoja por otoño y la dejadez municipal se dan la mano, expone que “el otro día iba caminando y por culpa de que no se veía la acera pisé una caca de perro y me manché todo el pie”.

Explica este onubense que tal es heces fecales “estaban escondida debajo de las hojas”.

Parece una tontería, pero este tipo de pisadas a ciegas pueden resultar muy peligrosas para personas de avanzada edad o con movilidad reducida.

José Antonio Omist, de 73 años de edad, dice haber “estado a punto de caerme por culpa de las hojas, que resbalan con el suelo, cuando está mojado”. Describe la situación: “Iba caminando y a la altura del veterinario [de la calle], como hay una bajada para el garaje, no la vi, y casi me doblo un pie”.

Dice que “deberían poner más personal a limpiar de cara a que las personas mayores no corramos peligro de caída”, algo que también opina María Cristina Martínez: “El Ayuntamiento debería poner otro operario para la limpieza de las aceras”. Su marido, Manuel Collado, tiene una opinión diferente: “Las hojas se vuelven a caer una y otra vez” y “es imposible estar siempre pendiente”. Y opinión similar tiene uno de los jardineros municipales: no se puede controlar, porque es propio de la naturaleza” y “si se recoge a los 10 minutos está igual”.

El nombre de este trabajador de Urbaser, la empresa concesionaria de la limpieza de la ciudad, es Rafael Mas, quien, por otra parte, no tiene ninguna responsabilidad con respecto a este problema.

Sí lo tienen los barrenderos, quienes a diario se afanan por cumplir con su cometido de dejar las calles como una patena. Es la falta de operarios la que provoca que los trabajadores del servicio de limpieza tengan tantas calles que cubrir por cada trabajador que “la zona asignada a cada uno no da tiempo a barrerla ni en dos semanas”, indicó ayer uno de los operarios a esta redacción.

Este trabajador, “excepcionalmente”, se encontraba ayer por la zona para “ayudar al compañero” que está encargado de la limpieza de las calles que comprenden el área en las que se encuentran zonas como El Ciruelo, Federico Mayo, Mackay MacDonald o la Vía Paisajista.

Además, uno de estos empleados indica que “encima estoy cubriendo la zona de otro compañero porque está de baja”.

Todo esto, sobre lo que desde hace tiempo lleva advirtiendo el sindicato UGT, respecto de la reducción de personal, tiene un trasfondo económico. Por un lado, el ahorro de dinero por parte del Ayuntamiento a costa de la limpieza de las calles de esta ciudad y, por otro, la ruina del consistorio, cuya parálisis está colocando a Huelva en una difícil situación: estas calles podrían servir de plató para una película sobre un mundo donde reinase el abandono.

Esta zona se encuentra en las inmediaciones del Centro de Especialidades Virgen de la Cinta, un ambulatorio al que acuden diariamente muchos ciudadanos de la provincia. Como Inmaculada Rodríguez y sus hijas Inés e Inmaculada de Paúl, quienes se asombraron ayer al ver las calles de la ciudad así. “En Ayamonte están continuamente recogiendo las hojas para que la gente no se caiga”, expusieron estas ayamontinas, que tras un rato en el médico cuando volvieron a su coche se lo encontraron con multitud de hojas sobre el mismo. “La resina daña la chapa de los coches”, se quejó Inmaculada hija. Son muchos los vehículos que están cubiertos por completo de hojas.

La presencia de este centro de salud hace que en la zona sea habitual la presencia de embarazadas como María Luisa Luengo, que advierte “del peligro” de caída, por lo que opina que “deberían prestar más atención”.

Es un toque de atención que los ciudadanos de a pie hacen a los responsables municipales, en este caso, a los máximos responsables de la limpieza: el alcalde, Pedro Rodríguez, y su teniente de alcalde de Infraestructuras y Servicios, Felipe Arias (ambos del PP).

(Lea el reportaje completo en la edición impresa)

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