La falta de limpieza provoca que las alcantarillas estén taponadas

Reportaje publicado en ODIEL Información de Huelva el viernes 24 de diciembre de 2010
Autor: Ígor R. Iglesias

Las alcantarillas de la barriada de La Hispanidad no tragan el agua de la lluvia. El motivo, la falta de operarios municipales para recoger tanto las hojas de los árboles como los desperdicios que se acumulan en los husillos de calles como Alonso de Ercilla, Gómez de Avellaneda y Ruiz de Alarcón.

Magdalena Ruiz Alba y Purificación García López, de 78 y 79 años respectivamente, se han de bajar de la acera para poder continuar su camino. Se adentran en la calzada rodeando la acumulación de agua que inunda una esquina entera. Se trata de la confluencia de Alonso de Ercilla con Gómez de Avellaneda.

La acera y parte de la calzada se encuentra inundada un día después de que lloviera en la capital. Pero no es el agua de la lluvia (que no cayó de manera torrencial) la que obstruye las alcantarillas de esta esquina y de gran parte de Alonso de Ercilla, sino las hojas de los árboles y restos de envases, plásticos y papeles acumulados por las aguas en esta zona del barrio debido a la pendiente de la zona.

Magdalena y Purificación se quejan de que “por culpa de la falta de limpieza tengamos que dar un rodeo” y “yo tengo las piernas como para eso”, indica Purificación. “No se piensa en las personas y menos en losmayores”, añade indignada Magdalena.

Un vecino de éstas, ÁngelManuel Rouco Correa, explica el problema: “Las alcantarillas están taponadas porque no limpian; no veréis un trabajador del Ayuntamiento en el barrio limpiando”, asegura, al tiempo que apunta al consistorio como “culpable de que esté todo abandonado y cada vez peor”.

Relata este hombre cómo “somos los vecinos los que tenemos que ocuparnos de las cosas”. En concreto, expone cómo “a veces otro vecino y su novia para que las alcantarillas puedan tragar agua se meten en las lagunas que se forman hasta llegar a las piletas y abren las alcantarillas con un palo, ya que las rejillas que han frenado el paso de toda la suciedad de las calles no permiten la evacuación de las aguas”.

Ignacio PegueroHerves y otro vecino suyo, llamado Juan, dicen que “esto no ocurría el año pasado que llovió mucho más”. Sin embargo, desde la asociación vecinal del ba-rrio, su presidente Andrés García, sí se indica que “sucede todos los años y más ahora por las fuertes lluvias que estamos sufriendo estos días”. Así mismo, García habla también de que las hojas “pertenecen a los plataneros del barrio y el Ayuntamiento las recoge habitualmente; de hecho, estuvieron aquí hace unos días, pero es tanta la cantidad de hojas que caen que los trabajadores municipales no dan abasto”.

El presidente vecinal dice que “en la asociación de vecinos no hemos recibido ninguna queja sobre el tema, aunque conocemos que estos problemas se producen, por eso estamos cada dos por tres llamando al Ayuntamiento, como es nuestra obligación”.

Alonso de Ercilla y Gómez de Avellaneda no es la única zona en la que diferentes. La calle Ruiz de Alarcón se inunda porque “el Ayuntamiento suprimió las alcantarillas cuando amplió las paradas de autobús, con la remodelación del barrio”, dice el máximo representante de los vecinos de La Hispanidad.

Allí, Ana Silva Reyes se queja de cómo “el agua llega hasta la acera cuando más fuerte llueve, porque no tiene por donde evacuar”. Lo dice esta mujer en la parada del autobúsmientras los vehículos pasan y salpican a aquellos peatones que no se guarden de ser mojados.

El motivo es el mismo: una gran acumulación de agua a lo largo de toda esta calle, especialmente en las paradas de autobús y en los muchos socavones con los que cuenta esta deteriorada vía, que será objeto de un pavimentado en breve (en plena época de lluvias) por parte del Ayuntamiento, gracias al dinero que la Junta de Andalucía ha destinado a la capital onubense dentro del Plan Proteja (el que pone enmarcha la administración andaluza para la creación de empleo).

En Ruiz de Alarcón, otra vecina, Ana Rivas Hernández, también se queja “del mal estado de la barriada”, que “se inunda todo porque o no hay suficientes alcantarillas o se taponan porque el Ayuntamiento no limpia”.

El descontento con el equipo de Gobierno es general, como en tantos otros barrios, hecho que se resume en la frase de otro vecino, Juan Rodríguez González: “Se les ha ido la ciudad de las manos”, en referencia al Ayuntamiento.

Los conductores también sufren las consecuencias de esta dejadez motivadora de las inundaciones que afecta a este barrio, que, paradójicamente, se encuentra en una zona alta de la ciudad. Juan Laguna Movilla, vecino de la calle Alonso de Ercilla, se queja de las dificultades para acceder a los vehículos por parte de los vecinos que dejan sus coches en los aparcamientos de esta calle: “El agua lo cubre todo por donde nos tenemos que montar en los coches”. De hecho, algunos vecinos “incluso dejan el vehículo retirado de la zona para poder montarse, teniendo que dar un rodeo muy grande”, añade otro vecino, que prefiere no dar su nombre.

Volviendo a la asociación de vecinos, el presidente de la misma dice ser “consciente” de esta situación y relata cómo este hecho que describen los vecinos consultados a pie de calle es tal que “incluso en días de lluvias intensas las aceras se cubren totalmente”.

Lo saben bien Purificación yMagdalena y otras mujeres y hombresmayores, que no se aventuran como algunos jóvenes a adentrarse en los grandes charcos. Éstos saltan, a veces sin éxito, para no mojarse los zapatos con el agua estancada.

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