Los que trabajan en Año Nuevo ven el 1 de enero como un día más

Reportaje publicado en ODIEL Información de Huelva el domingo 2 de enero de 2010
Autor: Ígor R. Iglesias

Trabajar un día 1 de enero puede parecer un fastidio, y quizá lo sea, pero, con respecto a algunas profesiones es tan necesaria la presencia de ciertos profesionales que para los que les toca “es lo más normal”.

Agentes de policía, personal sanitario, camareros, taxistas y un largo etcétera de trabajadores de sectores que siguen funcionando cuando otros descansan, como sucede en las relacionadas con el tiempo de ocio.

De hecho, las salas de cine de la ciudad estaban ayer repletas de onubenses, que aprovechando el día de fiesta acudieron masivamente como espectadores a ver una película en familia, pareja o con los amigos. Manuel Muñoz Castilla, uno de los empleados de Cine Box Aqualon Puerto tenía ayer “más trabajo, porque la gente aprovecha este día festivo para venir al cine”. Para él, “es normal trabajar en un día como este, porque la gente viene al cine en su tiempo de ocio”. Tanto es así que “el día que tuvimos más espectadores fue el de Navidad, el 25 diciembre”.

En el sector de la hostelería saben bien también lo que es ‘currar’ en fiesta. Lidia Gamovici, camarera del Bar 100 Montaditos del Centro Comercial Aqualon, preparaba ayer bocadillos como “en un día más de trabajo. Siempre me ha tocado trabajar en un día como hoy, desde las 14.00 horas hasta por la noche”.

Pero el de ayer, a pesar de ser día de fiesta, no era un día cualquiera. Y es que en Año Nuevo suceden cosas curiosas, como en la gasolinera junto a Hipercor, donde “ha venido más gente a comprar el pan que a echar gasolina, porque está todo cerrado”, expuso uno de los empleados de este establecimiento, José Rodríguez Contreras, quien decía medio en broma que “es un fastidio trabajar el día 1, pero cuando te toca, te toca”.

De “inusual” tachaba el día de ayer uno de los agentes de la Policía Local, de nombre Santi Macías Pérez. “Es un 1 de enero “fuera de lo normal, puesto que hay una calma inusual en Huelva”, decía este agente, quien ha observado cómo a lo largo de los seis años que lleva en el servicio “se tiende a que los días más complicados sean los previos al Año Nuevo y a la Navidad”, siendo el “abuso del alcohol uno de las causas de muchos problemas que tenemos que atender”.

Problemas de los que saben bien en Urgencias. Esteban Oliva Vázquez y Miguel Pichardo Tristán son los celadores de las Urgencias del Manuel Lois que han estado trabajando desde las 10.00 horas de ayer hasta las 10.00 horas de hoy domingo.

Miguel indicaba ayer cómo “en estos días por la noche se han atendido muchas intoxicaciones etílicas” y otros asuntos relacionados con la ingesta de alcohol: reyertas, etcétera.

Este trabajador sanitario trabajó el día 24 y dice que “fue el día más complicado en muchos años, por la cantidad de problemas que se acumularon: muchas salidas en ambulancia y una gran acumulación de pacientes en Urgencias”.

Ayer, por la tarde, este servicio médico estaba repleto de onubenses. “La mañana ha sido muy tranquila, pero la tarde se está complicando, especialmente con dolencias relacionadas con el estómago o vómitos, tras la cena de Nochevieja”.

En cuanto a lo estrictamente laboral, “lo pesado no es venir en Año Nuevo, sino tener un turno de 24 horas, porque se hace cada vez más muy cuesta arriba”.

También estaban al pie del cañón los taxistas, pero, al contrario que los médicos, de brazos cruzados. Juan Gabriel Ruiz Casanova es taxista y pudo estar hablando con esta redacción durante un buen rato “porque ya nadie coge taxis y estamos atravesando la peor época para este sector”, que está pensando en abandonar tras 37 años al volante. “Lo peor no es trabajar el día 1; lo malo es no poder ganar lo suficiente para cubrir los 42 euros de gasto y que te sobre para comer” y “con suerte le puedo sacar en limpio 30 euros”.

Juan trabajó ayer “como todos los días desde hace dos años, pues no me puedo permitir el lujo de descansar ni de tener vacaciones”.

Otro compañero suyo, Miguel Cabrera Barroso, desde 1985 al volante, también se quejaba de la falta de clientes en este servicio público de transporte. Trabajaba ayer y no lo hizo el día 31 por la noche, “como casi todos los compañeros”, porque, según expuso, “es una noche muy complicada, porque la gente bebe mucho y te expones a la inseguridad de la noche, a que te hagan algo o a que se te cruce un coche de algún borracho”.

Miguel trabajó “una Nochevieja y ya no lo volví a hacer nunca más, porque la seguridad está antes que nada”, además de que “mantener el taxi es un gasto diario, y ese día la gente va tan pasada que te pueden poner el coche perdido”, en referencia al vómito de algún cliente ebrio.

Las empresas de transporte de pasajeros también estaban abiertas, pero con trenes y autobuses casi vacíos. No obstante, Maribel Jiménez Albéndiz, que expende los billetes de los autobuses de Damas, acudió a su puesto de trabajo como lo ha hecho “todos los días de Año Nuevo desde hace 37 años”. Su compañero Rafael Moya Huertas, conductor, lo mismo: al volante del autobús partió, con el vehículo casi vacío hacia Sevilla.

En Renfe, el tren que limpia Carlos Domínguez también se fue medio vacío. “Menos que limpiar” para los que en días de fiesta también velan por que los trenes estén a punto, otra profesión que está ahí, necesaria, también en Año Nuevo, como la de los periodistas que hoy han puesto el primer periódico del año 2011 en la calle, tras cubrir informativamente el Año Nuevo.

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