La nueva ley antitabaco no causa estragos a nadie

Reportaje publicado en ODIEL Información de Huelva el lunes 3 de enero de 2011
Autor: Ígor R. Iglesias

El revuelo ante la reforma de la ley antitabaco auspiciaba pérdidas y problemas para los usuarios de lugares donde hasta hace dos días se podía fumar y desde ayer no: bares o parques infantiles, por ejemplo. Sin embargo, el primer día de aplicación no causó estragos y, a pesar de algunos incumplimientos, en general el día de ayer transcurrió con normalidad.

Y lo normal a partir de ahora es que dentro de los bares, restaurantes y discotecas no se fume y tampoco en las áreas acotadas donde juegan los niños. Tan normal, que ayer en los clientes de bares como Estuaria, en la avenida de Pablo Rada, comenzaban a comportarse, como usuarios, tal y como la ley indica: dentro no se fuma y el que lo quiera hacer que lo haga en la calle, imagen que se repetía en todos los bares.

En el citado, tanto dentro como fuera, fumadores y no fumadores consumían por igual. El tiempo acompañó ayer y fue posible sentarse en la terraza, donde había clientes fumando y otros que no. Dentro, un fumador “habitual” eligió “morder un cigarrillo falso” para poder estar “sentado tranquilamente leyendo el periódico”.

Se trata de Francisco, un cliente asiduo del bar, que dice estar a favor de la ley: “Me parece bien, porque el tabaco no es bueno”. No obstante, “sí pienso que podría haberse hecho de otra forma, pero nos acostumbraremos y tampoco se vendrá el mundo a abajo”.

Eso sucedió a mediodía. Y por la tarde, en la misma vía, en el Bar Ziaro, tanto la zona interior de este establecimiento como la terraza “estaban repletas de gente”, expuso Laura, una de las clientes del bar, que comentó, “asombrada”, cómo la ley “no ha hecho que la gente no acuda a los bares a tomar café por la tarde, como decían muchos”.

La misma opinión le mereció a Juan, un cliente de uno de los salones de juegos del Paseo de la Independencia, donde “se ha visto muy normal que ya no se fume dentro”.

La noche, no obstante, en los bares de copas y discoteca, es más complicada. Nada más entrar en vigor la ley, en la madrugada de este domingo, en la discoteca Buda del Centro Comercial Aqualon Puerto fumar, a pesar de estar ya prohibido, era una estampa que echó para atrás a algún que otro cliente. Angélica se quejaba en el vestíbulo del mismo centro comercial de “la peste a humo que sale de esa discoteca”, lugar en el que esta redacción comprobó cómo efectivamente no eran pocos los clientes que fumaban.

El temor de algunos hosteleros es perder clientes, hecho que parece que no se ha producido. De hecho, Miguel Beltrán Albiñán, ex fumador, dice que “ahora los bares han ganado tres nuevos clientes”: él, su esposa y su hijo de un año, con el que “no podíamos ir a ningún bar porque estaban antes llenos de humo”.

en el hospital. A pesar de que el servicio de seguridad del Hospital Juan Ramón Jiménez explicó a esta redacción cómo se estableció un dispositivo especial de vigilancia en todo el recinto, muchos fumadores, la mayoría visitantes de familiares hospitalizados, se saltaron a la torera la ley.

Tanto en la puerta de acceso a Urgencias como en la principal, así como en los balcones (es decir, dentro del propio edificio) se fumaba, contraviniendo la ley.

Una de las personas encargadas de la seguridad es Jénifer Acevedo Toscano. Ésta recogió varias quejas de muchos pacientes y familiares informando de que en ciertas áreas del hospital se estaba fumando, dando parte a “los compañeros de seguridad que están haciendo rondas, para tomar los datos de aquellos que están fumando y dar parte a la Policía Local”, explicó esta auxiliar de vigilancia de la empresa Securitas.

En la ventanilla de Información del hospital, una de las trabajadores del mismo explicó cómo “para los que quieran poner una reclamación tenemos los impresos para ello”, medida que nadie adoptó en el día de ayer, según el personal que estaba trabajando en la citada ventanilla.

policía. Donde sí se recibieron diversas llamadas fue en la Jefatura de la Policía Local de Huelva, desde donde se pide la descripción y la ubicación de la persona que infringe supuestamente la normativa. Así lo pudo comprobar esta redacción, mediante una llamada a la Policía Local de la capital onubense, que dio parte a sus agentes.

No ha trascendido si ayer éstos multaron a fumadores que no quisieron respetar los lugares donde no se puede fumar, personas, por otra parte, que, a la luz de lo comprobado ‘in situ’ y de los testimonios recogidos por esta redacción, eran una minoría.

en los parques. En la ley se dice que no se puede fumar en “recintos de los parques infantiles y áreas o zonas de juego para la infancia, entendiendo por tales los espacios al aire libre acotados que contengan equipamiento o acondicionamientos destinados específicamente para el juego y esparcimiento de menores”. Una de las pocas personas que ayer fumaba en las inmediaciones del Parque de las Palomas lo hacía junto a los columpios, al lado de la valla, pero no dentro de la zona acotada.

“La ley no puede hacer nada con las personas mal educadas”, se quejaba uno de los padres, que increpó al fumador.

LOS ONUBENSES OPINAN.

-Juan Feria Villegas no fuma y ayer en junto a la nueva zona de columpios del Parque del Muelle (el de las Palomas o los Monos) opinaba sobre la ley antitabaco y “lo permisiva que ésta es con respecto a los espacios abiertos, porque si alguien se sienta aquí o se pone al lado el humo me da igualmente”, por lo que opina que debería “prohibirse en más áreas, ampliándose en los parques, en las zonas próximas a los columpios y haya niños”. Juan pidió a un fumador que no fumara, quien no le hizo caso. En su casa “nadie fuma”.

-Miguel Beltrán Albiñán, ex fumador, dice estar “más contento” desde que la ley ha entrado en vigor, porque, “con mi hijo, de un año, no podíamos meternos en un bar, por el humo y ahora podemos ir a cualquier sitio”. Dice Miguel que “en casa hemos dejado de fumar para que el niño no respire el humo del tabaco y no lo íbamos a meter en lugares con humo”, por lo que “ahora los bares han ganado tres nuevos clientes”. En los columpios de la nueva avenida de Andalucía, donde estaba con su hijo, nadie estaba fumando.

-Luis Rodríguez Martín desde hace una semana ha “intentado dejar de fumar”, aunque “soy fumador” y considera que “la ley ahora es más restrictiva”, opina. Se refiere Luis, sobre todo, en lo relativo a los espacios públicos, porque, según expone, “el humo está al aire libre, va para arriba y no daña a nadie que yo esté fumando”. No obstante, masca cigarrillos “de pega, de estos mentolados, para engañar a la ansiedad que crea el no fumar en los fumadores”. Su esposa decía estar “muy contenta” ahora que su marido “fuma menos”.

-Francisco, cliente del Bar Estuaria, de la capital onubense, es fumador. Ayer sentado en una de las mesas del bar sentó con su periódico y un cigarrillo en la boca. “Es falso, mentolado”, como el que Luis lucía en el Parque del Muelle. Francisco, que prefirió no dar a conocer sus apellidos dice ser fumador y estar a favor de la ley: “Me parece bien, porque el tabaco no es bueno”. No obstante, “sí pienso que podría haberse hecho de otra forma, pero nos acostumbraremos y tampoco se vendrá el mundo abajo”.

LO DEJARÁN 33.000 ONUBENSES. Francisco y Guadalupe han decidido no fumar más. Hoy se cumplen 10 días desde que Francisco Fernández no ha vuelto a fumar. “Lo he dejado porque han subido de manera bestial el precio del tabaco y también es obvio que será mejor para mi salud”. En el caso de Guadalupe, “en Fin de Año fue mi última vez”. El Ministerio de Salud estima que serán 33.000 onubenses los que lo dejen.

PROHIBICIÓN DE FUMAR. Según la Ley 42/2010, de 30 de diciembre, por la que se modifica la Ley 28/2005, de 26 de diciembre, de medidas sanitarias frente al tabaquismo y reguladora de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco, se prohíbe fumar, además de en aquellos lugares o espacios definidos en la normativa de las Comunidades Autónomas, en:

a) Centros de trabajo públicos y privados, salvo en los espacios al aire libre.

b) Centros y dependencias de las Administraciones públicas y entidades de Derecho público.

c) Centros, servicios o establecimientos sanitarios, así como en los espacios al aire libre o cubiertos, comprendidos en sus recintos.

d) Centros docentes y formativos, salvo en los espacios al aire libre de los centros universitarios y de los exclusivamente dedicados a la formación de adultos, siempre que no sean accesos inmediatos a los edificios o aceras circundantes.

e) Instalaciones deportivas y lugares donde se desarrollen espectáculos públicos, siempre que no sean al aire libre.

f) Zonas destinadas a la atención directa al público.

g) Centros comerciales, incluyendo grandes superficies y galerías, salvo en los espacios al aire libre.

h) Centros de atención social.

i) Centros de ocio o esparcimiento, salvo en los espacios al aire libre.

j) Centros culturales, salas de lectura, exposición, biblioteca, conferencias y museos.

k) Salas de fiesta, establecimientos de juego o de uso público en general, salvo en los espacios al aire libre.

l) Áreas o establecimientos donde se elaboren, transformen, preparen, degusten o vendan alimentos.

m) Ascensores y elevadores.

n) Cabinas telefónicas, recintos de los cajeros automáticos y otros espacios cerrados de uso público de reducido tamaño. Se entiende por espacio de uso público de reducido tamaño aquel que no ocupe una extensión superior a cinco metros cuadrados.

ñ) Estaciones de autobuses, salvo en los espacios que se encuentren al aire libre, vehículos o medios de transporte colectivo urbano e interurbano, vehículos de transporte de empresa, taxis, ambulancias, funiculares y teleféricos.

o) Todos los espacios del transporte suburbano (vagones, andenes, pasillos, escaleras, estaciones, etc.), salvo en los espacios que se encuentren por completo al aire libre.

p) Estaciones, puertos y medios de transporte ferroviario y marítimo, salvo en los espacios al aire libre.

q) Aeropuertos, salvo en los espacios que se encuentren al aire libre, aeronaves con origen y destino en territorio nacional y en todos los vuelos de compañías aéreas españolas, incluidos aquellos compartidos con vuelos de compañías extranjeras.

r) Estaciones de servicio y similares.

s) Cualquier otro lugar en el que, por mandato de esta Ley o de otra norma o por decisión de su titular, se prohíba fumar.

t) Hoteles, hostales y establecimientos análogos, salvo en los espacios al aire libre. No obstante, podrán habilitarse habitaciones fijas para fumadores, siempre que cumplan con los requisitos establecidos en el artículo 8.

u) Bares, restaurantes y demás establecimientos de restauración cerrados.

v) Salas de teatro, cine y otros espectáculos públicos que se realizan en espacios cerrados.

w) Recintos de los parques infantiles y áreas o zonas de juego para la infancia, entendiendo por tales los espacios al aire libre acotados que contengan equipamiento o acondicionamientos destinados específicamente para el juego y esparcimiento de menores.

x) En todos los demás espacios cerrados de uso público o colectivo.»

SANCIONES. Las infracciones por incumplimiento de lo previsto en la Ley se clasifican en leves, graves y muy graves.

Las infracciones leves se sancionarán con multa de 30 a 600 euros, salvo la consistente en fumar en los lugares en que exista prohibición total o fuera de las zonas habilitadas al efecto, que será sancionada con multa de hasta 30 euros si la conducta infractora se realiza de forma aislada; las graves, con multa desde 601 euros hasta 10.000 euros, y las muy graves, desde 10.001 euros hasta 600.000 euros.

Estas últimas son infracciones muy graves la publicidad, promoción y patrocinio de los productos del tabaco en todos los medios.

Las graves sí que afectan a los establecimientos hosteleros, que podrían ser sancionados en supuestos tales como “habilitar zonas para fumar en establecimientos y lugares donde no esté permitida su habilitación, permitir fumar en los lugares en que existe prohibición de hacerlo”, según recoge la ley, así como la venta no autorizada de tabaco.

En cuanto a las leves, que afectan tanto los fumadores particulares como a los establecimientos, se darán en casos tales como “fumar en los lugares en que exista prohibición o fuera de las zonas habilitadas al efecto” o “no informar en la entrada de los establecimientos de la prohibición de fumar o no cumplir el resto de obligaciones formales a que se refiere esta ley”, aplicable desde ayer domingo.

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