Las aguas subterráneas inundan La Orden (barrio de Huelva)

Reportaje publicado en ODIEL Información de Huelva el lunes 10 de enero de 2011
Autor: Ígor R. Iglesias

La plaza de Andalucía se impregna cada día desde “hace 16 años”, según los vecinos, de aguas procedentes, al parecer, de “un manantial subterráneo”, que va a parar directamente a un parque infantil y a las únicas zonas verdes, intransitables, que hay en esta zona de La Orden Baja.

Marcos, Antonio, Sara y María, de edades comprendidas entre los 9 y los 11 años, jugaban hace unos días en los columpios en el fango y entre los charcos que se forman del agua procedente de los muros de contención contiguos por donde se filtran las aguas cada día.

La presidenta de la Asociación de Vecinos ‘Los Desniveles’ de La Orden, Estrella Martín, ha explicado “cómo hemos solicitado un estudio específico para determinar las causas exactas”. Según parace, “podría ser un manantial que hay bajo tierra en La Orden Alta, pero no lo sabemos con certeza”.

Detrás del muro, en la calle Virgen Chiquita (donde también hay viviendas afectadas con humedades) conocen bien cómo es la bajada a las calles Lima o Puerto Rico, a través de la plaza de Andalucía: supone sortear el agua que continuamente emanan los muros y mojan toda la zona peatonal, calle abajo.

Antonia Suárez Suárez se trasladó a ese lugar de La Orden “hace 16 años y desde entonces he conocido esto siempre así, echando agua, filtrándose a la plaza”.

Manuela Vázquez Rodríguez lleva viviendo en la zona “desde que hicieron los pisos, hace unos 40 años ya” y asegura que “la arqueta de la luz de la calle la han tenido que reparar porque se empapa de agua”, provocando, según esta vecina, “cortes en el suministro eléctrico”, hecho que también confirma otro vecino de la misma calle Virgen Chiquita, cuya vivienda confluye con la plaza de Andalucía y se encuentra junto a los muros por donde se filtran las aguas.

Se trata de Juan Carlos Redondo González, que se queja además de que “los niños no puedan jugar como en cualquier otro parque, porque se enfangan enteros”. Dice Juan Carlos que “a mis hijos no los llevo a estos columpios y tampoco a la plaza”, por lo que, como muchos de los consultados por esta redacción, a pesar de tener una gran plaza pública, y columpios, han de irse a otras zonas de Huelva simplemente para que sus hijos jueguen.

Joaquina Rubio, también vecina del mismo bloque que Manuela y Juan Carlos, asegura que “siempre ha habido agua, desde antes que hicieran la reforma de la plazoleta”, obra que se llevó a cabo entre los años 2001 y 2002.

Un miembro de la asociación vecinal, que ha pedido que se respete su anonimato, ha expresado a esta redacción cómo “entonces podían haber solucionado el problema del agua que viene a parar a esta plaza y que transcurre subterráneamente y que, al no ser canalizadas, evacua aquí”, expone esta mujer, que indica que estas aguas afectan al aparcamiento subterráneo que se encuentran debajo de la plazoleta.

Volviendo a pie de calle, Joaquina Rubio nos advierte de que “por las escaleras que comunican la calle Virgen Chiquita con la plaza Andalucía sale el agua, a través de todos los escalones”. Cierto. El verdín en estas escaleras y en los muros de la plazoleta se ha convertido en una ‘zona verde’, que nadie diseñó, pero que tampoco el Ayuntamiento evitó.

José, otro vecino, expone cómo el consistorio “podría haber invertido el dinero del PlanE para poner fin al problema y no para cambiar las losetas de las calles que se ven desde los coches”, porque otra queja es que este conjunto de calles peatonale “están totalmente abandonadas, porque para ver cómo están hay que venir aquí”.

Mariló D. Suero, madre de un niño de nueve años, dice que “no puedo traer a mi hijo aquí por culpa de las aguas” y José Gómez se queja también de que “los chiquillos no puedan jugar”. Cristina Díaz de que “hay cacas de perros y cristales de litronas”.

Hay preocupación en la zona. Aparecieron hace 16 años y nadie conoce las causas ni las consecuencias.

La humedad llega a una vivienda contigua. Carmen del Rocío Navarro Martín, de 27 años, espera un niño para este mes, y tiene una hija de dos años “con bronquitis”. Vive en un piso bajo, en la confluencia de la plaza Andalucía con Virgen Chiquita, y las humedades en su casa salen desde el suelo hacia arriba. Se queja de las “condiciones lamentables en las que está creciendo mi hija y donde lo va a hacer el bebé que espero”. Según expone, “esto se debe a las aguas de la calle”.

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