Nadie cuida de la casa de Medina ‘el Guarda’

Reportaje publicado en el diario Odiel el domingo 30 de enero de 2011
Autor: Ígor R. Iglesias

María del Carmen y Fini Medina Hernández son las hijas del último guarda que tuvo el Barrio Obrero, Joaquín Medina Domínguez (1921-1999).

Dentro de cinco años se cumplirán desde que se fundara el conjunto de casas que la compañía minera Rio Tinto. Las hijas de Joaquín, dueñas de la casa actualmente, la pusieron en venta hace unos cuatro años: “Tenemos muchos compradores dispuestos a hacerse con la casa para poner un negocio de bar y hacer de la casa también un centro de interpretación o museo de lo que ha sido a lo largo del siglo XX el barrio”, expone María del Carmen.

Ésta se queja de que “las administraciones pongan trabas para que el barrio tome un impulso de cara al turismo” y su hermana Fini añade que “no pedimos dinero para arreglar la casa, sino que no pongan tantas pegas a los jóvenes emprendedores que quieren comprar la casa y montar un negocio hostelero y turístico, que sería muy bueno para Huelva”.

Denuncian la falta de compromiso de las administraciones para que esta casa pueda servir para dar a conocer la historia del barrio y también como bar para potenciar la Plaza de España, en la que se encuentra; de hecho, es el número 1 de esta plaza.

La casa tiene 230 metros cuadrados de terraza “en propiedad, con su escritura y todo”, expone María del Carmen, además de 84 metros cuadrados en su interior.

En total, un vestíbulo, “donde nuestro padre tenía su pequeña oficina”, dice Fini, tres habitaciones, la cocina y el cuarto de baño, además del salón.

“La casa conserva todo original de cuando sehizo, porque mi padre nunca quiso modificarla, como era la norma de cuando pertenecían a la compañía”, relata María del Carmen. De este modo, los enchufes, interruptores, puertas, ventanas, azulejos y suelo son originales. “Lo único que ha cambiado es que las paredes tienen lipupú, que se lo puso mi madre (Carmen Hernández González, 1922-2004) posteriormente”, añade Fini.

Ésta dice que “nos haría mucha ilusión ver esto como un museo o un lugar en el que quede vivo el recuerdo, la historia de un barrio que no lo hay en toda Huelva ni en Andalucía”, excepto Bellavista, en Minas de Riotinto.

Ambas hermanas confían en que “alguna administración se haga cargo de la casa y la convierta en lo que soñamos de cara al centenario”, para el que faltan cinco años.

Mi padre era el encargado de dar y quitar la luz a diario”.  Joaquín Medina (el primero por la izquierda, con el uniforme de trabajo de la compañía de Riotinto, en 1964) fue contratado en 1959 como el encargado del mantenimiento y la vigilancia del barrio.

María del Carmen y Fini se trasladaron aquí cuando tenían 6 y 4 años, respectivamente. Vinieron con sus padres desde Palos de la Frontera. “A mí padre lo metió a trabajar aquí un facultativo de minas”, cuya hija, María Victoria Jiménez Pinzón, reside en la actualidad en la misma casa en la que nació hace 58 años.

Joaquín Medina “iba todas las tardes cuando oscurecía a dar luz al barrio y por las mañanas, cuando se levantaba, a desconectarla”, dice María del Carmen. La electricidad era gratis para todos los vecinos, pero sólo había corriente por las noches.

Fini dice que su padre “tenía mucha comunicación con los vecinos y era muy querido, era una persona muy leal y muy bondadoso”, además “de un apasionado lector de la prensa: siempre leía el Odiel y el Cas, pero este no lo pongas que da grima”, añade María del Carmen.

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