Escombrera a las puertas

Reportaje publicado en el diario el lunes 4 de abril de 2011
Autor: Ígor R. Iglesias

El Ayuntamiento está propiciando una escombrera ilegal en el barrio del Matadero, ubicada en un gran solar situado entre las calles Torres Quevedo y Valverde del Camino. Aquí, junto al puente de la antigua Vía de Tráfico Pesado (hoy, avenida Nuevo Colombino), las empresas contratadas por el Ayuntamiento están arrojando los restos de las obras que se están acometiendo en la ciudad.

Destacan los restos del asfalto y las aceras que se están reponiendo en la ciudad a través del Plan Proteja (Programa de Transición al Empleo de la Junta de Andalucía). De esta manera, el Ayuntamiento, que es quien ejecuta las obras, contraviene su propia normativa municipal, que es clara.

Y se recoge en dos ordenanzas municipales: la de Higiene Urbana y la de Recogida de Residuos de la Construcción, que indica que los productores de escombros deberán desprenderse de los mismos a través de sacos, contenedores de escombros o contenedores de obras, en función del volumen del residuo. Queda prohibido, pues, el acopio o depósito de escombros, llenos o vacíos en los espacios públicos, así como en solares.

Se prohíbe sobre el papel y se permite en la práctica, una realidad que no entienden los vecinos de Torres Quevedo, a los que por otra parte se les cobran los correspondientes impuestos municipales.

Rafael Alcaide, portavoz de los vecinos de la calle Torres Quevedo, se queja de que “el Ayuntamiento de Huelva esté utilizando el solar para vertedero de escombros de las calles que paulatinamente está arreglando”. Y apunta hacia el noveno teniente de alcalde de Infraestructuras y Servicios Municipales, “el concejal Felipe Arias, que seguro que hace mucho tiempo que no pasa por esta zona”.

El resto de vecinos también están en esta lucha. Felicidad Carrasco que se queja de que “tengamos una escombrera en lugar de las zonas verdes que estaban proyectadas” y María José Breva de que “afecte a la convivencia, que haya ratas e insectos”, cuando, según expone, “esto se soluciona, en primer lugar, no tirando escombros aquí”.

Rafael Alcaide propone que la arena de los escombros amontonada podría recubrir los solares con hierbajos.

Prohibido arrojar de todo. La normativa municipal es clara. Y se recoge en dos ordenanzas municipales: la de Higiene Pública y la de Recogida de Residuos de la Construcción.

La primera, publicada el 9 de abril de 2009 en el Boletín Oficial de la Provincia, ya es bastante clara: en su artículo 23 indica que “los materiales de suministro, así como los residuales, se dispondrán en el interior de la obra o dentro de la zona acotada de vía pública debidamente autorizada. Si hubiera que depositarlos en la vía pública, se hará en un recipiente adecuado, pero nunca en contacto directo con el suelo”.

El artículo 71 recoge que “los productores de escombros deberán desprenderse de los mismos en la forma siguiente: 1) los escombros cuyo volumen no supere los 25 litros podrán situarse en sacos en los contenedores destinados a la recogida de residuos sólidos urbanos, 2) para volúmenes inferiores a 0,5 metros cúbicos podrán ser depositados en los contenedores específicos de escombros situados en la ciudad –‘puntos limpios’–, o en los vertederos autorizados al efecto, 3) para volúmenes superiores a 0,5 metros cúbicos deberán ser depositados en los contenedores de obras contratados por el productor de los residuos e instalados en la vía pública, que posteriormente se trasladarán a los vertederos autorizados al efecto”.

La ordenanza específica de recogida de residuos de la construcción, publicada en el BOP el 31 de diciembre de 2001, expone que “los responsables de las obras en la vía pública, públicas o de carácter privado, deberán retirar los escombros, tierras y restos de obra dentro de las veinticuatro horas tras la finalización de la misma”, así como que “si no se produce su retirada en dicho plazo, el Ayuntamiento podrá ordenar la limpieza del área afectada de acuerdo con lo establecido en las vigentes Ordenanzas Municipales de Higiene Pública”.

Pero como quien hizo la ley también hizo la trampa, “el Ayuntamiento podrá modificar estas condiciones, autorizando condiciones especiales en función de la importancia o el interés público de las obras”.

Sin embargo, este aspecto normativo no consuela a los vecinos de Torres Quevedo, cuyo interés público parece no importar demasiado.

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