Finalizan las fiestas de la Cinta

Crónica publicada en el diario Odiel el viernes 9 de septiembre de 2011
Autor: Ígor R. Iglesias

La Virgen de la Cinta, Patrona de Huelva, cruzó la capital onubense acompañada de miles de personas, que, con devoción, se volcaron en vivas, olés y aplausos durante todo el itinerario de la subida.

Un minuto después de las siete de la tarde, la Cruz de Guía salía de la Catedral de la Merced. A las 19.08 horas, se hacía el silencio en la plaza de la Merced y en las zonas aledañas. El paso de la Virgen de la Cinta se asomaba por la puerta. La Banda de Música ‘Virgen de las Mercedes’, de Bollullos Par del Condado, tocaba segundos después el Himno de España, entre los aplausos de los onubenses, que volvieron a contener el aliento: sonaba Victoria del Polvorín y Esperanza por Huelva Coronada. Antes, el grupo de sevillanas Onuba había rezado cantando a la patrona onubense.

Cinco minutos después de la salida el paso procesionaba paralelo al edificio del antiguo convento de Mercedarios Descalzos (de 1605), la actual Facultad de Empresariales de la Universidad de Huelva, a cuyas puertas su decana, María Asunción Grávalos Gastaminza, hacía entrega de un ramo de flores. Primera ofrenda floral en la calle que fue seguida de otras tantas entregas a lo largo del recorrido.

Veinte minutos exactamente tardó el paso en volver a la puerta, esta vez ya en la calzada, junto a las esquina del Paseo de la Independencia. Aquí llegaron los primeros vivas: un “Viva la Virgen de la Cinta” y un “viva Huelva” de una sola voz, seguidos de centenares de vivas.

El tramo del Paseo de la Independencia por donde transcurrió el procesionar de la Hermandad de la Cinta de regreso al Santuario fueron 40 minutos de emotividad. Los onubenses que se dieron cita no pudieron contener los varios oles que gritaron ante el cante de Raquel Cuaresma, que interpretó un fandango después de María José Rodríguez, acompañadas por las guitarras de Manuel Lopa y Pablo Romero, apostados, los cuatro, en las escaleras laterales de la Catedral.

El silencio de las miles de personas ante los cantes, sólo roto, además de por los olés, los vivas y los aplausos, por el sonido de los campanillas que el paso de la Virgen lleva en sus cuatro esquinas, volvió a hacerse con las sevillanas de otro onubense: David Carrasco, que desde el balcón de una vivienda se deshizo en elogios a la patrona de Huelva: “Y tu mirada me da la paz / porque tu mirada me da consuelo, / ay, Cinta, Virgen de la Cinta, / te quiero, cuánto te quiero”, cantó Carrasco.

Desde este lugar, frente al Bar Cátedra, la chicotá tuvo otro destino. Frente al Cajasur de este paseo onubense, el Antiguo Coro de la Hermandad de Huelva despertó emociones en los asistentes, que ante la belleza del momento, regalaron más oles al término de cada fandango y sevillanas.

Eran las 19.55 horas y llovían pétalos desde la sexta planta del mismo edificio en uno de cuyos balcones los componentes masculinos del coro cantaban: “Moreno tiene el semblante / de la brisa de la mar. / El que se pone delante / sonríe o rompe a llorar. / No hay lucero ni estrella, / por muchas que tenga el cielo, / que brille como esa cara de caramelo”. Oles sonaron por La Merced.

Tras estas sevillanas (sólo dos de las cuatro), unos fandangos y, de nuevo, otras sevillanas.

Abajo en la calle, una espontánea también quiso rendir devoción a la Virgen de la Cinta con un fandango.

Un vecino del número 65 de la calle gritaba: “Viva la Virgen de la Cinta, viva la patrona de Huelva, Viva la Reina del Conquero, Viva Huelva”. Enfrente, en el número 45, otras tres voces masculinas entonaban una sevillana dedicada a la Virgen Chiquita.

Había pasado una hora y 16 minutos cuando la Virgen, antes de recibir otro ramo de flores más, se giraba a la derecha y se ponía de cara a la Plaza de Toros.

La Virgen se encaminaba ya hacía el barrio de Las Colonias, pero antes tenía otra cita pendiente. En la puerta de la Comandancia de la Guardia Civil, el teniente coronel de la benemérita en Huelva, José Antonio Hurtado hacía entrega de un ramo de flores.

El Coro de la Guardia Civil de Huelva despedía de La Merced a la patrona de la capital onubense, que prosiguió hacia su santuario, en el barrio de La Orden.

Antes, realizó la Virgen Chiquita otras tantas paradas, con rezos por sevillanas, en la Portada de la barriada de la Navidad y en la calle Don Bosco de Las Colonias.

El momento más emotivo antes de la subida al Conquero, fue el del Humilladero de la Cinta, ya pasada la medianoche. Fue el momento previo de la sola chicotá en la que los costaleros del paso de la Cinta suben a su Virgen por la Cuesta que lleva el nombre de la patrona. Cerrada esta edición, la Virgen entró en el templo.

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