La calle Vila Real y la falta de accesibilidad

Reportaje publicado en el diario Odiel el jueves 15 de septiembre de 2011
Autor: Ígor R. Iglesias

La calle Vila Real de la capital onubense es el ejemplo de lo que no hay que hacer en materia de gestión de la accesibilidad y la lucha contra las barreras arquitectónicas. Los desniveles y las escaleras no cumplen ni la normativa ni se adecuan al sentido común, que los vecinos de la calle aplican a la hora de proponer soluciones que, al parecer, nadie quiere escuchar.

A medio caballo entre Isla Chica, Tartesos y el barrio de la Guita, la calle Vila Real (situada entre la calle Argonautas y Antonio Delgado) se adelantó a los tiempos cuando en 1986 se diseñó como calle peatonal junto a una Isla Chica de coches y asfalto. Nació como una vía repleta de jardines que en tiempos ya del alcalde Pedro Rodríguez (PP) se convirtió en hormigón para ahorrar costes en jardinería.

La concepción del lugar en aquella década de 1980 cumplió con los cánones urbanísticos de la época: escaleras por doquier, problema que fue resuelto parcialmente años después, en los tiempos de Rodríguez con la incorporación de dos rampas que lejos de solucionar el problema creó otro: la indignación vecinal, acrecentado en estos dos últimos meses tras otra obra, con la que se habilitó una tercera rampa.

A quien mandó construir tales rampas se le olvidó indicar en el parte de trabajo que para conectar adecuadamente la calle Antonio Delgado con la calle Argonautas a través de esta peatonal Vila Real eran necesarias no tres rampas, sino cuatro.

La realidad es que personas con movilidad reducida han de afrontar cada día unas escaleras que separan la parte superior de la calle de la parte inferior.

Es el caso de Domingo Marín Infante, un vecino de la calle Antonio Delgado, que después de sufrir una embolia en una de sus piernas ha de apoyarse en un andador para poder desplazarse.

Antonio ha de cruzar por la calle Vila Real, ya que este es el camino más corto desde la plaza del Tamboril, adonde va a tomar el sol cada mañana. De regreso a su domicilio ha de salvar el gran escollo de unas escaleras, que baja (y sube cuando sale de casa) con la dificultad añadida de tener que cargar con el peso del andador.

“Cuesta trabajo”, expone, añadiendo que “lo suyo sería que pusieran una rampa como en el resto de las escaleras”.

otros vecinos. En la calle otro de los problemas es la falta de vallas para evitar el desnivel de 1,60 metros que separa la zona superior de la inferior de la vía peatonal. Una vecina de la calle, de nombre Apolonia Vides Hernández, advierte del “peligro que corren los niños que juegan cada tarde” e indica cómo “ya se han caído dos críos, porque se ponen a correr, que es lo normal de cuando se es un niño, y no ven que hay un desnivel”, expone.

Esta vecina dice que “sólo actuarán cuando se mate cualquier día un niño”.

Este asunto también preocupa a otro vecino de la calle, Pedro Núñez, que también hace hincapié en que “los niños se pueden caer”.

Antonio Moreno, cuyo piso da esta vía (el portal de su casa está en la calle Antonio Delgado) recuerda cómo la plaza no fue concebida con desniveles que pudieran poner en peligro a los viandantes: “Había jardines y estos separaban perfectamente las zonas de tránsito de estos precipicios”. Pero “para ahorrar en personal de jardinería quitaron los jardines y sus vallas y los taparon con hormigón”.

Joaquín Huete (y también Pedro Núñez) está “preocupado” por otro asunto, que afecta al acerado de la calle Argonautas cuando esta confluye con la de Vila Real: “Deberían poner unos pivotes para que los coches no ocupen con los morros toda la acera, ya que es muy estrecha y además de que no se puede pasar bien, los viandantes podemos caer hacia el otro lado, debido al desnivel de medio metro de altura que hay”.

José María Vázquez, también vecino, opina, por su parte, que “la calle no está habilitada para los niños ni para las personas mayores. Es un problema también para las ambulancias, porque no hay accesos adecuados a los portales de la calle. No sé cómo se pudieron olvidar de poner una cuesta”, añade.

Antonio Moreno también advierte de otro asunto relacionado con la seguridad: “Hay un grupo de jóvenes que fuman porros y litronas”.

LUCHA DIARIA. Domingo Marín Infante tiene 86 años y ha de ayudarse de un andador para poder desplazarse.

Necesita pasear para “reactivar la circulación de las piernas”, en una de las cuales sufrió “una embolia”, precisamente en medio de esta calle: “Un día estaba bajando las escaleras, ayudado del andador y me comenzó un dolor muy fuerte en la pierna; sufrí una embolia y los vecinos me ayudaron, sino me hubiera caído por las escaleras y el problema hubiera sido mayor”, expone Domingo.

Este hombre pasea cada tarde desde su domicilio, situado en la calle Antonio Delgado. Toma el sol por las mañanas en la vecina plaza del Tamboril. El trayecto más corto para llegar hasta tal plaza desde su domicilio es a través de la calle Vila Real.

El único problema es que ha de salvar este gran obstáculo a modo de escaleras.

Domingo podría dar la vuelta a la manzana para evitar estos escalones, pero indica que sus piernas “no aguantan” tal recorrido.

Es, por ello, que el itinerario que escoge, a pesar del peligro, es el único posible para un hombre del que dicen vecinos como Pedro Núñez que ha de ser “ayudado”.

Este indica que Domingo “hay días que no puede por si solo bajar las escaleras” y “para subirlas hay que ayudarlo siempre, para que no se caiga”.

EL AYUNTAMIENTO DE HUELVA LA “REFORMÓ”. El Ayuntamiento de Huelva, a través de su gabinete de prensa, remitió el 17 de julio de este año a los medios de comunicación una nota de prensa sobre los trabajos que hace dos meses realizó el consistorio para mejorar la accesibilidad en esta calle.

La información escrita se acompañaba de un reportaje fotográfico sobre los trabajos realizados por los operarios municipales. El Ayuntamiento anunciaba así la mejora de la calle y los vecinos pensaron entonces que, tal y como se anunciaba, la calle Vila Real sería más accesible.

Sin embargo, cuando concluyeron los trabajos los vecinos comprobaron cómo al Ayuntamiento se le olvidó poner una rampa para conectar la zona superior de la calle con la parte inferior de la misma, un trabajo que hubiera supuesto la eliminación tan sólo de cuatro escalones por donde vecinos como Domingo Marían pasan cada día.

No obstante, la rampa que se instaló desde la calle Antonio Delgado permite ahora el acceso de los servicios de emergencia a esta zona baja de la vía.

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