7º día informando sobre los cadáveres del pozo de Almonaster la Real

Reportaje publicado en el diario Odiel el domingo 25 de septiembre de 2011
Autor: Ígor R. Iglesias

La obstinación de la Policía consiguió dar con los cuerpos el pasado jueves 15 de septiembre. Siguiendo una pista muy fiable, según las fuentes, los agentes buscaron durante tres meses en la finca objeto de lo que hasta entonces eran sospechas. Aparecieron en el interior de un pozo los restos óseos de una mujer y un niño, y la bicicleta de éste.

El 15 de septiembre se ponía, pues, fin a una búsqueda de unos 18 años. Esto es así, pero con matices. La búsqueda de las personas desaparecidas habría estado operativa durante, al menos, dos años, pasando a un segundo plano la prioridad de búsqueda durante ese tiempo, según han explicado fuentes consultadas por esta redacción.

Eso no quiere decir que el caso se archivara, pero sí quedó relegado a un segundo plano, ya que los indicios de 1995 eran menores que aquellos con los que ha trabajado la Policía en 2011, indican las fuentes.

Esto se explica en función de nuevas pistas, que habrían surgido tantos años después por la aparición de un dato que habría llevado a poner el caso a un nivel de prioridad absoluta.

Fuentes cercanas al caso explicaron este martes que una segunda denuncia (la primera sería la de la desaparición hace casi dos décadas) habría llevado a que un juzgado de Huelva capital (el de Instrucción número 3) se hiciera cargo de la investigación junto con la Brigada de la Policía Judicial de Sevilla, cuyos agentes, con el apoyo de la Científica de Madrid, estuvieron trabajando en la finca rústica 737 del Camino Real de Almonaster la Real.

Antes de que comenzaran la trabajos de prospección, los agentes interrogó a diversas personas del entorno de un profesor de matemáticas de nacionalidad boliviana, cuya academia de clases particulares se encuentra en Huelva capital.

Se trata de Genaro R.G., al que se le atribuye la propiedad del terreno, hecho confirmado por diversos linderos (propietarios de derecho o de hecho) de las fincas colindantes.

Genaro es dueño, además, de un piso situado en la barriada de Los Rosales de Huelva capital, que está arrendado desde hace 8 años a un joven vecino de Almonaster, cuyos padres tuvieron un negocio hotelero en la localidad. El propio padre del joven confirma cómo los agentes estuvieron en la vivienda interrogando a su hijo acerca del paradero de Genaro.

La academia de formación de este hombre se encuentra en las inmediaciones de la Plaza San Pedro de Huelva, en la calle Doctor Plácido Buñuelos, donde algunos vecinos también han sido interrogados acerca del paradero de Genaro. Al profesor se le pierde la pista en junio, tanto por parte de su inquilino (desde entonces nadie aparece por el piso para cobrar la mensualidad del alquiler) como de los vecinos de la academia, que ha estado desde antes cerrada a cal y canto, según los vecinos.

 

SIGUEN LA PISTA DE UN PROFESOR DE MATEMÁTICAS “MUY BUENO”

La persona a la que la Policía ha buscado en su piso de Los Rosales y en la academia de formación de Huelva que gestiona y donde imparte clases es “un buen profesor”.

Es lo que dicen sus exalumnos consultados por esta redacción. Manuel (pseudónimo), que pide anonimato, indica que “a mí me dio Física y Química cuando estaba en el instituto, en el curso 1995/1996, cuando conocí a la que hoy en día es mi esposa”.

Este exalumno recuerda cómo “las clases las daba entonces en un academia que tenía junto al Parque Alonso Sánchez”, junto a otro centro de formación que aún continúa en el lugar y que no guarda relación alguna con este suceso.

La persona que gestiona este centro de formación, Juan Ponce, también recuerda a Genaro, aunque no su nombre, y también se refiere a él como“un buen profesor”, según dice Juan, algo que ha escuchado por boca de los que tomaron clases con el profesor boliviano. Juan dice que le “suena que viva ahora en Punta Umbría, pero no estoy seguro”, desconociendo detalles de la vida personal de Genaro R. G.

Otro alumno de éste dice –Á. es la inicial de su nombre– que “hubo un profesor boliviano que me dio clases de matemáticas por la zona de Pablo Rada”, pero sin poder asegurar que se trate de Genaro, pues “no me acuerdo de su nombre”. No obstante, sí recuerda cómo “la persona que me dio clases tenía su pareja en Sevilla y ésta tenía un hijo”, asegura este alumno, que por el cargo de responsabilidad que ocupa en la actualidad en términos profesionalidad y públicos ha gozado de total fiabilidad a la hora de concederle credibilidad con respecto a lo que indica.

El traslado desde uno de los edificios Tres Reyes, donde estaba la academia de Genaro a las inmediaciones de San Pedro conllevó el “aumento” de alumnos y la contratación de más profesorado. El propio Genaro anuncia su centro de formación en las Páginas Blancas como “Academia de Enseñanzas Diversas” y, según figura en su anuncio en clasesparticulares.com, tendría un socio, que responde a las iniciales de A.A. y que, según las fuentes, tampoco nada tiene que ver con el caso por el que la Policía busca a Genaro R. G.

Los vecinos que viven en el mismo bloque en el que está la academia (y en el contiguo) dicen que “hace tiempo que no se le ve”. Una vecina a la que la Policía interrogó sobre el paradero del profesor ha comentado a esta redacción que “dicen que es un buen profesor”. En estos mismos términos se expresa el padre del inquilino del piso de Los Rosales.

 

LA NORMALIDAD REGRESA AL PUEBLO TRAS LA “INVASIÓN DE LOS MEDIOS”

La normalidad vuelve poco a poco a Almonaster la Real, después de que el nombre del pueblo y el de la provincia de Huelva estuvieran en todos los titulares de la prensa a nivel nacional.

El tiroteo del barrio del Torrejón, en Huelva capital, contribuyó a que las cámaras enfocaran aún más al sur y dejaran vacío el municipio serrano de trípodes, micrófonos y periodistas.

El alcalde de Almonaster la Real, Manuel Ángel Barroso, ha llegado a decir este jueves que “hemos sentido una catarsis (sic) en nuestra tranquilidad y sosiego, excepto por la masiva afluencia, casi invasión diría yo de medios que hemos tenido estos días”.

No obstante, el alcalde ha vuelto a comentar que “el impacto es mínimo”, ya que las víctimas “no son de Almonaster ni de la comarca y los hechos ocurrieron hace tiempo”. Barroso indica que para este pueblo “no es usual ni normal” vivir este tipo de trágicos acotecimientos.

A pesar de que se ha descartado lo accidental y se trabaja bajo la hipótesis de un homicidio, según las fuentes, el alcalde de Almonaster la Real dice que “hablar de crimen está de más”, en referencia a un titular del pasado lunes publicado en este periódico: ‘Crimen: el niño y la mujer estaban en un pozo’. “Es un titular bastante fuerte y serio, sin querer obviar lo que ha ocurrido”, indica Barroso que insiste en que “son hechos de hace años y no sabemos las circunstancias en las que se produjo la muerte y quién es el autor”, por lo que –insiste– “me parece duro hablar de crimen. Algo trágico ha pasado ciertamente”, reconoce el alcalde.

Manuel Ángel Barroso insiste en que “es un coyuntura, algo casual, en el que Almonaster no tiene nada que ver”.

En ese sentido, se expresan sus habitantes en las conversaciones con foráneos como los componentes del equipo de redacción de Odiel y CNH que visitaron dos días la aldea para palpar el ambiente de estos serranos onubenses.

En el pueblo, claro está, no están acostumbrado a noticias de esta índole, más propias de las ciudades o de municipios de mayor población.

El nombre de Almonaster está asociado a las continuas actividades de carácter cultural e históricas, así como pensamientos del tipo “es un pueblo muy bonito”, tal y como se ve desde fuera este municipio.

No obstante, lo ocurrido deja un mal sabor de boca en la población, que quiere que “todo se esclarezca”, frase en la que coinciden desde el alcalde hasta los linderos.

El máximo representante del Ayuntamiento, además, aprovecha la ocasión (quizá sea la última cámara que aparezca en la zona, ya que el resto de objetivos miran ya hacia otros sucesos, otros crímenes en otras provincias; incluso ya el tiroteo de Huelva no es noticia, al menos como suceso). Barroso da su pésame: “Nos solidarizamos con la familia, a quienes trasmitimos nuestro pesar y nuestra alegría de que por fin la familia pueda quedar tranquila porque los restos han aparecido”.

El alcalde pide que se espere a que “finalice la investigación”, pues “entonces se podrá hablar con más tranquilidad, seriedad y responsabilidad”.

 

LOS CIUDADANOS LE PIERDEN EL MIEDO A HABLAR DEL SUCESO

Los vecinos de Almonaster la Real ya no muestran las reticencias a hablar de este suceso. El domingo pasado, cuando se conoció la noticia, la sorpresa en el pueblo fue tal que pocas personas querían pronunciarse al respecto.

Desde el domingo pasado hacia acá ha llovido mucho informativamente, hecho que a contribuido a que lo que sólo se conocía por el boca a boca del pueblo se confirmarse con las imágenes del lugar precintado que los vecinos de Almonaster pudieron ver en las páginas del periódico Odiel o todas las televisiones.

El domingo pocas eran las personas que comentaban el caso y algunos, incluso, pedían incluso que ni siquiera se les preguntase por el tema, como sucedía en una pequeña aldea que se encuentra a 1,5 kilómetros de la finca donde aparecieron los cadáveres.

Sin embargo, unos días después los comentarios son otros. En Almonaster, más acostumbrados, por otra parte, al trasiego de turistas que en Calabazares, los vecinos este jueves hablaban abiertamente del asunto.

Muchos dicen conocer al dueño de la finca y los que lo hacen le ponen un nombre: Genaro y dicen de él que da clases particulares en Huelva capital y que es boliviano. Otros dicen no haberlo visto nunca.

Entre los primeros, los que dicen conocerlo, se distinguen los que apenas tuvieron contacto con él, como una persona que tuvo hasta hace seis años un taller y que dice haberle vendido hace “unos 13 años” unas chapas metálicas y unas vigas, también de metal (que se encuentran en la finca intactas, sin que llegaran a ser colocadas nunca).

Los que dicen haber mantenido más contacto con él también pueden ser distinguidos: entre los que hablan mucho sobre él y los que apenas dicen nada o dicen saber poco. Los primeros hablan de que visitaba el pueblo con una mujer y un niño hace 18 años.

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