8º día informando sobre los cadáveres del pozo de Almonaster la Real

Noticia publicada en el diario Odiel el 27 de septiembre de 2011
Autor: Ígor R. Iglesias

Que dos cuerpos, de madre e hijo, éste de cinco años, fueron hallados en un pozo de una finca de Almonaster propiedad de Genaro R.G., de nacionalidad boliviana, y con quien la mujer tuvo una relación, es algo que ha venido contando el diario Odiel en los últimos nueve días.

Que las víctimas se llaman María del Carmen Espejo y Antonio lo contaba este domingo el diario El País, siguiendo la estela de las informaciones que los lectores de Odiel han ido conociendo con detalle día a día.

Que era profesor de matemáticas y que es muy bueno en eso del cálculo también lo expuso a sus lectores Odiel. Que este hombre era “un insaciable donjuán” lo expresa El País, “al que se le conocen varias compañeras sentimentales, entre ellas una empleada en un hospital de Huelva, una peluquera de Punta Umbría, una ciudad francesa y otra mujer residente en Canarias”. El rotativo nacional indica que “con algunas de ellas ha procreado hijo” y conjetura sobre “quién sabe si tal promiscuidad fue lo que emponzoñó las relaciones entre él y la joven María del Carmen”.

El diario Odiel adelantaba a sus lectores el pasado martes cómo el cuerpo fue hallado tras una búsqueda exhaustiva en tres puntos de la finca de Genaro. Este domingo contaba con detalle cómo se produjo esa indagación, achacándola a la “obstinación” de la Policía.

Este mismo día El País coincidía en señalar “la tenacidad” policial y cómo “el georradar marcó tres puntos”.

El lunes de la semana pasada, Odiel adelantaba también cómo María del Carmen Espejo era sevillana y funcionaria de la Junta de Andalucía en Sevilla. Este domingo, el diario del Grupo Prisa publicaba su indagación sobre el asunto, en la información firmada por J. Duva y J. Martín–Arroyo: “Según algunas fuentes, María del Carmen era funcionaria de la Junta de Andalucía. Otras fuentes de la investigación especifican que la joven trabajaba en la delegación de la Consejería de Turismo en Huelva”.

Odiel también contó cómo testigos consultados por esta redacción dicen que Genaro les indicó que éste “se separó” de María del Carmen –en palabras del dueño de un restaurante de Almonaster que tendría amistad con el boliviano, según publicó el lunes de la semana pasada Odiel– o cómo el profesor de matemáticas habría comentado a uno de sus exalumnos de Huelva capital, hoy cargo público, que “ella le había dejado y se había ido a Madrid”.

El País hablaba este domingo de “incongruencias” y “nerviosismo” en las palabras de Genaro sobre la desaparición de la mujer y el niño, que, según el periódico de tirada nacional, era hijo de ambos.

También adelantó Odiel el pasado miércoles que Genaro es propietario de un piso en Huelva capital, en Los Rosales, alquilado a un joven de Almonaster la Real. El domingo El País concretaba que se trata de una VPO que adquirió el boliviano, de 52 años, según completan los periodistas de Prisa, propiedad de 70 metros cuadrados.

QUIÉNES ERAN

La madre. “María del Carmen Espejo Gutiérrez nació en 1967, fruto de las relaciones de una mujer y un empleado de los astilleros de Cádiz y Sevilla. Este era un hombre casado y padre de varios hijos. Por eso, su madre registró a la niña con sus propios apellidos. Siendo una veinteañera, María del Carmen conoció a Genaro Ramallo, que ya entonces era un insaciable donjuán, con el que engendró en torno a 1988 a un bebé al que impusieron el nombre de Antonio”, según el diario El País.

El hijo. El niño habría nacido fruto de la relación sentimental que entablaron María del Carmen y Genaro, naciendo en 1988. El niño fue sepultado junto al cuerpo de su madre en un pozo de Almonaster. Con ellos, fue enterrada la bicicleta del menor.

 

PUDO MATARLOS EN OTRO SITIO… O NO

En estas páginas también se adelantó cómo una de las hipótesis que baraja la Policía es que la madre y el niño fueron muertos por uno o más asesinos en esta misma finca, lo que explicaría por qué la bicicleta estaba en el interior del pozo. De este modo, el niño, que habría sido asesinado en el lugar estaría jugando en el mismo con su bicicleta, con la que fue sepultado.

La otra hipótesis que se baraja es que los cuerpos fueron trasladados a este lugar. No es fácil el traslado de dos cuerpos: la finca se encuentra a 300 metros del sitio más accesible para un vehículo. El resto del camino tiene hasta medio metro de anchura, mucha frondosidad (que hace necesario agarcharse para poder ir hacia la finca) y un arroyo que hay que atravesar salvando además un desnivel de medio metro de altura aproximadamente.

Esto no explica cómo la bicicleta fue enterrada con el niño. Sin embargo, vecinos de la zona, consultados por esta redacción, aseguran que Genaro habría ido “varias veces” con María del Carmen y Antonio Ramallo Espejo a la finca, donde se habría visto al niño jugar. La finca carece de lugar donde guardar pertenencias.

Posteriormente, Genaro habría ido al lugar, acompañado de otras personas, “a pasar el día de campo”, aseguran personas cercanas a la finca.

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