13º día informando sobre el crimen de Almonaster: La esposa de Genaro

Reportaje publicado en el diario Odiel el 9 de octubre de 2011
Autor: Ígor R. Iglesias

 

La primera esposa de Genaro Ramallo se llamó María del Carmen Espejo Gutiérrez. De la relación de ambos nació un niño, Antonio, que en el momento de la desaparición tenía 10 años. Sus excompañeras de la Junta de Andalucía la echan “de menos”.

María del Carmen tenía 26 años, un hijo de 10, y trabajaba en la Delegación de Turismo la Junta de Andalucía en Huelva. Allí, en el antiguo edificio de lo que en su día fue la estación de trenes que conectaba Huelva con Zafra, María del Carmen Espejo desempeñaba su labor profesional cada mañana.

Había sacado su plaza a base de mucho estudiar, consiguiendo su puesto de trabajo en una provincia próxima a la suya de nacimiento. Era sevillana y acabó afincándose en Huelva, con su hijo y el padre de éste, Genaro Ramallo Guevara. María del Carmen entró a trabajar en la Delegación con 19 años, en 1986. Esta joven ya era madre de Antonio Ramallo Espejo, que entonces tenía tres años de edad.

Tras siete horas de trabajo, éste la esperaba cada día, de lunes a viernes, a las 15.00 horas cerca de la puerta de la delegación. “La iba a buscar con el coche”, explica una de las dos únicas funcionarias que de las que trabajan en tal organismo fueron compañeras laborales de María del Carmen Espejo.

“No sabíamos nada de si le iba mal o bien en su vida privada porque no comentaba nada en el trabajo al respecto”, explica una de las dos funcionarias, entrevistada por esta redacción, que respeta el anonimato de esta persona, dado que es una de los muchos testigos de un caso que se halla bajo secreto de sumario.

“Nunca vimos indicios de que hubiera violencia en la pareja o de que ella lo pasara mal”, recuerda la funcionaria.

María del Carmen era “fantástica”, su relación con sus compañeras “era exquisita” y como persona era “muy abierta”, dice esta mujer, que compartió mesa, días, horas, sonrisas y cafés con la víctima. “Cuando desayunábamos juntas ella hablaba de cualquier asunto”, pero “era muy reservada con su vida personal”, indica la funcionaria.

Lo que sí sabían sus compañeras es que en mayo de 1993 el hijo de Espejo Gutiérrez y Genaro Ramallo recibió su primera comunión. La madre, pues, estaba muy ilusionada con ese día. A ella y a su hijo le quedaban dos meses de vida y nada hacía sospechar, al menos en apariencia, que todo fuera a desembocar en un trágico desenlace, cuyo final definitivo no llegaría hasta este pasado 15 de septiembre de 2011, día en el que fueron hallados dos cadáveres de una mujer y un niño en una finca propiedad de Genaro Ramallo Guevara, en Almonaster.

La aparición de sus cuerpos, dada a conocer por el periódico Odiel, ha consternado a ambas funcionarias. “Hemos recibido con mucho dolor el hallazgo” de su compañera, pero especialmente “el del crío, es un dolor muy fuerte el que sentimos”, dice esta mujer. Fue la propia Delegación de Turismo en Huelva la que dio parte sobre la desaparición de María del Carmen, que causó baja por desistimiento, siguiendo el procedimiento habitual ante el absentismo prolongado en el tiempo de un trabajador de su puesto de trabajo sin que vuelva a saberse de él.

El hecho de que Espejo Gutiérrez fuera una mujer con una vida estable y con un hijo provocó que no se optara por pensar que esta mujer dejó de ir porque sí a su trabajo y se dio parte a las autoridades, denunciando el caso, según han indicado fuentes de la Consejería de Turismo, Comercio y Deporte de la Junta de Andalucía consultadas por esta redacción.

Aún hoy se echa de menos a María del Carmen. Sus compañeras no han podido olvidarla. “Nos acordamos mucho de ella y de su hijo”, expone la funcionaria que ha accedido a hablar con el diario Odiel.

María del Carmen nació en 1967 en Sevilla. Espejo Gutiérrez son los apellidos de su madre, ya que esta, según parece, es fruto de una relación extramatrimonial.

Espejo Gutiérrez encontró en Genaro Ramallo Guevara un hombre no muy agraciado físicamente, pero muy culto, de buenas formas, trabajador y con don de gentes. Fruto de la relación entre ambos nació Antonio, que vivió durante una década, tiempo en el que también encandiló a todo el que tuvo relación con el menor.

Se trata, pues, de personas cuyas vidas en común no hacían sospechar a nadie que los conociera que todo derivaría en unas trágicas muertes y en la ocultación de los cadáveres, hecho del que es sospechoso Ramallo Guevara, detenido en Francia el 30 de septiembre, después de que la jueza que instruye el caso diera orden de busca y captura al objeto de interrogarlo.

María del Carmen Espejo figura como propietaria junto a Genaro Ramallo en un piso situado en Los Rosales, de cuyo bloque hoy por hoy Espejo podría ser la presidenta de la comunidad, ya que le toca por turno a la vivienda adquirida en 1990 por el entonces matrimonio.

Allí estableció buenas relaciones con sus vecinas, especialmente con M. Hidalgo, con la que adquirió una amistad que quedó rota con la extraña desaparición de la madre y su hijo aquel julio de 1993.

“Me he quedado totalmente consternada ante la aparición de Mari Carmen y Antoñito muertos”, indica Hidalgo.

Esta mujer tiembla de “dolor” al recordar a su amiga y vecina y al niño, que era el “mejor amigo” del hijo de M. Hidalgo.

“Antoñito venía muchas veces por aquí y casi siempre se quedaba a comer, le encantaba el puchero que yo preparaba”, indica esta mujer.

En el momento de la desaparición “nos extrañó mucho que se fueran sin decir nada” y “lo único que sabíamos era lo que nos decía Genaro, que ella se había ido a Madrid, que lo había dejado y que se había llevado al niño, al que él iba a visitar, según contaba” el padre de Antonio.

En el bloque, otra mujer dice “no recordarla bien”, dando cuenta de la discreción y educados modos de la pareja formada por Ramallo Guevara y Espejo Gutiérrez.

Otras personas, que, según parece, ha interrogado la Policía, se niegan a hablar sobre el asunto, indicando no saber nada de Genaro y María del Carmen, así como tampoco del niño, a pesar de que Ramallo y su hijo no pasaban desapercibidos a principios de los 90 en Huelva, debido a sus marcados rasgos indígenas (de Bolivia), no habituales en la Huelva de aquella época, diferente a la actual.

María del Carmen tuvo a su hijo Antonio con 16 años. Teniendo en cuenta que Genaro Ramallo tiene en la actualidad 52 años, cuando éste mantuvo las relaciones sexuales que dieron lugar a la concepción y posterior nacimiento de Antonio, Genaro tenía entre 23 y 24 años y María del Carmen entre 15 y 16 años, siendo esta menor de edad. No obstante, dado el carisma extrovertido de Ramallo Guevara a ninguna de las personas que conocieron a la pareja les llamaba la atención la diferencia de edad.

Este martes Odiel recibió una carta escrita por Genaro antes de ser detenido en la que decía haber encontrado muertos en su finca de la Sierra a María del Carmen y su hijo Antonio.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s