Los primeros días de la búsqueda de Mari Luz en el contexto de los primeros días de la búsqueda de Ruth y José

Crónica publicada en el diario Odiel el 12 de octubre de 2011
Autor: Ígor R. Iglesias

La búsqueda de Mari Luz revolucionó el barrio del Torrejón de Huelva capital. Las primeras horas de aquel 13 de enero de 2008 pusieron de relieve cómo los ciudadanos reaccionaron inmediatamente, respondiendo a la llamada de “se ha perdido una niña” como su familia necesitaba y esperaba.

Por un lado, el padre, Juan José Cortés, entendió desde un primer momento el papel decisivo de los medios de comunicación. Por otra parte, Huelva no sólo buscó a la niña por todos y cada uno de sus rincones, incluidos los campos de los municipios cercanos. Huelva también aprendió a querer a Mari Luz, haciéndola parte de todos y cada unos de los ciudadanos.

Esto provocaba que a la llamada de la búsqueda, se respondiera masivamente. En este sentido, las batidas se hacían durante los primeros días con hasta 300 personas, cantidad que fue disminuyendo conforme iba pasando el tiempo.

El propio padre de Mari Luz dio ejemplo de búsqueda de su hija, viva o muerta, cuando tan sólo seis días después de la desaparición se fue solo, seguido de un equipo de redacción de Odiel, a buscar a su hija por el Parque Moret, inspeccionando pozos y una casa abandonada, que hoy sirve de centro de interpretación.

Cortés fue solo porque no quiso preocupar a su familia. Buscándola en pozos y albercas y bajo escombros en aquella casa, Juan José, con todo el dolor que un padre siente en tales circunstancias, no descartaba un trágico desenlace.

Los ánimos del padre pudieron venirse abajo ese día, pero en las posteriores semanas transmitió a todos la esperanza de hallar a Mari Luz con vida.

Y así se hizo, con multitud de manifestaciones también en las que se pedía el regreso de Mari Luz, con el objeto de llamar la atención a los posibles secuestradores (se pensaba entonces), pero, principalmente, para crear un impacto en las altas esferas políticas, que recibieron el mensaje. En este sentido, Juan José Cortés consiguió que se unificaran archivos de búsquedas de menores de las distintas policías, no siempre coordinadas entre sí hasta aquel momento.

También se consiguió que se tomara más en serio la pérdida de un niño. Este suceso sirvió para tener presente que es posible que un pederasta asesine sin sentido alguno a una niña que lo único que quería eran chuches.

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