Derecho a la imagen, a la información y… a no ser molestados ni ofendidos

Hoy he salido de la redacción con dos compañeros: un fotógrafo y un cámara de televisión. Hemos hecho un reportaje y estando en la calle Concepción (que para un onubense es lo mismo que para un sevillano la calle Sierpes o para un madrileño la calle Preciados) un individuo se ha acercado con tres agentes de la Policía Nacional acusándonos de grabarlo ilícitamente.

Resulta que, mientras yo hablaba con un vendedor callejero -más bien, mientras escuchaba todos los problemas que me relataba-, mi compañero de la cámara de televisión grababa un plano general de la calle Concepción. El citado individuo se le acercó indicándole que borrara lo que había grabado, porque supuestamente salía él. Mi compañero le indicó: “No se preocupe usted que si no quiere salir, no lo sacamos”. Pero el individuo estaba empeñado en que se borrase la cinta.

Al rato llegó nada menos que con tres agentes de la Policía Nacional. Dos de ellos se mantuvieron al margen, vigilantes. Y una agente de la Policía Nacional nos pidió los DNI para proceder, según dijo, a denunciarnos. ¿Por qué? Por grabar a un ciudadano en la calle. Finalmente, el individuo se retracto al ver nuestro asombro sobre el tema y que se le repitiera de nuevo que no se le iba a sacar, por deferencia. La agente de la Policía insistió con lo de los DNI, pero el individuo al final acabó por irse y no proceder a denunciarnos, como le estaba aconsejando la citada agente: “Es una denuncia privada y he de pedir DNI, porque este ciudadano está ofendido ante una falta de respeto y de educación”, dijo (falsamente). Cuidado, pues, con hacerse fotos en plan turistas, por si sale un individuo similar por detrás y se va en busca de la Poli (que, según parece, no tenía mejores cosas que hacer que molestar a tres trabajadores de la información).

Esta agente, en voz muy alta, repitió eso de que se trataba de respeto y educación varias veces. Las mismas que yo le repliqué: 1) podemos grabar a quien nos dé la gana, 2) ya le hemos dicho que no lo íbamos a sacar, 3) estaba en un plano general, 4) es para informar, 5) no tenemos por qué pasar la vergüenza que nos ha hecho pasar la Policía Nacional en plena calle Concepción a la 13.15 horas, acusándonos de falta de respeto y de educación, 6) la denuncia no hubiera prosperado, 7) no lo vamos a sacar, pero podemos hacerlo si queremos y 8 )  nadie va a tocar esa cinta.

La cosa al final ha quedado en nada, pero la vergüenza la hemos pasado y, al igual que tenemos derecho a informar (y a ser informados), también tengo derecho a expresar, en este soporte, mi opinión y mi estado de ánimo.

Tirando de Derecho de la Información, me gustaría dejar claro quién tiene la razón cuando derecho a la imagen y derecho a la información parecen chocar. En este caso, es absurdo que alguien pueda sentir vulnerado su derecho a la imagen (sobre todo cuando se le dijo que el plano se grababa de nuevo; el individuo lo que quería era que se borrara la cinta, algo del todo imposible). El artículo 18.1 de la Constitución Española recoge que “se garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen”, derecho que se desarrolla en la Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, de Protección Civil del Derecho al Honor, a la Intimidad Personal y Familiar y a la Propia Imagen. En esta ley ya se indica, en artículo 8.2 apartado c, que “en particular, el derecho a la propia imagen no impedirá (…) la información gráfica sobre un suceso o acaecimiento público cuando la imagen de una persona determinada aparezca como meramente accesoria“, como ha sido el caso. La Constitución recoge en su artículo 20, que “reconoce y protege” en su apartado 1.d el derecho “a  comunicar o recibirlibremente información veraz por cualquier medio de difusión”, que las libertades de información y expresión “tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las Leyes que lo desarrollan y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia”, límites que, como se ha visto no pueden impedir el derecho a informar (en este caso concreto). Por cierto, que “solo podrá acordarse el secuestro de publicaciones, grabaciones y otros medios de información en virtud de resolución judicial” (Constitución, artículo 20.5) y no por voluntad de un agente de policía ni de nadie más.

El profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Sevilla Joaquín Urías, en su gran libro Lecciones de Derecho de la Información (2003, Editorial Tecnos), nos recuerda que “la publicación de fotografías de una persona en un periódico, con una finalidad ilustrativa o informativa, resulta legítima, desde el punto de vista de la imagen, incluso sin su consentimiento” (p. 148). Y por si existe alguna duda y para que lo tenga claro el individuo que primero quería denunciarnos absurdamente (!) y luego no a la hora de ir, por ejemplo, a ver un partido de fútbol televisado: “La imagen de una manifestación o de un partido de fútbol que una empresa utilice con fines publicitarios -y aquí no era el caso, sólo informativos, en la calle más concurrida de Huelva y en hora punta- no se considera vulneración del derecho a la propia imagen de todas las personas cuyos rostros sean reconocibles, en  la medida en que el beneficio no se pueda vincular a la imagen concreta e individual de ninguna de esas personas, sino el acontecimiento en sí” (íbid.). Nótese que el reportaje era por la lluvia, es decir, un simple y sencillo reportaje sobre el tiempo. Urías también explicita que “un periódico no obtiene un beneficio concreto imputable a cada una de las fotos de personas que publica”, solo del “periódico completo como producto” (íbid.).

¿Se lesiona el derecho a la imagen de este individuo? No. Pero sí considero que el mío y el de mis dos compañeros sí se ha visto en cierto sentido lesionado en lo profesional y en lo personal, porque en plena calle Concepción hemos sido increpados y rodeados durante 10 minutos por la policía como si de delincuentes se tratase mientras todo el que pasaba miraba y algunos se paraban (todo un espectáculo), tan sólo por ejercer una profesión protegida y garantizada por la Constitución que contribuye enormemente a que los derechos protegidos y garantizados por la misma Constitución se cumplan.

One thought on “Derecho a la imagen, a la información y… a no ser molestados ni ofendidos

  1. Esto apesta says:

    Tal vez a esta agente le falta algo de formación. Pero no creo que sea en derecho, sino el la más elemental educación cívica.
    No se pueden proferir acusaciones de falta de respeto y educación a alguien porque sí, sobre todo en el ejercicio de una profesión como la suya, y menos aún por un agente de la autoridad. Eso ya desautoriza su actuación, si no por ilegal, si por ilegítima.
    Probablemente, si el ciudadano y la agente en cuestión hubieran recibido con provecho la tan denostada asignatura de “educación para la ciudadanía”, no se hubiera planteado el problema.
    A lo mejor ambos han ido a un colegio de pago. Y no lo digo tanto con malicia, que también, como por experiencia. Ya lo dice el refrán: “más sabe el diablo por viejo…”

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