Lo que exigimos de ustedes

Artículo de opinión publicado en elPlural.com el martes 25 de septiembre de 2012

Autor: Ígor R. Iglesias 

Uno se pone a pensar qué hubiera pasado si la Junta de Andalucía estuviera gobernada por el PP, motor neoliberal del cambio, de la destrucción de derechos y libertades, lograda con el sudor y la sangre de generaciones atrás. Uno se agarra a lo que tiene más cerca y toca madera, aunque sea de metal lo más cercano que encuentra, y se dice: de la que nos hemos librado. Claro, teniendo en cuenta lo que sucede en otras comunidades autónomas, como la madrileña o la valenciana, dos bastiones del PP, y ejemplos claros de lo que se puede esperar de la derecha española, uno puede sentir un cierto alivio.

Pero, en Andalucía la pregunta no puede ser: ¿qué podemos esperar de la derechona? No, entre otras cosas, porque ya sabemos qué. La pregunta más inmediata debe ser: ¿qué esperábamos del PSOE e IU? Estas dos fuerzas son las que gobiernan, las que tienen responsabilidad. Decía antes que el PP es un motor del neoliberalismo, es el impulsor del detrimento del estado del bienestar general, en favor de un modelo con menos derechos civiles, sociales y laborales. Pero esto lo tenemos claro: somos testigos de ello día a día. Lo que hay que dilucidar es qué papel juegan ante esta realidad, que sentimos, sufrimos, vivimos… tanto PSOE como IU. Es responsabilidad de fuerzas políticas nacidas, forjadas y que se posicionan en la izquierda plantarse ante ese modelo. Claro, los de IU dirán que estoy metiendo en el mismo saco a su movimiento político y social (así se denominan) y a un partido “de derechas” como el PSOE (que es así como lo adjetivan desde la coalición izquierdista). A pesar de las diferencias de forma y contenido, que son diferencias de grado, ambos son partidos progresistas y ambos están cogobernando en la Junta andaluza.

Zapatero y la oportunidad perdida

Al gobierno de Zapatero se le escapó la oportunidad de cambiar la tendencia neoliberal, de mitigarla. Rodríguez Zapatero no hizo todo lo que pudo. Quiso gobernar para todos y, en cierto sentido y momento, casi llegó a conseguirlo. Pero el casi no significa llegar (casi comprar el pan no es comprarlo, casi llegar a Andalucía es estar aún fuera de aquí y no aquí; no intento insultar la inteligencia de nadie, sino ser lo más gráfico posible). Su estrechez de miras, la de Zapatero, su falta de perspectiva más allá de la inmediatez, su falta de política enfocada al futuro, de protección social futura y no inmediata (por ejemplo, haber protegido a los trabajadores, o si se quiere, como se dice ahora, a las familias, con algo tan sencillo como la dación en pago y haber limitado la voracidad e irresponsabilidad de la banca, especialmente las cajas de ahorro… ¿no es un partido socialista y obrero?)… estas y otras muchas cuestiones lo han convertido desgraciadamente en uno más, otro que tiene garantizado un sueldo de por vida. Que me gusta más que Rajoy, sí. Pero esto no quita para que sea decepcionante, pues uno espera que un partido que se dice (o se llama) socialista y obrero sea eso: socialista (léase socialdemócrata) y obrero.

La oportunidad-responsabilidad vigente del PSOE e IU en Andalucía

¿Y ahora qué podemos decir del Gobierno andaluz? ¿Que sería peor con Arenas? Eso está claro. Pero esto no quita tampoco para que haya espacio a una crítica que ha de ser asumida por los partidos que componen tal gobierno. A uno le llegan noticias de recortes en plantillas, de rebajas en sueldos de funcionarios, de un desvío de dinero público (lo de los ERE, que sí que fue porcentualmente mucho menor al no malversado, pero en términos absolutos son cantidades descomunales; y sí, mucho mayor es la corrupción del PP en Valencia o Baleares, por ejemplo, pero aquí no estamos hablando de las camisas de la tienda Springfield (por poner un ejemplo tonto), sino de los vaqueros del Pull & Bear, que son prendas diferentes, pero ropa al fin y al cabo), de aumento de jornada laboral, de falta de financiación a las universidades públicas, de falta de dinero para la formación de trabajadores y desempleados (aunque la UE haya ingresado la mitad ya)… ¿Que es peor en las comunidades del PP? Otra vez, sí. Pero esto no quita (otra vez la expresión) que las fuerzas más importantes de la izquierda en este país no tengan responsabilidad en lo que está pasando (y no hablo ya del pasado, sino del presente inmediato y el futuro).

¿Por qué no ‘se recortan’ los altos sueldos políticos?

Y lo que pasa es que se insulta nuestra inteligencia, en primer lugar: todos los partidos han asumido en sus discurso que “hemos” vivido por encima de nuestra posibilidades. Sí, sus señorías, sí, nosotros que formamos parte de la población que rebaja el sueldo medio español según el INE a 15.500 euros y no ustedes que cobran en sus cargos públicos 40.000, 50.000, 60.000 euros…

Ni PSOE ni IU se pueden contentar (y no por supervivencia propia, sino por hacer honor a sus idearios que les dieron vida y razón de ser, es decir, por una cuestión de dignidad y de honradez) con ser menos malos que el PP, pues de la derecha y sus objetivos políticos, sociales y económicos ya sabemos de sobra. PSOE e IU tienen, desde el ámbito de los grandes y medianos partidos políticos, asumir su responsabilidad social y política para con el pueblo y bajar, especialmente en el caso del PSOE, de esas absurdas alturas (que en el caso de algunos son hasta obscenas) y venirse aquí, abajo. Y aunque esto sea sólo un gesto (¡pero qué gesto y ojalá mis ojos lo vieran!), que tal bajada sea proporcional en sus carteras. Yo una vez dije que si un político está en paro, debería cobrar la media española de sueldos que marque el INE y que si está en excedencia el mismo sueldo que cobra en su trabajo que ha aparcado para dedicarse a eso que a los políticos les gusta llamar así: “trabajar para los demás”. Pues eso, un cierto altruismo estaría bien.

Aceptar las críticas

Sé que nos falta bagaje democrático (30 años no es nada) y hay cierto estalinismo (a cada uno lo suyo, aunque la culpa aquí, en España, en realidad, ya sabemos, es del fascismo): ese político ideal, con un sueldo ajustado al de sus conciudadanos (¡a los que representa!) también debería ser demócrata para asumir las críticas de gente que, como yo, no somos ni tocapelotas ni moscas cojoneras (aunque los ególatras y malos políticos nos consideren así), sino ciudadanos que exigimos a quienes profesan y/o dicen profesar ciertos ideales que se comporten honestamente, entendiendo como indigno que, desde la izquierda se diga que no se puede hacer más y se baile al son neoliberal, lo que es absurdo y obsceno para alguien que es y/o dice ser de izquierdas.

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