Todos no somos responsables, todos ustedes sí

Artículo de opinión publicado en ElPlural.com el miércoles 14 de noviembre de 2012
Autor: Ígor R. Iglesias

Yo he visto con mis propios ojos cómo echaban a una mujer con sus tres hijos a la calle de una vivienda municipal en Huelva. Nadie apareció allí de esos que dicen estar muy preocupados, sólo Stop Desahucios, así como quien esto escribe que fue a cubrir el asunto como periodista, cuando de periodista trabajaba. A los que mostraron su apoyo, se les unieron algunos vecinos.

¿Saben ustedes qué hizo la Subdelegación del Gobierno? Mandó una docena de policías nacionales, equipados con cascos y toda la parafernalia propia de los antidisturbios (en mi blog hay foto de eso). Allí estaban, perfectamente alineados en la calle, ante la mirada atónita de los viandantes que no sabían si aquello era una redada antiterrorista o de droga. Pocos podían imaginar que se trataba de un desahucio. Fue el 22 de noviembre de 2011, dos días después de las elecciones.

Los policías tenían como excusa que son unos mandados y están para cumplir órdenes. Los operarios municipales que plantaban en medio de la calle los juguetes, la ropa de los niños, los colchones, un carro de bebe, una cuna… también tenían como excusa eso de que son unos ‘mandaos’. El secretario judicial, lo mismo. Los técnicos municipales, el concejal respondable del área que lleva el asunto de las viviendas sociales, también. El subdelegado del Gobierno entonces igual. Los cargos policiales de la Comisaría cumplían órdenes de arriba. El juez dictaminó y miró para otro lado, porque las leyes no están para violarlas. Y a la pobre mujer que la partiera un rayo. Esta fue al final la única responsable a los ojos de todo el entramado político, económico, judicial y social. La responsable por no tener trabajo desde hacía más de dos años, por haber sido una mujer maltratada con sentencia firme al respecto y conocida desde antes en los medios de comunicación por su caso… La responsable por buscar empleo y no encontrar, por carecer de medios económicos, tan sólo unos míseros 300 euros de ayuda social cuyo derecho a percibirlos había transcurrido hacía meses, la responsable por tener tres bocas que alimentar mientras los servicios sociales comunitarios la amenazaban con quitarle a sus hijos, según expresaba con lamentos esta mujer. No sucedió lejos, sucedió aquí, en Huelva, en Andalucía.

La noticia esta vez no paralizó nada, porque sencillamente al personal le importó un carajo. Y así 400.000 familias que hasta ahora han sido expulsadas de sus casas, viendo cómo incluso la voracidad de los bancos, la poca vergüenza de los bancos y la corrupción política les daban de lado. Muchas de ellas tuvieron que soportar que a sus padres también les embargaran cuentas y viviendas por haber avalado que sus hijos tuvieran un lugar donde tener una familia, en un país donde quienes nos gobiernan viven en mansiones, literalmente en mansiones, mientras hay gente que no sabe ni ha sabido ni sabrá qué es vivir por encima de las posibilidades. Yo desde aquí le pido a alguno de los políticos que crean que son merecedores de algún respeto y que son dignos de mirar a la ciudadanía a la cara que no digan eso que escucho decir a muchos de sus colegas de ‘profesión’: “Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”, “todos somos responsables”… ¿Todos? ¿Esa mujer es responsable? Seguro que de respirar y vivir, ¿no?

Lo que es el colmo de la poca vergüenza es que hayan convertido a este vapuleado país, que sufrió una terrible y cruel dictadura fascista durante cuatro décadas, en un cajero automático para los bancos y las empresas de servicios tan básicos como la luz, el gas, el agua, entre otros. Este país se ha convertido después de tantos logros sociales y económicos que llevaron a la generalización de la clase media en España, a la ampliación de la misma, en un país donde somos sencillamente atormentados, vapuleados y desvalijados por los cuatreros de los bancos, ante la mirada impasible de la clase política que verdaderamente manda. Aquí los responsables son los que se lo están llevando calentito, dinero público para la banca y lo que no es la banca; son los que tienen sueldazos del carajo que ningún trabajador cobrará en su puñetera vida; y pongo un etcétera para no encenderme más.

En la calle, por si le interesa a los políticos con un mínimo de preocupación sobre lo que siente el pueblo, lo que se cuece es que esos acuerdos a los que llegarán para solucionar el tema de los desahucios sólo perseguirán beneficiar a la banca, como si ella no fuera responsable de nada, y como si hubiera que proteger sus intereses, que es lo que se ha estado haciendo en los últimos años. La falta de confianza de la ciudadanía en los políticos y, especialmente, en los que dicen que son de izquierdas, pero que no asumen su responsabilidad en todos los sentidos para con las clases obreras y medias, es patente. Y preocupante, porque así el gobierno, los gobiernos siempre estarán en manos de la derecha.

¿Qué van a decir en el PP, si son como rapiñas esperando a coger la Junta de Andalucía para enchufar a amigotes y familiares por doquier como hacen en todas partes allá donde gobiernan? Nada, Zoido, callado está más guapo y eso que no ha nacido con el don de la belleza. Por su parte, el vicepresidente de la Junta de Andalucía anunció el otro día una ley al respecto que dice que será modélica; muy creíble y efectiva tendrá que ser, porque el escepticismo está al 100%. Y la consejera de la Presidencia asumía la responsabilidad de su partido, pero incluía en la misma a “todos”. Insisto, todos no. Señalemos quiénes son los responsables y actuemos de una puñetera vez, antes de que sea más tarde, demasiadas veces se ha llegado tarde a este y otros asuntos. Citen quiénes son los responsables, pero no digan todos, porque aquí hay un pueblo que la clase política, que está ahí cobrando porque NOSOTROS los hemos puesto ahí, ha dejado a merced de los mercados, los bancos y todos esos usureros a los que el pueblo les importa un carajo.

Un poco de humanidad, al menos, hecha efectiva a través de la política, no vendría mal. Las leyes no están para violarlas, a no ser que sean injustas (!), cosa que debe conllevar que se cambien para que se cumpla lo verdaderamente justo, si buscamos una sociedad con un modelo que apuesta por las personas y que sea para el pueblo, cosa que no es nuestro modelo.

Lo firma uno que no vive en ninguna mansión ni cobra altos sueldos “porque nuestra responsabilidad es alta”. Ah, y que irá este miércoles a la huelga, aun estando en el paro. Esta vez ningún piltrafa pedirá mi cabeza por hacer huelga. Bendita democracia.

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