El apóstol número 13 y la Dignidad

Artículo de opinión publicado en ElPlural.com  (director: Enric Sopena) y Diario Progresista (director: Antonio Miguel Carmona) el viernes 28 de marzo de 2014
Autor: Ígor R. Iglesias 

http://www.elplural.com/opinion/ppeligrosa-estrategia/Progresista

 

El pasado sábado más de un millón de personas recorrieron pacíficamente las calles de Madrid. Con dignidad y pidiendo dignidad: política, social y económica, esto es, humana.
La televisión propiedad de la Conferencia Episcopal, es decir, de la Iglesia Católica, se ha dedicado en los últimos días a difamar, mentir, tergiversar, emponzoñar… acerca de las llamadas Marchas por la Dignidad, laicas ellas. No es una excepción, es lo que suele hacer este canal televisivo.
Uno, conocedor hasta la extenuación de los Evangelios y de buena parte del resto de la Biblia –de niño no me dieron opción–, no encuentra argumento evangélico alguno en el argumentario editorial de 13tv, pero sí en el del Partido Popular y más allá de lo que éste dice explícitamente, con valores ultraderechistas y, por tanto, contra la humanidad misma. No hay bondad ni amor ni paz ni bien: es el odio recalcitrante propio de aquellos 40 años de acidez fascista, muy latente en un sector poderoso de la sociedad española a lo largo de siglos, cocinado en su particular cazo.
Lo de TVE, por su parte, es lamentable. Una televisión pública convertida en basura informativa y propagandística, casi al estilo del NODO franquista. No obstante, aunque indigne, no sorprende: el PP, que no sabe de democracia, porque no es un partido democrático (se presenta a unas elecciones, pero eso no te convierte en democrático), donde pone su mano nos devuelve a aquellos años de obispos bajo palio, corrupción política y una sazón de represión aderezada con falta de libertades y restricción de las mismas. No sorprende, son sus valores. Aun así, es asqueroso el manoseo y secuestro de la televisión pública estatal (que no gubernamental).
El País… ¡Uf! ¡Puf! ¡Ojú! Y cuantos más interjecciones quieran. Su manipulación es descarada y ofensiva, sobre todo cuando pretende seguir postulándose como medio progresista.
No voy a analizar la postura de cada medio. He puesto tres ejemplos y el que me interesa es, especialmente, el de arriba: 13tv. Porque su tratamiento informativo no guarda relación alguna con los valores evangélicos. Y decir evangélicos (y lo dice un confeso ateo, por convicción científica) es decir humanos.
En lo esencial, los evangelios tienen una traducción política: el socialismo. El fraile dominico brasileño Frei Betto lo ha expresado así en diversas ocasiones y foros: “El socialismo es el nombre político del amor”. Cuando una persona –y les pongo un caso real y reciente– se dice cristiana, católica y devota por los cuatro costados (aun teniendo un conocimiento filosófico e histórico de la religión que profesa: analfabetismo cristiano funcional, que podríamos llamar) y, al mismo tiempo, profiere afirmaciones tales como “yo pienso que todos no somos iguales” y es racista (aunque la palabra no le guste, por su inaceptabilidad social, y lo niegue) y es xenófoba (aunque también quede feo decirlo así y también lo niegue) es cuando todas las incongruencias se dan la mano.
Las incongruencias son pecado: pecado social y, para el que crea en un dios, pecado divino. No sólo es incongruente el cristiano (mal cristiano, pues) que se tiene como tal y es soldado del odio y defensor de la desigualdad. También lo es quien se dice de izquierdas y siendo político, empresario, trabajador, marido, esposa, padre, madre, abuelo, etc. roba, estafa, hace daño sin más o traiciona de algún modo los ideales que nombramos con esa etiqueta. El mal cristiano y mal hombre de izquierdas son tan repugnantes como el facha.
Un cristiano como tal ha de ser un defensor del amor, sin cruzadas. Amor a la humanidad, a la justicia social, a la defensa de la dignidad, que conlleva un acceso universal a la sanidad, la educación, al trabajo, la vivienda… Un defensor del amor a la humanidad ha de repudiar la caridad –un negocio suculento que se traduce en el pan para hoy y hambre para mañana para el desamparado, y en prestigio social y enriquecimiento económico para los poderosos, responsables en diversos grados de las diferencias sociales y de la desdichada situación de aquéllos–. Un defensor del amor a la humanidad ha de darse la mano con los otros defensores del amor a la humanidad, con independencia de si estos segundos creen o no en su dios (o en dios alguno). En aquellos Evangelios no está el odio hacia el que no cree en su dios: hay un mandamiento evangélico de más amor todavía.
Si en lo esencial, el cristiano que es un cristiano bueno (que disiente de la Conferencia Episcopal y de sus medios de manipulación: Cope, 13tv, etc.) comparte los mismos valores con el hombre de izquierdas bueno (puede ser que el izquierdista bueno también sea cristiano, pero en este caso supongamos a dos sujetos uno creyente y otro ateo) en lo que respecta a la justicia social y la igualdad de los seres humanos (tanto en lo social como en cualquier otro aspecto): ¿qué los diferencia? ¿Que el segundo no cree en el dios del primero? ¿Acaso el dios de éste no les ha enseñado a amar y enseñar la palabra y los actos (¡con actos que se correspondan con aquella palabra!) cristianos a los otros? No consigo encontrar el versículo en el que Jesucristo asevere: “En verdad os digo que si alguien negara a Dios vosotros debéis ofenderos, negarle la palabra y odiar a tal sujeto”. Sí encuentro a un Jesucristo que entra en el Templo y con todo lo que tiene a su alcance (voluntad y acción) combate el negocio y los intereses económicos de los que se sirven de Dios para enriquecerse y promueven para tal fin las desigualdades sociales. Está claro que no hay mayor cristiano que el propio Jesucristo (sin serlo, por cierto).
Muy ingenuo o iluso sería yo si, desde aquí, recomendara a la Conferencia Episcopal y a los de 13tv que se leyeran los Evangelios. Los conocen. Se los saben de memoria. Yo puedo entender que un ignorante pueda cometer algún exceso fruto de su ignorancia, pero no concibo la hipocresía.
El culto está muy bien, no lo discuto, forma parte del ritual. Pero el cristianismo, lo evangélico, exige acción. Y el ideario que la ha de mover está muy lejos del odio y las mentiras, propias del argumentario ideológico de 13tv y de todo lo que los obispos más mediáticos profieren.
El Papa Francisco puede hablar español, puede ser simpático y contar chistes, puede llamar por teléfono a monjitas en Córdoba (Andalucía)… pero es la máxima autoridad de una Iglesia que es titular de una televisión cuya actuación nada tiene que ver con los valores cristianos ni con el ideal de la prensa libre. Al Papa Francisco habrá que exigirle más acción y menos chistes, que para eso están Pepe el Caja y El Morta.
Espero ver más Marchas por la Dignidad y que se sumen a ellas el resto de partidos de izquierdas y los grupos cristianos, si de verdad éstos hablan de tú a tú con Jesucristo sin tener que apartar la mirada. A mí me importa la humanidad. Y por lo que sé (lo que he leído) a Jesucristo también. En eso él y yo estamos de acuerdo.
Nota: ¿No es curioso que Jesucristo y un ateo tengan más en común que aquél, Cristo, con los señores propietarios de su Iglesia? 13tv sabe más a discípulo traidor que apóstol del amor a la humanidad (¿no era eso el cristianismo?).

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