Cuando el pueblo sí puede

Artículo de opinión publicado en ElPlural.com  el jueves 10 de abril de 2014

y en Diario Progresista el domingo 13 de abril de 2014

http://www.elplural.com/opinion/ppeligrosa-estrategia/

Progresista

Autor: Ígor R. Iglesias

En Cádiz, la alcaldesa y su equipo de Gobierno duermen en sus tacitas de plata. Pero Mila, no. Una mujer que molesta, estorba y a la que algunos insultan por la calle y en las redes sociales. Porque sin acceso a un empleo, sin acceso a recursos ecónomicos se ve abocada a quedarse en la calle y sin sus hijos. Sí, porque somos así de salvajes.
Yo no, y como yo, todos y cada uno de los que se han plantado en la puerta de su casa para que no pueda ser expulsada por nuestras maravillosas fuerzas del orden (del orden del poder, no del orden del pueblo: que conste en actas, en las hemerotecas, para cuando la prensa pase de ser información diaria -o desinformación, según qué medio- y pase a ser documento historiográfico). El pueblo sí puede. En Cádiz, lo han hecho. La Policía se ha tenido que dar la vuelta.
Sin embargo, la situación no durará mucho. A la luz del salvajismo, la mala leche, ¡la mala hostia!, que gobierna nuestra sociedad (¡porque el pueblo pone el poder en manos de esos desalmados!), esta mujer y sus hijos se quedarán en la calle, como las familias de la Corrala Utopía, en Sevilla.
Hace ya tres décadas que pululaban unas películas de Manuel Summers en los videoclubes, en VHS y Beta (¿se acuerdan?), llamadas ‘To er mundo e güeno’, ‘To er mundo e mejó’… Pues no iría muy desencaminado Summers cuando familias y familias enteras se quedan en la calle, se les niega un trabajo, ven ante sus narices cómo se roba (literalmente se roba) (y en esto los buenos de la política y del mundo empresarial que no se den por aludidos, pero que no miren a otro lado), se malversa, cómo se enriquecen cuatro golfos de mierda… Perdón, pero es que la cosa sí es para exaltarse. Todo el mundo -de estas personas que se quedan en la calle- tiene que ser bueno, porque si no… ya hubiera ocurrido algo.
A mí me entra pánico sólo de pensar que me viera con mi hijo y mi esposa en la calle. Y en España, en esta maravillosa España, para verte en la calle con lo puesto no hay que hacer mucho mérito. O como yo he visto: para ver la ropa y los juguetes de tus hijos tirados en la calle.
Pínchese aquí (https://igoriglesias.wordpress.com/2011/11/22/redada-antidroga-o-terrorista/) para ver el fuerte dispositivo policial, como si de una acción antiterrorista se tratase, en un desalojo en Huelva de una madre y sus tres hijos, cuando la subdelegación del Gobierno dependía aún de Zapatero.
En Youtube tienen ustedes varios vídeos de Mila plantando cara a sus representantes políticos de su maravilloso ayuntamiento. No puede ser que se nos llene la boca con Cai, Cai, Cai cada febrero poniendo Canal Sur y cantando sus coplas -o llenando sus callejones de meados y potas- y luego nos moleste una de las muchas Milas de esa ciudad, que a lo largo de toda Andalucía se multiplican exponencialmente, tanto en mujeres como en hombres, que desesperada y literalmente sollozan. Si duele Andalucía, no puede importar más un olivo o una columna milenaria que unas personas. La cuestión es si duele esta humanidad. O si la hay. Porque en esos vídeos de Youtube, algunos… (ojú, es que no sé cómo calificarlos sin exaltarme) …algunos (dejémoslo ahí) (¡y seguramente la semana que viene y ya estos días estarán dándoselas de más cristianos que nadie) dicen cosas monstruosas contra la madre gaditana que no quiere que sus hijos se queden en la calle y los separen de ella por no tener trabajo ni recursos (prohibido ser pobre, prohibido vivir si eres pobre, la nueva norma no escrita que impera en la new Spain).
Vergüenza debe darnos, pero vergüenza para cambiar las cosas. Pues como dice el fotógrafo gaditano Javier Bancalero (del barrio de La Viña), “algunas personas miran el mundo y se preguntan: ¿Por qué? Otros lo miramos preguntando: ¿Por qué no?”. Precisamente, Bancalero es firmante, junto con África Fernández, de la Asociación Estudiantil contra la Precariedad (AECP), en la capital gaditana, de este comunicado que me hicieron llegar hace unos días:

COMUNICADO DE LA AECP SOBRE LA SITUACIÓN DE DESAHUCIO DE MILAGROS ARZUA
Desde el inicio de la crisis, venimos soportando una situación de austeridad general que nos afecta a todos los niveles. Niveles básicos como el derecho de la vivienda son violados cada día con datos como los del Consejo del Poder Judicial que indican que en 2013 hubo una media de 184 desahucios al día. A día de hoy hay más de 3,4 millones de viviendas vacías según el INE. Sólo en Cádiz ciudad hay contabilizadas 2.906 viviendas vacías. En esta situación, cuando hay casas sin gente y gente sin casas, ocuparlas se convierte en un derecho.
Éste es el caso de Milagros Arzua Barrera, una joven gaditana de 27 años, víctima de estas medidas tan poco humanas que está llevando a cabo el gobierno. “Mila”, llevaba solicitando una casa de proteccion oficial desde hacia ya bastante tiempo, debido a la pasividad del Ayuntamiento de Cádiz se vio obligada a vivir en un coche con sus tres hijos hace dos años, una situación obviamente inhumana para cualquier persona. Los vecinos de la zona eran conocedores de la situacion y animaron a la joven a ocupar una de las casas de proteccion oficial que estaban vacías en el barrio gaditano Guillen Moreno. Durante esos dos años siguió luchando por una vivienda digna que darle a su familia. El Ayuntamiento de Cádiz le dio una hoja donde se comprometía en pagarle lo necesario para que pudiera alquilar una casa. Mila estuvo buscando a alguien que le alquilara un hogar, pero cada vez que enseñaba el documento que le decían que no servía para nada. Mila indignada siguió exigiendo una vivienda digna pero solo recibia excusas y promesas vacías que nunca llegaban. Por si fuera poco, después del engaño del ayuntamiento, Mila recibe una orden judicial para que desalojara de manera voluntaria la vivienda antes del 24 de Marzo de 2014, si no lo hacía por su propio pie, la echarían por la fuerza. Desde ese día, compañeros de la AECP (Asociación Estudiantil Contra La Precariedad), otras asociaciones, vecinos, amigos y gente de a pie indignada por esta injusticia, estamos luchando junto a Mila en la calle Marinero en Tierra número 1, justo debajo de su casa.
El lunes 31 de abril Mila fue al pleno del Ayuntamiento de Cádiz arropada por todos sus vecinos y amigos a solicitar una solución. La respuesta del ayuntamiento fue una detención y una multa a dos personas que la acompañaban. Ni siquiera le dieron la palabra como ciudadana. La represión que se está ejerciendo por parte de la policía está llegando a niveles de tortura. El miércoles se filtró que ese día sería el desahucio y allí estuvimos más de 100 personas arropando a Mila que tuvo que ser intervenida por los sanitarios en dos ocasiones. Ayer conseguimos frenar la ejecución pero esta situación no puede seguir así ni un día más. Desde la AECP, nos unimos a las exigencias de Mila para que la Concejalía de Vivienda del Ayuntamiento de Cádiz y Procasa le den una vivienda digna con alquiler social al 90% y un trabajo digno compatible con el cuidado de sus tres hijos menores. No admitimos ni un desahucio más, la vivienda no es un negocio especulativo, es un derecho.
La lucha continúa en las clases, las calles y en nuestros barrios.
África Fernandez Forné, Javier Bancalero García (Asociación Estudiantil Contra la Precariedad).

Esta es la verdadera juventud andaluza, que no sale en los medios y de la que yo me siento muy orgulloso, por la lección (una guantá sin manos) que nos dan a todos.

*Ígor R. Iglesias es lingüista y humanista.

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