Platero, el azufre y yo

Artículo de opinión publicado en ElPlural.com el 
viernes 2 de octubre de 2015
elplural
Autor: Ígor R. Iglesias

Juan Ramón Jiménez le dice a Platero en el conocido libro del moguereño: “De Huelva llegaba un olor a marisma, a brea, a pescado”. Tengo la suerte de vivir cerca de los astilleros de esta ciudad, donde el olor a la pleamar y a las marismas con la bajamar se cuela por mi ventana. Sin embargo, no toda la ciudad disfruta de unos olores que son connaturales a la situación de esta urbe debido a un polo químico que ciertamente nos va matando poco a poco.

Los onubenses tenemos una más que generosa tolerancia hacia las fábricas, que ocuparon cada playa de nuestra ría y la ría misma, contaminándola, afeando este paraíso terrenal en el que se encuentra esta capital de provincia y los municipios que la circundan.

Nuestra generosidad está vinculada principalmente al empleo, ahora en detrimento en todos los sentidos. Tragamos con la industria química pesada y la petroquímica porque es lo que hay. O eso nos decimos y nos dicen. El turismo no acaba de cuajar y su estacionalidad es tal que ni siquiera trabajando durante el periodo estival el asunto deja de ser un drama. Y qué decir de la agricultura, la agroindustria y la mar, por más que decir Huelva sea decir jamón ibérico, fresa o gambas blancas. El oro sólo reluce en ciertos platos, esos de los de siempre. Y hablando de oro, la minería, otro sector qué tal baila.

Y qué decir del dióxido de azufre. Ese demonio invisible que nos escupen a la cara desde el polo químico, situado a poco menos de un kilómetro de la ciudad, cada vez que las nubes aparecen sobre los cielos de Huelva. La semana que viene la previsión meteorológica señala nubes y alguna lluvia, así que ya sabemos qué nos espera. En la ciudad se dice: “Aprovechan para soltar más mierda”. Pero a la sabiduría popular, que yerra de vez en cuando, pero que muchas veces acierta, los señoritos la ningunean. Eso pasó este miércoles, cuando Huelva se comió, mientras todos dormíamos, mientras nuestros hijos dormían, mierda, mierda de azufre que sobrepasó los límites anuales permitidos por la normativa europea. Normalmente, desde la Junta de Andalucía se contentan con decir que ha habido un cambio repentino de viento. ¿Cuántas veces hemos escuchado eso?

Durante el 80% del año el viento sopla de componente suroeste. El franquismo pensó que era una buena zona para ubicar un polo de desarrollo y nos lo encasquetó, destruyendo su actividad eminentemente marinera –que aún parcialmente conserva, casi imperceptible-, porque alguien se tenía que comer la mierda química pesada, mientras la industria ligera se colocaba al norte, más limpia y creadora de más empleo. Aquí se transforma la materia prima para el abono, la pintura, el detergente, la gasolina, etc. Ese 80% del año, el viento lleva los humos hacia Moguer, y la zona más al este de Huelva capital se ve perjudicada. Las quejas de numerosos vecinos de las barriadas del Matadero, Tartesos y Pérez Cubillas (nombre éste de un gobernador civil franquista, por cierto, que aún persiste, pasándose esta ciudad por el forro la memoria histórica y su misma dignidad) no son infundadas. Puede que haya quien, careciendo del capital simbólico de los repeinados institucionales, no se exprese del todo bien a la hora de exponer su opinión y sus vivencias, pero debería tenerse muy en cuenta la preocupación de estos ciudadanos, de estas personas, ante los humos de la fábricas y la cercanía, a menos de 500 metros, de un descomunal depósito de fosfoyesos (residuo resultante del tratamiento de la roca fosfórica para la obtención de ácido fosfórico) y las cenizas radioactivas de Acerinox, trasladadas desde el Campo de Gibraltar, para que los generosos nos comamos esa mierda. Tampoco la solución es que se la coman otros, como proponía IU hace unos años (no sé si persiste en esa idea). A las tradicionales quejas de esas barriadas onubenses se unen ahora algunos vecinos del nuevo barrio de Marismas del Polvorín, una zona residencial con sus chalés y pistas de pádel y sus balsitas de fosfoyesos como paisaje, junto a la autovía de circunvalación H-30.

Los informes diarios sobre la calidad del aire que publica la Junta de Andalucía cada día han puesto de relieve cómo Huelva experimentó este pasado 28 de julio un alto impacto de dióxido de azufre que superó los niveles anuales permitidos. Se puede consultar en la web de la Junta y más adelante hago constar aquí el enlace. Son datos que ha dado a conocer la Unidad Asociada CSIC-UHU ‘Contaminación Atmosférica’, que es un grupo mixto del CSIC (Instituto IDAEA de Barcelona y Estación Experimental del Zaidín, Granada) y la Universidad de Huelva especializado en el estudio de la calidad del aire utilizando herramientas Geoquímicas, Meteorológicas, Modelización, Mineralógicas y Microbiológicas. Este grupo tiene un blog titulado UHUAerosol (enlace: http://uhuaerosol.blogspot.com.es/2015/09/interpretacion-alto-impacto-so2.html), en el que hemos podido leer lo siguiente:

________________________________________________

Entre las 00:20 y 4h de la madrugada del lunes 28-9-15 ha ocurrido un importante impacto de SO2 [dióxido de azufre] de origen industrial en Huelva capital.

El modelo de dispersión HYSPLIT indica que el origen del impacto procede del Polígono Industrial Punta del Sebo.

La Orden: entre 1:40-2:10h y 4:20-4:40h, máximo 91 µg/m3 a 1:50h.

Los Rosales: entre 00:40-3:40h, máximo 458 µg/m3 a 1:10h.

Marismas del Titán: entre 00:40-4:20h, máximo 348 µg/m3 a 1:50h.

Pozo Dulce: entre 00:20-4h, máximo 329 µg/m3 a 1:20h.

San Juan del Puerto: entre 00:10-:1:30h, máximo 45 µg/m3 a 1h.

Romeralejo: entre 1:10-3:40h, máximo 128 µg/m3 a 1:30h.

Campus: entre 1:20-4:10h, máximo 179 µg/m3 a 2:30h.

Datos Consejería Medio Ambiente web link (enlace: http://www.juntadeandalucia.es/medioambiente/atmosfera/informes_siva/sep15/nhu150928.htm).

La Directiva UE/502008 contempla dos límites para SO2, en vigor desde el 1 de enero de 2005, los cuales no se superan normalmente en la Comunidad Autónoma de Andalucía:

350 µg/m3 horario no más de 24 veces al año.

125 µg/m3 diario no más de 3 veces al año.

En el seguimiento que realiza UHUAerosol, se tiene en cuenta valores diezminutales, que, según el informe elaborado por expertos para  OMS (2013) (página 24) (enlace: http://www.euro.who.int/__data/assets/pdf_file/0020/182432/e96762-final.pdf), debe tenerse en cuenta en las futuras directivas de Calidad del Aire:

“There is a need to revisit the evidence base for setting the WHO AQG for SO2 (very short-term and short-term)”.

“Since the WHO air quality guidelines (AQG) were formulated in 2005 some new studies on toxicological and health effects of SO2 have been published. A reanalysis of the previous chamber study literature suggests a need to consider whether to increase the safety factor for the 10 minute guideline (…)”.

SO2 es principalmente de origen industrial y acompaña a elementos tóxicos (Arsénico, Vanadio, Niquel, etc) en la fracción fina y ultrafinas de partículas atmosféricas.

Las zonas de mayor impacto de SO2 han sido tradicionalmente el Entorno de la Ría de Huelva, Campo de Gibraltar y Bailén. En este último caso, la crisis económica ha provocado el cierre de la mayoría de empresas dedicadas a la fabricación del ladrillo, siendo pocos numerosos los impactos de SO2 en comparación con años anteriores.

Para comprobar la gravedad de los datos recogidos, ¡sufridos!, en Huelva, me he tomado la molestia de compararlos ese día con los del resto de provincias andaluzas, sólo hallando en San Roque, Cádiz, niveles que se aproximaban, aunque no tan altos. Lo de San Roque también es vergonzoso, dada la cercanía de las fábricas a la población y los altos niveles de contaminación. Si lo de las bases militares norteamericanas es una pasada de lengua por donde la espalda de Obama pierde su nombre, lo de estas industrias, ¿qué es? He aquí los datos por provincias, en los enlaces de la Junta de Andalucía:

-Almería http://www.juntadeandalucia.es/medioambiente/atmosfera/informes_siva/sep15/nal150928.htm

-Cádiz

http://www.juntadeandalucia.es/medioambiente/atmosfera/informes_siva/sep15/nca150928.htm

-Córdoba

http://www.juntadeandalucia.es/medioambiente/atmosfera/informes_siva/sep15/nco150928.htm

-Granada

http://www.juntadeandalucia.es/medioambiente/atmosfera/informes_siva/sep15/ngr150928.htm

-Huelva

http://www.juntadeandalucia.es/medioambiente/atmosfera/informes_siva/sep15/nhu150928.htm

-Jaén http://www.juntadeandalucia.es/medioambiente/atmosfera/informes_siva/sep15/nja150928.htm

-Málaga http://www.juntadeandalucia.es/medioambiente/atmosfera/informes_siva/sep15/nma150928.htm

-Sevilla http://www.juntadeandalucia.es/medioambiente/atmosfera/informes_siva/sep15/nse150928.htm

La desvergüenza es tal que el consejero delegado de Cepsa, Pedro Miró, dijo en Huelva un día después, celebrando los 50 años de su refinería en esta tierra, lo siguiente, respecto de las leyes medioambientales y el empleo, según leemos en Huelva Información, periódico del Grupo Joly, en cuyo foro intervino este jueves: “Cuidado con las medidas que adoptamos porque lo único que se va a conseguir es destruir empleo y tejido industrial”. Y siguió: “Hace falta que todos y cada uno de nosotros sigamos peleando en la misma dirección”, la que ellos marcan, sabemos ya a estas alturas. Y ahí no quedó la cosa: “Si decimos que hay que rebajar un 30% las emisiones de CO2 pues habrá tres refinerías menos”, ¡toma ya! Y hay más: “¿Por qué pedimos exigencias más rigurosas a las dos refinerías de Cepsa en Andalucía que las que se plantean para las castellano-manchegas, las murcianas, valencianas, catalanas, vascas o gallegas?”, preguntó Pedro Miró al consejero de Empleo, Empresa y Comercio de la Junta de Andalucía, José Sánchez Maldonado, del PSOE. ¿Qué le dijo este?: “Habría que hacer un balance de si las exigencias que tenemos en Andalucía son superiores a las del resto o las del resto están muy por debajo de las nuestras”, una respuesta sumisa (hazlo tú, brega con estos lobos, me dirá el consejero de la Junta), pero que pone de relieve quiénes mandan de verdad. Tanto como para hacer advertencias políticas: “La estabilidad es buena para todos”. Ya sabemos qué significa estabilidad en boca de esta gente.

Y la guinda al pastel, la advertencia, mejor dicho, amenaza de Miró: “Nosotros queremos crecer, pero si no nos dejan crecer aquí nos iremos a crecer a otro sitio”. Que se vea bien quién corta el bacalao, que para todo lo demás esta gente tiene MasterCard. Y si es por crecer… La refinería de Cepsa y la llamada boya del petrolero (a unas millas de la costa) estarán en Huelva, pero el centro de I+D+i bien que lo instalaron en Madrid. Voy a poner tres puntos suspensivos…

En Huelva, poca MasterCard, pero, de vez en cuando, mucho dióxido de azufre por cortesía, en esta última ocasión, o de Fertiberia (empresa de abono químico, condenada por la Audiencia Nacional a restaurar las marismas del Tinto, sobre las que ha vertido durante 40 años fosfoyesos, con un permiso de tres metros de altura, pero superando los 25; la empresa quiere tapar los residuos, radioactivos, aunque dice el Consejo Nuclear que no se superan los límites; por otro lado, la Universidad de Huelva ha hecho público un informe en el que detalla cómo ha detectado desde 2011 diversos puntos por donde se está filtrando el agua de las balsas de fosfoyesos a la ría de Huelva y de ahí al Golfo de Cádiz, aunque dice la Junta de Andalucía que sus técnicos no han detectado tales fugas; ¡un cachondeo!) o de Atlantic Copper (un complejo metalúrgico de parné norteamericano que cuenta en la capital onubense con una refinería de cobre, tres plantas de ácido sulfúrico y una central térmica).

Este asunto de las fábricas está demasiado politizado y polarizado en Huelva. Personalmente, hay actuaciones que no comparto, como cuando la Mesa de la Ría (grupo político local) se pasea por las playas diciéndoles a los turistas que las playas y el aire están contaminados; incluso, he llegado a escuchar de una persona a un nuevo habitante de esta ciudad: “No sabes dónde te has metido: esto es peor que Chernobyl”. Estas exageraciones rozan o sobrepasan la irresponsabilidad. Alguien podría concluir que contaminadas están igualmente las gambas, las caballas, las sardinas e, incluso, el langostino de Sanlúcar. O, como me confesó un exresponsable de un almacén de fresas de Palos: “Los clientes prefieren las de Moguer a las de Palos porque creen que las fábricas afectan a la calidad del producto y que están contaminadas”. Normal que las ventas bajaran, con voces así desde la misma Huelva, yo, si fuera de otro lugar, sin conocer cómo es realmente Huelva, tampoco compraría los productos de esta tierra, si atiendo a tales voces. Esas actuaciones son una irresponsabilidad, planteadas así.

Por su parte, la actuación sumisa, cómplice, del PSOE y el PP (y Ciudadanos, teniendo en cuenta que proceden del partido gaviotero), la petición de IU de que esta mierda se la coman otros (¡menudo internacionalismo!) y los desatinos de Mesa de la Ría, como el de la playa, (Podemos no sé qué opina al respecto) ponen de relieve que aquí, en Huelva, nadie sabe cómo solucionar estos problemas, cómo plantar cara con liderazgo, con valentía, a estos abusos de la industria, que ni son sancionados ni explicados. Por otro lado, pone igualmente de relieve, que esto ni es un país, ni es una nacionalidad histórica (Estatuto de Autonomía dixit): es una estafa colectiva neoliberal que nos ha arrebatado la soberanía hasta del aire. Y lo que queda por arrebatar. Mientras, tragando dióxido de azufre seguiremos; ¡si, al menos, colocara!

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