¡Es el fascismo, idiota! La prensa conservadora española cierra filas contra ‘el moro’

Artículo de opinión publicado en el magazine Diásporas del diario Público el viernes 30 de enero de 2015

Público

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Autor: Ígor Rodríguez Iglesias

Opinión | Ígor Rodríguez Iglesias | Diásporas / Público
Durante los primeros días atendimos estupefactos a una oleada de discursos particulares visibles a través de las redes sociales donde ciudadanos de a pie exponían su parecer, normalmente xenófobo. Enseguida se recordaron advertencias ya realizadas, por ejemplo, las de A. Pérez-Reverte: “Es la Guerra Santa, idiotas” –porque se lo dijo un amigo de cervezas− (XLSemanal, 1 de septiembre de 2014) o que “seremos todos decapitados” (en su Twitter, 16 de septiembre de 2012).
Comenzó a proliferar la polarización nosotros/ellos.Los lingüistas que nos dedicamos a estudiar los discursos sabemos que todo lo dicho, lo escrito o lo representado gráficamente comporta un orden social, una ideología. Ese día y el siguiente fluyeron ideologías de la desigualdad, promulgándose el racismo, la discriminación religiosa y la xenofobia, focalizándose hacia los musulmanes y árabes. Ni que decir tiene que muchos de los discursos observados asimilaban musulmán y árabe y, con ellos, fundamentalismo y terrorismo.Comenzó a fluir un discurso de la endo o autodefinición y de la exodefinición. En el ejemplo de Pérez-Reverte, se puede observar esta dicotomía simbólica de un grupo, nosotros, “los romanos”, frente a ellos, “los bárbaros”.

En un artículo de ABC, del 8 de enero, Ignacio Camacho indica, en la línea de Reverte, que “hay una guerra y la podemos perder porque nosotros dudamos y ellos no”. El propio Camacho define el endogrupo y el exogrupo desde su particular punto de vista:

“Nosotros: los europeos, los occidentales, los partidarios religiosos o laicos de organizarnos en democracia y vivir en libertad. Ellos: los integristas islámicos, los fanáticos del Corán y su yihad que crecen y se multiplican en las sociedades libres aprovechando su flexibilidad multicultural”.

En este “ellos” queda excluida la mayor parte de la población de los países donde una considerable parte de la población se dice practicante del Islam, países puestos en entredicho. Se excluye también a las comunidades y grupos de extranjeros y −en España, Francia, etc.− procedentes de países árabes ­­–un 20% del total musulmán aproximadamente− y sus descendientes, que, obviamente no son extranjeros y que están plenamente integrados en las sociedades europeas, con independencia del dios al que recen. Es clave la demonización del multiculturalismo, que este y otros opinadores hacen definidor de aquellas sociedades que presentan ante sus lectores (consumidores de ideología), paradójicamente, como cerradas. Por su parte, la democracia y libertad europeas son presentadas como contrapuestas al multiculturalismo (!) en estas particulares visiones, “funesto”, en opinión de otra firma de ese diario, que enseguida veremos.

Ignacio Camacho insiste en esta dicotomía simplista (europeo vs. bárbaros) en estos términos: “Esta civilización, la occidental, la democrática, es con todos sus defectos mejor que las demás […] una sociedad abierta, culta, desarrollada, cívica, a veces fútil pero no tan estúpida como para dejarse destruir en nombre de su propia trivialidad” (ABC, 9 de enero de 2015). Es decir, se presenta todo aquello que no es Europa y europeo como cerrado, inculto, subdesarrollado, incívico y trivial. Este etnocentrismo no oculta la radicalidad de este pensamiento eurocéntrico y de su postura, que “significa negarse a comulgar con las verdades declaradas del relativismo”, que, como se infiere, es presentado como negativo frente a un positivo eurocentrismo.

Las críticas al relativismo y la exaltación del eurocentrismo frente a las otras formas (desvalorizadas, deslegitimadas) también forman parte del aparataje discursivo de otro opinador de ABC, el locutor de Onda Cero Carlos Herrera, que el mismo día, 9 de enero, escribía sobre “Occidente” frente a “otros”, que, “cuando ese sistema se desmenuce, […] lo acabarán ocupando y lo harán con normas ajenas a todo lo que la única civilización presentable ha conseguido”. No sólo la “única presentable”, sino “la única”: el día anterior, en su editorial de Onda Cero, hablaba del atentado como “un golpe contra la civilización de Occidente, que es la única civilización que hay”. Civilizados frente a la barbarie. El concepto de civilización (francés, por cierto) sólo se puede entender en su nefasta esencia asociado al colonialismo (etnocidio, tráfico de seres humanos, etc.). Así, no es de extrañar que fuese importado y explotado por países como Inglaterra o España, despojándolo ideológicamente durante los últimos tres siglos del racismo que implica (no es casual que aparezca en el siglo XVIII, donde la dicotomía que se sigue presentado como contemporánea formaba parte del aparataje discursivo colonial del momento).

Para Herrera existen “perfectos cómplices”: “la izquierda europea, esa cosa tan amorfa en plena descomposición descontrolada”. Y todo, en su opinión, con un fin: “la búsqueda de nuevos proletarios”, que, según el autor, vendrían a ser los islamistas, a quienes, según Carlos Herrera, esa izquierda europea vería como “una nueva forma de protesta social”, algo incomprensible para el locutor y articulista, ya que de este modo estarían “defendiendo culturas extraordinariamente ajenas a sus utopías revolucionarias y desatendiendo la propia, la que le ha hecho llegar hasta aquí en mucho mejores condiciones que sus supuestos protegidos” (ABC, 9 de enero). Esta última frase es reveladora de una estrategia de condescendencia, que refleja la relación de fuerza de clases, que sociológicamente sólo se emite desde la dominante: concede a esas “utopías revolucionarias” logros, incluyéndolas en el resto del endogrupo.

El discurso de Camacho no solo polariza los grupos en europeos/yihadistas, sino que habla de multiplicación, lo que implica que hay personas que de no ser “integristas islámicos” pasan a serlo. ¿Quiénes son: los llamados moderados, los cómplices de los que habla Herrera? Se enciende el foco de la sospecha sobre los musulmanes en general: Serafín Fanjul −citado por Carlos Herrera en uno de sus artículos, buscando legitimidad a su discurso, al ser Fanjul filólogo semítico e ideológicamente muy cercano a Herrera, a la luz de sus artículos− no lo tiene claro: “Si existen musulmanes moderados, que aparezcan” (ABC, 19 de septiembre de 2006). Para ser justos, Pérez-Reverte sí habla de ellos: “Se trata también de proteger al Islam normal, moderado, pacífico” (XL Semanal, 28 de septiembre de 2014).

La dicotomía se propagó rápido en las redes sociales también con diversas viñetas: musulmán atropellando a cristianos (¿cuántos musulmanes que conducen sus vehículos por las carreteras españolas o francesas han arremetido contra los peatones en un acto de asesinato masivo?); Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, a caballo, a luchar contra ¿“300 moros”? (de ABC, por cierto); el actor Guillermo Toledo presentado como el “arma más destructiva” de España junto a encapuchados armados gritando: “Alá es grande” (también en ABC); o la última y más reciente: “Una muñeca musulmana que habla”, pero que “no sabemos qué cojones dice porque nadie tiene huevos de tirar de la cuerda” (visto en las redes sociales). Todo acompañado de multitud de comentarios xenófobos, racistas y acusadores a diestro y siniestro.

Y llegó la apología de la venganza, de la violencia, en definitiva: “Francia venga a sus muertos”, portada del 10 de enero de ABC. El silencio de las asociaciones de prensa es indignante, no así el de periodistas que particularmente han llamado la atención sobre estos asuntos.

Las tendencias en Twitter revelaron cómo en España, durante los primeros días, se colocaba el hashtag #StopIslam en segunda posición. En Francia, la tendencia segunda era #IslamNoCoupable. La primera, #CharlieHebdo y #JeSuisCharlie, respectivamente.

En diversas ciudades españolas surgieron pintadas racistas y xenófobas contra los musulmanes y, en particular, los magrebíes.

En aquel editorial de Onda Cero de Carlos Herrera, éste decía a sus oyentes: “Vamos a ver lo que tarda el coro de meapilas, que son una secta en España, en pedir que no se criminalice al Islam”. Lo que importan son las dicotomías, cuantos más simples, mejor (los buenos, que somos nosotros, frente a los malos, ellos, por supuesto), además de la descalificación como apoyo argumentario.

Mis palabras pretenden ser un llamado a la responsabilidad de las élites simbólicas, de los que están en uso de la palabra con proyección colectiva (periodistas, profesores, políticos, escritores, etc.), para que alcen la voz contra estas formas de injusticia: la de unos discursos que alimentan el odio, que polarizan, que se sitúan en una posición en la que pretenden hablar por todos (los europeos) y sólo están sirviendo a sus propios intereses de grupo social (clases dominantes), no a la humanidad misma y el deber y derecho que tienen los pueblos de entenderse, cooperar y convivir.

*Ígor Rodríguez Iglesias es investigador de la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad de Huelva. Área: Lingüística, Estudios del Discurso.

Estudio Crítico del Discurso: endo y exo definiciones religiosas y libertad de expresión. Reacciones xenófobas al asesinato masivo de Charlie Hebdo

Artículo publicado el 14 de enero de 2015 en Kaosenlared.net y el 16 de enero en Rebelion.org

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Rebelión.org

Autor: Ígor Rodríguez Iglesias

Los atentados de París de los últimos días han provocado reacciones de todo tipo en la sociedad europea occidental. (Vaya por delante aquí mi condena a los atentados). La primera reacción fue xenófoba y racista: en Francia, Le Pen y su Frente Nacional; en el Reino Unido, Farage y su Ukip; o en Alemania, Pegida y su AfD. Son tres ejemplos, entre muchos, porque durante estos días hemos atendido estupefactos a una oleada de discursos particulares visibles a través de las redes sociales donde ciudadanos de a pie exponían su parecer, compartiendo todo tipo de elementos gráficos, normalmente contra el Islam y también contra las personas de origen árabe. Enseguida se pudieron ver algunos enlaces de opiniones anteriores en el tiempo, como aquellas palabras del escritor español A. Pérez-Reverte diciendo “es la Guerra Santa, idiotas” –porque se lo dijo un amigo de cervezas- y “seremos todos decapitados”.

Los periódicos, las radios y las televisiones hicieron lo propio. En un momento en el que más que nunca prima la inmediatez (antes era la radio la que tenía el margen de error por la rapidez al informar), se antepone publicar literalmente ‘lo que sea’ antes que información veraz y contrastada. No es el fin aquí analizar el hilo de las publicaciones en función de los citados acontecimientos, por lo que no nos detendremos en tal cuestión, interesante, por otra parte. A las informaciones les sucedían o les iban acompañando las opiniones: tanto de los colaboradores de las secciones de Opinión como de los propios lectores.

Si alguna vez alguien quiso tener a su alcance un corpus de discursos racistas actualizado al instante, está de enhorabuena: los comentarios de los sitios web son una fuente de riqueza textual en relación a ese contenido.

A tales comentarios se acompañaban ilustraciones de los dibujantes de los periódicos y otros medios gráficos, que, al igual que los enlaces de noticias, eran compartidos por los usuarios de las redes sociales.

Los lingüistas que nos dedicamos a estudiar los discursos sabemos que todo lo dicho, lo escrito o lo representado gráficamente comporta un orden social, una ideología. Ese día  y el siguiente fluyeron ideologías de la desigualdad, promulgándose el racismo, la discriminación religiosa y la xenofobia, focalizándose hacia los musulmanes y árabes. Ni que decir tiene que muchos de los discursos observados asimilaban musulmán y árabe y, con ellos, fundamentalismo y terrorismo.

Comenzó a fluir un discurso de la endo o autodefinición y de la exodefinición.

En el ejemplo de Pérez Reverte, cuyas palabras no correspondían a estos días, pero sí eran compartidas, comentadas y asumidas al hilo de los sucedido en la revista Charlie Hebdo y otras ubicaciones parisinas, se puede observar esta definición de un grupo (nosotros, los romanos, literalmente) frente a ellos (los no romanos).

Este artículo de ABC, del 9 de enero, de Ignacio Camacho presenta esta dicotomía simplista (europeos vs. bárbaros) en estos términos: “Esta civilización, la occidental, la democrática, es con todos sus defectos mejor que las demás […] una sociedad abierta, culta, desarrollada, cívica, a veces fútil pero no tan estúpida como para dejarse destruir en nombre de su propia trivialidad”. Es decir, se presenta a todo aquello que no es Europa y europeo como cerrado, inculto, subdesarrollado, incívico y trivial. Este etnocentrismo no oculta la radicalidad de este pensamiento eurocéntrico y de su postura, que “significa negarse a comulgar con las verdades declaradas del relativismo”, que, como se infiere, es presentado como negativo frente a un positivo eurocentrismo.

Las críticas al relativismo y la exaltación del eurocentrismo frente a las otras formas (desvalorizadas, deslegitimadas) también forman parte del aparataje discursivo de otro opinador de ABC, el locutor de Onda Cero Carlos Herrera, que el mismo día, 9 de enero, escribía esto:

“Occidente, en su permanente reinvención del relativismo, da muestras a diario de su insoportable complejo de pecado original, de una permanente expiación de culpas alimentadas por su propia factoría histórica; sin percatarse de que, mediante ese perverso mecanismo, acabará sucumbiendo al desmontaje milimétrico de valores irrenunciables que han caracterizado su progreso. Cuando ese sistema se desmenuce, otros lo acabarán ocupando y lo harán con normas ajenas a todo lo que la única civilización presentable ha conseguido”.

Esta “única civilización presentable” es colocada frente a “otros […] con normas ajenas” y se explicita ideológicamente para el autor que es “funesto [el] multiculturalismo”. Para Herrera existen “perfectos cómplices”: “los que desde Occidente alimentan a diario esta absurda conciencia de culpabilidad”,  “la izquierda europea, esa cosa tan amorfa en plena descomposición descontrolada”. Y todo, en su opinión, con un fin: “la búsqueda de nuevos proletarios”, que, según el autor, vendrían a ser los islamistas, a quienes, según Carlos Herrera, esa izquierda europea vería como “una nueva forma de protesta social”, algo incomprensible para el locutor de Onda Cero y articulista de ABC, ya que de este modo estarían “defendiendo culturas extraordinariamente ajenas a sus utopías revolucionarias y desatendiendo la propia, la que le ha hecho llegar hasta aquí en mucho mejores condiciones que sus supuestos protegidos”.

Esta última frase es reveladora de una estrategia de condescendencia, que refleja la relación de fuerza de clases y sólo se emite desde la dominante: Herrera le concede a esas “utopías revolucionarias” logros, incluyéndolas en el resto del endogrupo.

Se cita a Serafín Fanjul, especialista en filología semítica y se le legitima por ello, por sus conocimientos históricos y textuales de la cultura árabe, que nada tiene que ver per se con el terrorismo y los fundamentalismos. Siendo otra firma habitual en los últimos años de ABC, Fanjul ha criticado con ironía el multiculturalismo y ensalzado, por ejemplo, una propuesta, entonces desde la oposición, de Mariano Rajoy (PP): el “contrato para la integración”, que, “amén de moderado y sensato, puede tomarse como un medio de facilitar la estancia de los forasteros en España y la relación fluida y distendida con nosotros, algo más que deseable”, escribía en aquel periódico el 1 de marzo de 2008. Son las ideologías dicotómicas y exodefinidoras: nosotros y los otros, los problemáticos.

Esta construcción discursiva, con este determinado componente ideológico, llega a su máximo apogeo, ya adelantado por Reverte: “es la Guerra Santa, idiotas”. Camacho, el 8 de enero, ha publicado en ABC que, efectivamente, en su opinión, sin lugar a dudas, “hay una guerra y la podemos perder porque nosotros dudamos y ellos no”. Puede parecer al lector, hasta ahora, que hayamos forzado esta dicotomía en los discursos de estos articulistas de opinión del periódico conservador español. Ni mucho menos: el propio Ignacio Camacho define el endogrupo y el exogrupo desde su particular punto de vista:

“Nosotros: los europeos, los occidentales, los partidarios religiosos o laicos de organizarnos en democracia y vivir en libertad. Ellos: los integristas islámicos, los fanáticos del Corán y su yihad que crecen y se multiplican en las sociedades libres aprovechando su flexibilidad multicultural”.

No obstante, en este “ellos” queda excluida la mayor parte de la población de los países donde una considerable parte de la población se dice practicante del Islam, países puestos en entredicho. Se excluye también a las comunidades y grupos de extranjeros y -en España, Francia, etc.- procedentes de países árabes ­­–un 20% del total musulmán aproximadamente- y sus descendientes, que, obviamente no son extranjeros y que están plenamente integrados en las sociedades europeas, con independencia del dios al que recen. Es clave esa demonización del multiculturalismo, que, curiosamente, estos autores hacen definidor de aquellas sociedades que presentan ante sus lectores (consumidores de ideología), paradójicamente, como cerradas. Por su parte, la democracia y libertad europeas son presentadas como contrapuestas al multiculturalismo en estas particulares visiones.

El discurso de Camacho no solo polariza los grupos en europeos/yihadistas, sino que habla de multiplicación, lo que implica que hay personas que de no ser “integristas islámicos” pasan a serlo. ¿Quiénes son: los llamados moderados, los cómplices de los que habla Herrera? Se enciende el foco de la sospecha sobre los musulmanes en general: incluso el especialista (Serafín Fanjul) no lo tiene claro: “Si existen mulsumanes moderados, que aparezcan” (ABC, 19 de septiembre de 2006). Para ser justos, Pérez-Reverte sí habla de ellos: “Se trata también de proteger al Islam normal, moderado, pacífico” (XL Semanal, 28 de septiembre de 2014).

La dicotomía se propagó rápido tras el asesinato masivo de París en las redes sociales a través de viñetas como ésta, en la que se presenta a un musulmán como un asesino al volante: clic aquí.

La pregunta es, ¿cuántos mulsulmanes que conducen sus vehículos por las carreteras españolas o francesas han arremetido contra los peatones en un acto de asesinato masivo? Alguien dirá que lo hizo uno (!) en Canadá hace tres meses y para el imaginario discursivo de Herrera y compañía podría ser una cifra pertinente. En rigor, obviamente, no lo es.

Ese imaginario no se corta a la hora de ensalzar su dicotomía, con referencias históricas, como esta de Puebla en ABC, donde se puede ver a Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, a caballo, a luchar contra ¿“300 moros”? Clic aquí para ver la imagen.

Todo acompañado de multitud de comentarios xenófobos, racistas y acusadores a diestro y siniestro.

Algunos ya hablaron de “Tercera Guerra Mundial”, idea que sostiene Pérez-Reverte, acompañada de un “idiotas” para los que discrepan.

Muchos quisieron ver a un “islamista” en el autor de los envíos de paquetes “sospechosos” a redacciones periodísticas de Madrid el mismo día del suceso parisino. Luego se supo que el individuo autor de tales envíos no tiene nada que ver con el Islam y no es árabe ni extranjero: es español, como el Cid (nota: en rigor, el Cid no era español, sino castellano). Incluso, muchos recordaron cómo apenas una semana antes un hombre con enfermedad mental sembró el caos en Atocha, en Madrid, al decir que tenía una bomba encima. Resulta que era de origen magrebí, donde, al parecer, no puede haber personas con problemas psiquiátricos.

En medio de este maremágnum opinador, los servicios de información de agencias de noticias tan importantes como Europa Press y todos los periódicos volvieron a amplificar y dar cobertura mediática a los tuits y entradas de Facebook de un actor español: Guillermo Toledo. ¿Por qué sucede esto? La pregunta no es baladí y sería interesante un análisis del discurso específico de cómo se construye la imagen negativa de una persona por parte de los medios. Algún hecho socialmente relevante ha tenido que haber protagonizado el actor para despertar tanto interés, normalmente negativo. Y, efectivamente, el hecho ‘relevante’ –está claro que no es un hecho trascendente- es haberse posicionado a favor del Sáhara, Palestina, Cuba y la Venezuela bolivariana. Se le acusa de salidas de tono, pero, al final y al cabo, lo hace en sus cuentas personales y no es el representante de ningún colectivo. En lo que nos ocupa, es interesante no ya la evocación de la imagen de Guillermo Toledo en esta viñeta, al que se le llama el “arma más destructiva” de España, sino la presentación de terroristas diciendo “Alá es grande”. Clic aquí para ver la imagen.

En este contexto se produjeron gestos discursivos (palabras) a favor de la libertad de expresión, con la reproducción de algunas viñetas que los musulmanes (no los terroristas, sino los musulmanes en general) consideran ofensivas, dadas sus creencias. Se reproducían algunas portadas de Charlie Hebdo, como ésta: clic aquí.

Un pequeño experimento, por llamarlo de algún modo, realizamos en las redes sociales con la inclusión de imágenes ofensivas para los católicos y que formaron parte de una exposición que se vio atacada y fue denunciada por el PP. Clic aquí para ver la imagen.

Estos días se ha recordado otros ataques y amenazas a Leo Bassi, que también ha usado el humor para la crítica, esta vez contra el catolicismo. Parece que la gracia deja de tener gracia cuando se ve aludido el endogrupo. De hecho, algunas personas nos manifestaron lo ofensivo que eran esas imágenes para ellas. En estos casos, primaba para estas personas su derecho al respeto a su creencia religiosa sobre el derecho a la expresión (artística). En el caso de la representación de Mahoma, ¿se reconoce ese derecho?

Es preciso puntualizar que la mayor parte de los musulmanes no encienden hogueras con estas cuestiones (1.000 millones son muchos). Tras varios días de polarizaciones e incitaciones a la venganza –o, directamente, apología de la misma, por parte del propio ABC-, este periódico se hizo eco de las declaraciones del presidente de la Asociación de Jóvenes Musulmanes de Madrid, Mohamed Said Alilech, que casi han pasado desapercibidas, pero en donde se puede leer las palabras de éste representante de la citada asociación: “Ellos no son el islam, son terroristas. Mahoma es el profeta de la paz”, “repulsa total y contundente [al] cruel atentado” o “Las bases del islam no predican la violencia. Todo lo contrario. Los extremismos y la radicalización, por desgracia, existen en todas las ideologías, religiones y colectivos. Los que actúan de forma violenta en nombre del islam, malinterpretan los textos sagrados” (ABC, 11 de enero). El periódico tardó cinco jornadas en recoger estas declaraciones y tonos similares, que no fluyen con la misma fuerza en la red (de hecho, las hemos tenido que buscar a conciencia). El daño ya estaba hecho. ¿Queriendo o sin querer?

La apología de la venganza, de la violencia, en definitiva, la encontramos en la propia portada de este periódico conservador del día anterior, 10 de enero: “Francia venga a sus muertos”. El silencio de las asociaciones de prensa es indignante, no así el de periodistas que particularmente han llamado la atención sobre estos asuntos. Clic aquí para la ver la portada de ABC.

La Asociación Cultura Crítica UAM, en su perfil de Twittwer (@aculturacritica), puso de relieve el 8 de enero las tendencias en Twitter de los hashtags en Francia y España: con una reacción mucho más xenófoba y discriminatoria en este segundo país que aquel en el que se produjeron los hechos. Clic aquí para ver la imagen.

En diversas ciudades españolas estos días han surgido pintadas, como las de las ilustraciones: clic en imagen 1 e imagen 2.

Otras se pueden ver en este enlace de Diásporas Magazine: clic aquí.

Estas palabras que escribo sólo pretenden ser un llamado a la responsabilidad de las llamadas élites simbólicas, de los que están en uso de la palabra con proyección colectiva (periodistas, profesores, políticos, escritores, etc.). Me temo que a los autores señalados (Herrera, Camacho, Fanjul) poco se le podrá pedir, pero sí es preciso que personas con los conocimientos suficientes o con, al menos, la intuición de que ese no es modo de proceder alcen la voz contra estas formas de injusticia: la de unos discursos que alimentan el odio, que polarizan, que se sitúan en una posición en la que pretenden hablar por todos (los europeos) y sólo están sirviendo a sus propios intereses de grupo social (clases dominantes), no a la humanidad misma y el deber y derecho que tienen los pueblos de entenderse, cooperar y convivir.

*Ígor Rodríguez Iglesias es investigador de la Universidad de Huelva y la Universidad Autónoma de Madrid. Área: Lingüística, Estudios del Discurso.

¿Ignorancia o manipulación intencionada? La mala España contra Cuba

Artículo de opinión publicado el 7 de enero de 2015 en Kaosenlared.net

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Autor: Ígor R. Iglesias

En todo caso, una vileza. Hace unos días, los canales televisivos españoles Telecinco y Cuatro (y más atrás en el tiempo La Sexta), en sus respectivos servicios informativos, señalaban como “exiliadas” cubanas a dos mujeres que son, sencillamente, “residentes” cubanas en España. De hecho, estas mujeres ostentan un papel representativo en tierra española en asociaciones de cubanos que no son contrarios a la Revolución. La noticia las presentaba como “exiliadas” en la misma pieza informativa en la que el representante de una asociación derechista de cubanos en España arremetía contra el sistema político de Cuba y su gobierno. También aquellas mujeres habían expuesto su opinión política, favorable a Cuba, pero curiosamente silenciada en la noticia, a diferencia del “opositor”. Una explicación detallada del asunto y mejor explicada la puede encontrar el lector de estas breves líneas en este enlace: clic aquí.

¿Se trata de ignorancia o de una manipulación intencionada? Una vileza en todo caso, sí, pues en la obligación de personas de tan alta responsabilidad como los que escriben y hablan para los demás (que esperan escuchar informaciones, no desinformaciones, esto es, que no les estafen) debería estar el ánimo de mejorar siempre en sus conocimientos, de construirse como personas y profesionales constantemente, de asumir con responsabilidad el papel social de elite simbólica (vid. Van Dijk 2009: 66) en uso de la palabra con proyección colectiva y, por tanto, susceptible (y en la práctica así sucede) de no sólo reproducir los intereses y valores de las clases hegemónicas, que se dan a sí mismas legitimidad, sino de transmitir a través de sus discursos toda clase de prejuicios y desvalorizaciones sobre las clases dominadas y los ‘otros’ (exodefiniciones), desvirtuando la realidad, como sucede en los medios expuestos en ese interesante artículo de Cubainformacion.tv. Es un Análisis Crítico del Discurso excelente el que se hace.

¡La manipulación de aquellos medios de comunicación, pues, es indignante! Y lo peor (no sé si lo peor, pero muy grave), en España esos medios son tenidos como progresistas, en el ámbito de esa falsa ilusión (en el sentido de engaño) de pluralidad ideológica, explicitada en la funesta y aleccionadora frase en favor de las clases dominantes: “El mejor sistema hasta ahora conocido”. No hay, pues, salida posible de este círculo vicioso y viciado. Supone la construcción mediática y discursiva de un ‘monstruo’ (¡incluso lo presentan como uno de los ejes del Mal!), que, obviamente, no existe en la realidad, pero sí en el sistema de representaciones y creencias que construyen discursivamente (cf. Woolard y Schieffelin 1994; Irvine 2012) las clases hegemónicas españolas y norteamericanas y en el que, a través de los medios, hacen participar ideológicamente al conjunto de la población española, en nuestro caso. De tal modo que, cuando explicas Las Razones de Cuba, cómo es Cuba y su Revolución y su Socialismo, etc., casi todo el mundo te mira como un manipulador, sectario o radical, a pesar de que uno mismo (y hablo por mí), ha visto esa auténtica democracia y esa libertad, viviendo allá en Cuba, emparentado también, y con datos en la mano, a diferencia de los desinformados y manipulados (¿víctimas o cómplices?) interlocutores, que no dan pie con bola en sus argumentos, la mayoría basados en las prejudicaciones transmitidas por -y que alimentan, a su vez- aquel sistema de creencias y representaciones al que pertenecen, sin ser muy conscientes de ello, como grupo ideológico (cf. Van Dijk 2008: 23) contra Cuba (¡una injusticia!).

Los medios de masas y la politiquería se han otorgado y se otorgan –y lo seguirán haciendo- legitimidad; sólo sus discursos están legitimados, a pesar de que puedan ser falsos. La escuela en todos sus niveles, ya lo expuso P. Bourdieu (1982), inculca esos valores.

Por otra parte, la ignorancia siempre es más cómoda y más cobarde que el conocimiento y la responsabilidad. Ser cultos para ser libres, que dijo Martí (1884); ese de quien diría Juan Ramón Jiménez (1942): “El Martí contrario a una mala España inconciente [sic] era el hermano de los españoles contrarios a esa España contraria a Martí”. De total actualidad.

Referencias bibliográficas:

Bourdieu, P. (1982): Ce que parler veut dire. L’économie des échanges linguistiques, París: Fayard.

Irvine, J. T. (2012): “Language Ideology”, en Oxford Bibliographies. Disponible en: clic aquí.

Jiménez, J. R. (1942): Españoles de tres mundos, Buenos Aires: Losada.

Martí, J. (1884): Maestros ambulantes. Disponible en: clic aquí.

Van Dijk, T. A. (2008): Ideología y discurso, Barcelona: Ariel.

Van Dijk, T. A. (2009): Discurso y poder, Barcelona: Gedisa.

Woolard, K. A. y Schieffelin, B. B. (1994): “Language Ideology”, en Ann. Rev. Anthropol., 1994, 23: 55-82.

*Ígor Rodríguez Iglesias es investigador en la Universidad Autónoma de Madrid y en la Universidad de Huelva.

Bibliotecas universitarias que prestan mi libro ‘Variación diacrónica: bimatizaciones…’

-ESPAÑA:

  • Universidad Autónoma de Madrid. Ver.
  • Universidad de Sevilla. Ver.
  • Universidade da Coruña. Ver.
  • Universidad Pablo de Olavide. Ver.

-REINO UNIDO:

  • Universidad de Shefield. Ver.

-BÉLGICA:

  • Universidad de Gante. Ver.

-AUSTRIA:

  • Universidad de Graz. Ver.
Esta lista está incompleta

Mi libro ‘Variación diacrónica…’, en la biblioteca de la Universidad Autónoma de Madrid

Mi libro Variación diacrónica: bimatizaciones vocálicas en los romances de la Península Ibérica (2014, Múnich: Grin Verlag) disponible en la biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Madrid (clic aquí o aquí):

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Y en el Boletín de Novedades de abril de esa biblioteca universitaria (p. 26, dos más abajo que Ralph Penny -¡vértigo!-):

http://biblioteca.uam.es/humanidades/documentos/abril14.pdf

Con T. van Dijk, mi póster científico y otros investigadores en Sevilla

Este pasado jueves 15 y viernes 16 de mayo he estado presente en el I Simposium Internacional EDiSo ‘Discurso y Sociedad’, presentando parte de mi investigación con un póster científico titulado ‘Prejuicios lingüísticos como condicionantes del desarrollo socioeconómico’, que puede ser consultado en PDF haciendo clic aquí.

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En el congreso he tenido la oportunidad de conocer en persona a T. van Dijk y conversar con él una vez concluida una charla que dio este viernes por la mañana en la Universidad de Sevilla, donde se celebraba el simposio. Era su última aparición pública en España, donde ha permanecido durante 15 años. Este verano trasladará su residencia definitivamente a Río de Janeiro (Brasil), así que el momento ha cobrado aún más significación por este hecho.

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Además, he tenido la ocasión de conocer a otros investigadores, de compartir e intercambiar con ellos impresiones, bibliografía, ideas… El simposio en este sentido ha cumplido sus objetivos con creces y mis expectativas. Entre tales investigadores he hecho buenas migas con estos dos doctorandos de las universidades de Valencia y Sevilla (Iván y Víctor), otra investigadora y profesora en la Universidad de Oviedo, Maite; Natalia, otra investigadora del Observatorio de los Derechos Humanos; y Alfonso, doctorando en la Complutense. En la fotos siguientes fotos, aparecemos Iván, Víctor y yo, y en la de abajo estoy junto a Iván, Maite y Víctor.

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Queda, pues, expuesto y enriquecido un apartado muy importante de mi investigación en curso, que llevo a cabo en el marco de mis estudios de Tercer Ciclo (UNED) y como investigador único de la línea de investigación ‘Diversidad y ecologías lingüísticas, sociolingüística y análisis del discurso’ del Grupo de Investigación ‘Lingüística Andaluza’ HUM438 de la Universidad de Huelva.

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La revista colombiana Cronopio me publica un artículo de lingüística

Rodríguez Iglesias, Í. (2014): “Etnocentrismo europeizante en la etiqueta <lenguas indígenas>”, Cronopio, 50, en línea: http://www.revistacronopio.com/?p=12638

Lugar de edición: Medellín (Colombia)

ISNN: 2248-5406

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Rodríguez Iglesias, Í. (2013): Variación diacrónica: bimatizaciones vocálicas en los romances de la Península Ibérica, Múnich: Grin Verlag GmbH. ISBN (papel) 978-3-656-59177-1 // ISBN (eBook) 978-3-656-59181-8

Rodríguez Iglesias, Í. (2014): El cunnus en la literatura. Aproximación tematológico-comparativa desde la Grecia clásica a nuestros días, Múnich: Grin Verlag, ISBN (Libro) 978-3-656-69187-7 / ISBN (ebook) 978-3-656-69188-4

Rodríguez Iglesias, Í. (2014): “Generalización diastrática y restricción diafásica en variación diatópica”, en A. Cabedo Nebot et al., Estudios de Lingüística: investigaciones, propuestas y aplicaciones, Valencia: Universitat de València, ISBN: 84-695-7663-1

Rodríguez Iglesias, Í. et al. (2003): Informe Final de Evaluación Institucional Licenciatura de Humanidades, Huelva: Universidad de Huelva, ISBN: 84-608-0217-5

J.F. Caballero e Ígor R. Iglesias (2014): @teoremalirico.com, Huelva: Editorial Niebla. ISBN: 978-84-940021-4-4

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